Crónica nº. 69 CLAVARIO Y FABRIQUERO (1711)

APOTE botica-frascos

Los cinco vileros que componían el gobierno municipal de Villajoyosa el 27 de abril decidieron ese día nombrar clavario a Hilario Cardona, “abuticario Vesino d esta dchª.villa, dándole todo el Poder que d derecho se requiere”, etcétera. El cargo era decisivo para la buena marcha económica del municipio, y los ediles, más Jayme Aragonés, Síndico General, seguramente se sentirían muy satisfechos de tal elección. Pero no pasarían ni seis semanas de la notificación al interesado (?) cuando se recibió una Carta Orden de don Juan Merita y Capdevilla, alcalde mayor de Alcoy y su partido, mandando “suspenda esta Villa, la nominacion d Clavario (…) que tiene hecha en la persona de (el boticario), salvandole a este de dchº. empleo por sus muchas ocupaciones en que se halla, por el arte que professa que le a d servir de suma incomodidad, y Mayor a los vesinos, pues haviendo de correr solesitando las cobranzas, ha d venir ocasion en que la Potica estara sin pressisa asistencia para destribuir sus Medesinas, siendo cossa de tanta Inportancia que no deve faltar un instante d ella, por las nesesidades que d presente se puedan ofreser”. Por tales obstáculos, se debía suspender lo decidido, “nombrando a otro de nuevo (…) por no haver aprevenido los Inconvenientes”.
El boticario ya había enumerado en su día aquellos peros, suponiendo nosotros que lo haría con cierto nerviosismo y tal vez también temeroso de perder buena parte de su tiempo e ingresos si aceptaba ponerse a visitar a los vecinos de La Vila para cobrarles −o pagarles, según los casos− “todas las Cantidades que por qualquiera via, forma y manera fuesen deudores á dicha Villa, que se le huviesen dado en Cargo”. Además de esa azarosa tarea estaban las ejecuciones, prisiones, ventas, trances y remates de las subastas de bienes, algunos requisados, una actividad que a veces podría resultar agobiante y hasta frenética.
Sin embargo de estas tareas del cargo, el 2 de junio Pedro Galiana de Bartolome (…) lo aceptaba y decía que “estaba pronto a todo lo que por dchº. acuerdo se le mandava”. Era época de cambios en el gobierno municipal y había que nombrar, además, “a sujetos para oficiales”. Los que iban a cesar en su función eligieron el 29 de junio a los entrantes, como vemos a continuación. Para alcaldes ordinarios se nombró “a Jayme Linares llamado d Christoval y Bautista Puig”, y para regidores se propuso a Gines Miquel, Jayme Peres d Jayme y Pedro Antonio Galiana. El alguacil mayor sería Andres Mayor y Vicente Soriano ocuparía el cargo de Alcalde de la Hermandad. De escribano seguiría Bautista Cabot, “que lo es publico por todo este Reyno d Valª. (Valencia), cuya Nominacion hisieron desapasionadamente para el Mayor asierto, sin que contra ninguno dlos Nombrados ayga havido la Menor repugnancia entre dchºs. Señores Antes bien assido con el Mayor aplauso d todos para el Mayor Servicio de Dios dl Rey, y de la republica”. Faltaba otro empleo que asignar: el de fabriquero. La Vila no tenía quién se ocupara del cobro y las cuentas de la fábrica, que ése era el concepto relativo a la obra de la iglesia, incluso las limosnas destinadas al culto. Se pensó en destinar a ello a Joseph Urrios, “hombre d cabal satisfacion Y cuydado para que en nombre de dchª. Villa cobre todas y qualesquiera Rentas pertenecientes à dchª. fabrica de qualesquiera Personas que las devieren, Y las destribuya con lo que le fuere mandado dando buena cuenta cuando se le pidiere”. Cuando por el escribano Vaello se le notificó la elección, aceptó Urrios en seguida y manifestó que no pensaba recibir pago alguno. La administración de cosas tocantes al templo lo tendría siempre a su disposición, según transmitió el escribano. Éste así lo pasó al Libro de Deliberaciones, dando fe de tales palabras y actitud, así como que el nombrado pedía atención al Cabildo para los asuntos de la fábrica. El tal Urrios, eso se dejaba ver, era un altruista para con la iglesia parroquial, un devoto responsable y dispuesto a mejorar la situación del templo y su culto.

FABRIQUERO2

Real Academis Española:  fabriquero. (De fábrica). […]  3. m. Persona que en las iglesias cuidaba de la custodia y la inversión de los fondos dedicados a los edificios y a los utensilios y paños del culto.RAE

J. Payá Nicolau,  Cronista Ofic. de La Vila

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