LA PENITENCIA DEL ESPARTO…EN FINESTRAT (1814)

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Crónica n.ª: 539. La penitencia del esparto… en Finestrat (1814)

No sabemos, ni lo sabremos nunca, por qué razón se produjo aquel decreto del Señor Vicario General del Arzobispado de Valencia, cosa curiosísima que se produjo el 23 de agosto de 1814 y aplicado a unos vecinos de la baronía de Finestrat, Pedro Llorca de P. y Vicenta Llorca de I.

Se trataba de una penitencia por algo que hombre y mujer habían hecho, algo seguramente contrario a la doctrina de la Igesia católica. ¿Un pecado declarado en confesión al reverendo cura de la villa? Compareciendo ante el notario Pedro Miguel y Sanz cuatro días después de emitido el decreto, Pedro y Vicenta “Dixeron: Que por quanto por decreto (…) se ha mandado que los otorgantes (de la escritura notarial) otorgasen Esscrª de caucion (garantía) juratoria, obligandose en ella â cumplir la penitencia laboriosa impuesta alos mismos en el mandato de Ayunar tres ayunos en tres viernes, y resar tres Rosarios Enteros en honrra y gloria dela Virgen Santisima; y ocupar algun trabajo corporal, a favor dela fabrica de la Iglesia, depositando docientos reales en Poder del Reverendo Cura, que perderan caso deno cumplirlo; y que constando del otorgamiento de dicha caucion, se les revalide alos otorgantes el Matrimº. En cuyo obedesmtº. hicieron deposito dela referida Cantidad, en poder del citado Reverendo Cura; y por tenor dela presente y bajo juramento prometieron cumplir la citada penitencia, yocuparse de hacer una madeja de Lleta (pleita) de Esparto cada dia por tiempo de quatro meses a favor dela fabrica (de la obra de albañilería u otro cuidado) dela Parroquial Iglesia deesta Villa; y en el caso deno cumplirlo el que perderan la referida cantidad [de dinero]; y cumpliendolo seles devera bolver (el importe de la sanción) por dicho Reverendo Cura; Cuyo juramento hicieron por dios nuestro Señor y a una señal de Chrus (cruz) conforme a drº. (derecho). Asi lo otorgaron no firmaron por expresar no saber, hisolo uno de los testigos quelo fueron Miguel Llinares de Miguel, y Josef Llinares de Juan, de esta dicha Villa Vesinos; y moradores”.

(No se puede dudar de la utilidad social de la penitencia impuesta. ¿Cuánto esparto (Stipa tenacissima), no hubieran puesto nuestros montes litorales a disposición de los penitentes en caso de generalizarse imposiciones de esa naturaleza en los confesonarios? (De Finestrat leemos, y respecto a los trabajos con el esparto, que es “un altre poble de la Marina Baixa [que] fa llata de diversos dibuixos i colors”. Lo leemos en el volumen IV de Historia del País Valencià sobre la época borbónica, estadística del año 1770. Por entonces, en Villajoyosa el esparto era recogido y trabajado por sus vecinos, como se haría en tiempos posteriores hasta la mitad del siglo XX. Preferentemente lo hacían las mujeres y hasta los niños de unas 400 familias… y cumpliendo otra penitencia mucho más cruel e injusta: la del hambre que los asediaba a menudo).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

LAS COMADRES DE PARTEAR (1745)

Crónica nº 310. Las comadres de partear (1745)

En 1745 había en Villajoyosa dos comadronas. Había dos y estaban en conflicto, que eso lo sabemos por una escritura de convenio efectuada por el notario vilero Miquel. Tras la fecha del documento se lee que “Parecieron (comparecieron) Miguel Moya y Miguel Serrano, vezinos de dchª. Villa, y dixeron: que Por quanto las mujeres delos otorgantes −Serrano y Moya− se hallan (son) comadres de partear Y entre si se tienen alguna discordia sobre el asistir [ilegible] las criaturas que nacen â legando en primer lugar la mujer de dchº. Serrano ser la privativa respecto de q. dchª. Villa le â consedido licencia el poder exercer dchº. óficio, Y por asistir â esta Villa y sus vezinos ádejado otra conbeniencia enla Villa de Penaguila la dchª. y su marido, Y por la de dchº. Moya se halegava que no se le podia Ympedir su exercicio, àtendida y reparadas dchas. circunstancias por el Sr. Pedro Soriano, Alcalde Ordinario de dchª. Villa fue Providenciado q. atento a tener las dchas. dos mujeres facultad para Partear se combinieren, amigablemente, y de no executarlo daria otra providencia (otra decisión) para la quietud de dchos. otorgantes y familias. Su puesto lo dchº. atendido Porbien el combenirse y ajustarse Para que ambas dos âsistan á los Partos de esta manera”.

En seguimiento de esta resolución (el alcalde o Justicia actuaba como un catalizador para poner paz en aquel conflicto), vemos las condiciones impuestas: “Que aquella q. fuese llamada primero por algun parto aya de asistir a la Iglesia despues compuesta con las ropas de mejor dexencia y no de ôtra forma y la que no lo executare en dchª. conformidad Pierda el interez (¿la ganancia?) de aquel parto, y pace àla otra comadre que vistiere con decencia y cumpliendo como esta prevenido lo que ganare la una de dichas. dos mujeres se lo a derepartir conla que no asistiere por metad. Y la otra aya de hazer lo mismo enla misma conformidad, y si alguna de èllas se informara nopudiendo asistir âya de partir con la dchª. que estuviera buena (dispuesta): Y si suzediere en alguna ocasion q. una àotra no manifestare lo que le dieren en algun parto, ô, despues de el, incurra en la pena de diez libras âplicadas àla mujer q. lo manifestara todo…”

Las pautas a seguir por ambas muejeres no terminaban aquí, puesto que vemos lo siguiente: “Asimismo por razon de dchº. ajuste y para poder Practicar la mujer de (…) Moya dchº. su oficio promete pagar el zitado Miguel Moya doce libras Moneda corrte. al referido Miguel Serrano pagadoras una libra cada mes del año”., en cuya forma, según escribía el notario, “se conbinieron, y ajustaron y ôfrecieron cumplir lo que en este auto consta”. Al acto de conciliación asistieron como testigos Pedro Llorca, Bautista Puig menor (en años que su padre, también un Bautista Puig) y Miguel Llored, que era diputado, todos ellos vecinos de Villajoyosa.

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Y CIEN PESETAS PARA EL MONUMENTO (1897)

Crónica nº. 456. Y cien pesetas para el monumento (1897)

De finales del siglo XIX y primeros años del XX son las notas de gastos que reseñamos seguidamente. Son leves pinceladas que reflejan los quehaceres cotidianos asumidos por aquellos ayuntamientos para no descuidar aspectos de la higiene pública, los servicios de agua potable y el sostén de los elementos urbanos en que se daba la convivencia de los vileros. Un primer ejemplo de gasto reseñado sería el pago de cien pesetas a don Enrique Sánchez, arquitecto, por honorarios, gastos de viaje y dietas en el reconocimiento del terreno donde quedaría configurada la calle Colón, desde la cual, al parecer, se había pensado que partiera un enlace que diera con la calle Porvenir allá en la playa, tal vez arrancando desde lo que un día sería calle Pizarro..(y atravesando rumbo al puerto por el Censal…). Eso ocurría en el mes de mayo de 1897, y también se estudiaban las características de la denominada Calle Nueva, luego Canalejas y antes “Mitja Galta”, como ya sabemos.

En el aspecto familiar, una breve nota del mes de junio nos dice que doña Antonia Lloret Galiana recibía 45’50 pesetas del Ayuntamiento “por su pensión como viuda pobre madre del soldado reservista Francisco Barber Lloret, de operaciones en Cuba”, una pensión que tendría el carácter de trimestral…

Un recordatorio sobre operaciones viales en la huerta de Villajoyosa lo supone la nota de gasto −5’75 pesetas− presentada en septiembre de1897 por PedroVerdú Baldó, oficial de albañil que había actuado “en la composición de la cruz de piedra de los caminos vecinales de Orcheta y de La Ermita”,

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un cruce tradicional hoy −principios del S. XXI− desdibujado por las innovaciones del gobierno local de la derecha política. Las escuelas nocturnas de la Plaza de la Constitución recibían en octubre del mismo año tres lámparas eléctricas que costaron 27 pesetas. En agosto de 1899 Magdalena Lloret Nogueroles suministraba 13 cahices y medio de yeso para recomposición del torreón (en) de la calle del Pal, además de 17 cahíces y 9 barchillas del mismo material “para la construcción del vertedero de basuras del Castillo y composición de la pared de la bajada de la calle Santa Marta”. Sumaba todo ese gasto 97’75 pesetas.

Ya en noviembre de 1901, un año después de haber caído el Premio Gordo de la lotería en Villajoyosa, se producían gastos “en la recomposición de las calles dePelayo, Alicante. Méndez Núñez y bajada al río desde el Barrio Nuevo”, que ahí se recompusieron “márgenes y pared destruidos en el último temporal de aguas”. El gasto ascendió a 227’50 pesetas.

En octubre de 1904, y para la entrega de premios a los niños y niñas de las escuelas que habían destacado en aplicación, se colocaba un toldo en el teatro-circo, toldo que realizó Manuel Cortés Marced cobrando 6’10 pesetas. En el diciembre siguiente el cantero Francisco Zaragoza Lloret elaboraba doscientos metros de bordillos de piedra para las aceras de la calle Colón, sumándose a la confección el transporte de los materiales, con lo que el dispendio ascendió a 185’75 pesetas. En el año siguiente ya cuajó aquello de homenajear a Don José María Esquerdo Zaragoza con un monumento, para lo cual el Ayuntamiento había entregado 100 pesetas a D. José Buades Giner para encabezar la suscripción popular. El donativo se anotó como entregado el 1º de febrero. El señor Buades, si algún lector no lo recuerda, decimos que era el apoderado del sabio alienista en La Vila.

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

FIANZA PARA UN VILERO ¿AUSTRACISTA? (1710)

Crónica nº. 55. Fianza para un vilero ¿austracista?  (1710)

Leyendo también el baldufario (volumen voluminoso de escritos) del escribano Francisco Vaello, y con fecha de 25 de julio de 1710, hallamos un escrito por el cual el importante propietario vilero Caetano Aragonés pone fianzas pecuniarias para que salga Antonio Soler libre de las “Carceles Reales de la Ciudad de Alicante”, en donde estaba “a orden y disposición del Señor D. Fernando Pinacho, Gobernador d aquella, y su Castillo”. Se había sabido que el preso había estado en tierras del enemigo, los austriacos, opuestos a Felipe V −aunque no se determinaba el lugar−, y por ello había resultado detenido. Con el pago por Caetano de cuatrocientas libras, se conseguía luego que el liberado volviera a Villajoyosa “… para estar quieto en su Cassa, Y sin que ninguna Justicias puedan por esta Caussa hazerle ninguna vecxacion”.

Aparte de la entrega de las cuatrocientas libras, ofrecía “Anthonio Soler ser adelante buen Vasallo; y lo contrario haziendo se expone a que se le castigue con todo rigor de Justª.; Y en falta de su perçona paguen las dchas. Fianzas la dcha. Cantidad; Me obligo −decía Caetano en el escrito− de mi echo propio siendo sierto, y sabidor de mi drecho, y a lo que en este caso mea convenido de mi buen grado y sierta ciencia, á pagar las dchs. Quatrocientas Libras”. Con aquella escritura se comprometía a todo ello, y quizá fuera lógica esta predisposición por la posibilidad de que el tal Soler fuera jornalero o criado suyo, quizá un familiar.

Algo más adelante aún se muestra y especifica mayor generosidad por parte del fiador, que disponía lo siguiente: “… sin que contra el dcho. Anthonio Soler, y sus bienes se haga, ni proceda execución, citación, ni otra Diligencia alguna d fuero ni d Drecho, Aunque se requiera (…) y en su Cumplimiento me obligo con mi persona, y bienes avidos y por haver. Y doy poder alas Justicias de su Majestad Y en especial a las de este Reyno, a cuyo fuero me someto”. Se afirmaba poner a disposición de las leyes cualquier derivación negativa de aquel acto de fianza, cosa que la fórmula esterotipada del caso desarrollaba con toda clase de detalles y precisiones, insólitas y sobreabundantes a veces.

Mucha confianza le tendría el fiador al dicho Soler para salir garante del supuesto buen comportamiento de quien, sin más detalle, estuvo entre las tropas del Archiduque Carlos, queriendo o no. Así se daba término al documento para que en su día cumpliera la función a que se destinaba. Y lo firmaban testigos de la decidida confianza del terreteniente, que fueron Felix Linares, escribano también, Andres Mayor y Jayme Martines, que eran “ciudadanos vecinos de esta dcha Villa de Villajoyosa”. El otorgante de la escritura daba facultades a quien lo necesitara para efectuar traslados o copias de ella.

NOTA: Observe el lector que con la llegada de Felipe V a España y aspirando a su trono contra el archiduque austriaco, el valenciano iría desapareciendo de los documentos políticos y administrativos…, y observe asimismo que aun en la actualidad hay muchos españoles que NO PUEDEN PRONUNCIAR “la ele doble”, o sea la ELLE (y no sólo[b] Mª Teresa Campos, ¿verdad?). Con Felipe V, pues, esa letra desapareció de, al menos, los escritos, De ahí que La Vila vería sus apellidos más abundantes convertidos en LORET, LINARES, LORCA, LORENS, etc, en los escritos oficiales…
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J.Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

LA HERENCIA CONVENIDA (1710)

Crónica nº. 54. La herencia convenida  (1710)

Por una escritura de partición y división de bienes de los hermanos Juan y Roque Sellés, labradores, entramos en un ejercicio de consenso y buena voluntad entre parientes cuyo ánimo era repartirse los bienes del padre, Juan Sellés, ya difunto. Se venía del testamento que éste había otorgado ante el mismo escribano que ahota, el 10 de diciembre de 1710, se disponía a redactar las líneas de aquel reparto. Aludiendo a su padre, decían los hermanos que “… nos dexo por sus herederos universales por higuales partes como parese por dcha. Escritura ala qual nos referimos. Y como en dcha. Herencia han recaido diferentes bienes, y por conservar la buena hermandad entre nosotros, y apartar todo genero de pleitos nos hemos convenido, y ajustado haziendo firmando y otorgando la presente escritura de División y partición en el modo y forma y manera y por los capitulos inmediatos siguientes…”

Juan Sellés decía lo que sigue: “Nos hemos convenido y ajustado (…) me aya de tocar una cassa de morada sita en dcha. Villa d frente el Castillo, alinda por una parte con casa dla viuda y herederos de Melchor Tonda (…) con cassas de Jayme Soler d Juan, y por delante en el Castillo y calle publica en medio, con el cargo de pagar la peita (o “pecha”, impuesto municipal) a la presente Villa, y franca de qualquier censo y cargo, con la obligación que si alguna de nuestras hermanas quedasen viudas, y quisieran vivir en dcha. Casa, como lo tiene ordenado dcho Juan Selles nuestro Padre, en tal caso los dchos Juan Selles y Roque Selles hermanos tengamos obligación los dos d buscarle casa, y pagársela (…)”. A Juan también le tocaba, por convenio, un mulo que entraba en la herencia, así como “la metad de un pedaso d tierra llamada la oya d Selles termino d esta Villa”, y que lindaba con tierras del doctor en Medicina Thomas Perez, por otra con el monte de la huerta de arriba, etc. En la partida “vulgarmente llamada dlos exeguilis (Aixihuilis) que sera quatro dias de arar (…) regadio y secano, con el Drcho de dos oras d agua”, más otros detalles y precisiones propias de estas descripciones, “con una Torre y casa que hay en dcho. Pedaso d tierra”. Por este lugar pasaba el Camino Real junto a un altozano y, lógicamente, se aportaban los lindes.

En aquel acto ante notario se procuró considerar el aspecto humano que era el de velar por el bienestar de la madre, María Soler, habiendo acordado asistirla, como lo dejaban escrito y firmado: “…tengamos obligación de dar d comer, vestir y calsar, así buena como en qualquiera enfermedad, y pagar su entierro qdº. muriese. Ya como colofón del reparto y renuncia de un hermano a los bienes que le tocaban al otro, ambos manifestaron de consuno: “Nos damos primeramente por contentos y satisfechos de lo que a cada uno d nosotros nos toca (…) y podamos hazer de ellos a Nuestra libre, y Espontanea voluntad, como a Cossa propia vendiéndoles en agenandoles, ô, Como bien visto nos pareciere”. De los dos hermanos, declaraba el escribano, ninguno firmó “por decir no saber y por ellos lo firmo (sic) uno de los testigos que fueron Juan Morales hijo de Jayme Generoso (o noble), francisco Çaragoça llamado el Beso (el Bessó) labrador y Jacinto Çaragoça de Jacinto Pescador de dicha Villa”.

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

UNA TASA PARA EL LAVADERO (1911)

Crónica nº. 474. Una tasa para el lavadero público  (1911)

A la sesión capitular del 6 de diciembre de 1910 solamente acudieron cuatro concejales, que estuvieron presididos por el alcalde, don Nadal Pérez Lloret. Ocuparon gran parte de la reunión temas de subasta de arbitrios municipales y exposición y estudio del presupuesto de dicho mes. Pero hubo dos asuntos de interés para el vecindario: qué cobrar a los usuarios y cómo por la utilización del lavadero público, y lo mismo respecto a los puestos de venta situados en la vía pública. En todo caso, la sesión se ceñiría mayormente al tema importante para un Ayuntamiento, o sea los ingresos previstos en su ejercicio anual.

Puesto el asunto del lavadero sobre la mesa por la comisión de Hacienda, se estudió el precio a exigir a las personas que lo utilizaran y con miras al presupuesto de 1911. Al cabo se acordó cobrar cinco céntimos de peseta a cada usuario y vez, decidiéndose, además, que el cobro lo realizara personal señalado por el Ayuntamiento. Lo mismo se acordó para los puestos de venta o quioscos, ingresos que, debidamente calculados, figuraban ya en el presupuesto aludido. Los interesados en establecer estos puestos deberían acudir al Ayuntamiento presentando su solicitud por escrito y manifestando la cabida o superficie del puesto en metros cuadrados. Se pagarían diez céntimos por unidad de superficie, directamente al Ayuntamiento y por mensualidades adelantadas.

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Proyecto de lavadero en su vista interior

Digamos que el lavadero estaba emplazado a pocos pasos de donde estuviera el castillo de Villajoyosa y en la riba del río (por encima de la caseta que pronto albergaría una máquina productora de electricidad para iluminar la villa de nohe e incluso para hacer funcionar el proyector de las películas de la época en el Cinema Olympia, naturalmente. (Recordemos que, por efecto de las lluvias torrenciales del año 1931, apenas si quedó en pie aquel lavadero. Éste y la denominada glorieta del castillo, recién acabados de reparar, sufrieron onerosos desperfectos… y lo mismo o peor sucedería tres años más tarde, siempre en la otoñada).

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Proyecto del lavadero en su panorámica exterior

Volviendo al año 1910, fueron Ignacio Zaragoza y Jaime Soler (¿dónde el segundo apellido, señor escribiente del ayuntamiento de aquellos años?) quienes habían aportado al Consistorio los comentados gravámenes o tasas. Otros ediles fueron los que intervinieron luego en lo relativo al preocupante mal estado de la torre del que fuera convento de los agustinos (en la hoy Plaza de la Generalitat)… y a instancias del cura párroco de la villa. Se acordó comunicar a éste que el Ayuntamiento desconocía (!) las condiciones en que se hallaba para reedificarla, y que el informe del maestro albañil Lorenzo Linares (sic) Mingot daba a entender lo peligroso de la pretendida reedificación. Por eso se pediría al religioso que encargara un informe técnico a persona de su confianza y que lo entregara en las oficinas municipales… (Treinta y cinco años después ya sabemos cómo se deshacía Villajoyosa de aquella molestia urbana, y que, eliminada, daría paso a la carretera a Valencia y evitando que el tráfico rodado tuviera que subir obligadamente por la cuesta de la calle Colón y frente al café “El Mercantil”…).

NOTA: De don Leopoldo Soler y Pérez son las fotos de los años 90 del siglo XIX que su hija, y desde Madrid, facilitó a la Biblioteca Pública Municipal vilera a través de un servidor…y por gestión de don Paco Mayor Bordes. Las publiqué y comenté en la revista de M. y Cristianos de 1987 (y también la transcripción que hice de la Carta Pobla). En alguna de esas magníficas fotografías aparece el mercadillo de frutas y verduras de La Vila con sus puestos, vendedoras, vendedores y clientela de aquellos productos fresquísimos y bellos de la tierra agrícola vilera…, una estampa que la hoy ninguneada huerta de Villajoyosa ya apenas si puede ofrecer…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

CALLES DE ABAJO Y MAYOR (1910)

 

 

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Crónica nº. 469. Calles de A bajo y Mayor  (1910)

En marzo de 1910,(hace, como veis, más de 120 años, y presidida la sesión del Ayuntamiento por el teniente segundo de alcalde, don Juan Btª. Lloret Llinares, se leyó una instancia relativa a la calle de Abajo, la que hoy llamamos de Fray Posidonio Mayor. Estaban presentes los ediles Miguel Guardiola Martí, José Sala Orts y Vicente Sellés Lorca. Algunos propietarios de casas en esa calle exponían al Cabildo que, con el fin de que éstas se pudieran comunicar con la Plaza de la Constitución en el punto de acceso al puente sobre el río, habían recibido de doña Ángeles Mayor Pérez la promesa de cederles a título de venta las casas nº. 4 de la bajada al río y la nº. 10 de la calle de Abajo, propiedad de esta mujer, obviamente. La cantidad que se les pedía era de mil quinientas pesetas. Consideradas estas dos viviendas suficientes para alcanzar la ventajosísima salida de la calle a la plaza citada, ofrecían al Ayuntamiento el pago de aquel importe… a cambio de que se derruyeran y se practicara semejante salida, un claro beneficio para toda Villajoyosa. Los ediles acordaron unánimemente declarar de utilidad pública la intervención solicitada, que dejaría los solares resultantes como vía de uso general. El Ayuntamiento recibiría la cantidad antes referida, otorgaría escritura de compraventa e iniciaría las obras sugeridas.

Antes de cerrar el acta municipal en dicho punto, se acordó reconocer el generoso gesto de los ciudadanos que dieron esa solución. (Adquiridas ambas viviendas y derribadas, el pago de la operación de demolerlas se sufragaría con el dinero que se recaudara en pública subasta de los materiales del derribo, tan solicitados en aquellos años de estrecheces: bigas, rejas, puertas, tejas…).

Relativa a esta actuación hay que señalar la decisión municipal de limpiar los solares comprendidos entre la calle de Abajo y Mayor. Por ciento cincuenta pesetas, se sacaría a subasta la limpieza de los solares, que resultó rematada por esta cantidad a favor de doña Ignacia Martínez Lanuza. Se subastó, asimismo, otro solar que requería un aseo urgente, que quedó adjudicado al único postor que se presentó, don José Martí Vaello. (Destacamos que este vilero se proponía ceder dicho solar al Ayuntamiento, pues opinaba que en ese lugar urbano hacía falta una plaza o plazoleta que lo embelleciera.

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Ese pequeño solar terminaría dedicado en los años ochenta al médico vilero don Miguel Ruiz Galiana, y constituyendo en la actualidad un sitio de ornato, higienizado y acogedor con una fuente central y moreras…, y cabalmente enfrente del que fuera Hospital-Asilo).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

DE LA VILA A FINESTRAT (1903)

Crónica nº. 458. De La Vila a Finestrat  (1903)

Mediante dos reales órdenes de 13 de agosto y 5 de septiembre de 1903, se instaba a la formación de un plan general de caminos vecinales en España. En virtud de lo decretado, los ya existentes y las sendas de notoria utilidad serían convertidas en vías para carruajes al tiempo que se subsanaban las deficiencias de las redes de carreteras y ferrocarriles secundarios. Se trataba de una dotación de 70.000 kilómetros a repartir entre todas las provincias. El Gobierno encargaba a los jefes provinciales de Obras Públicas el estudio de los 200 kilómetros que en cada provincia resultaren con mayor urgencia, y la concesión a los municipios de estas mejoras dependería del carácter de los auxilios que éstos pudieran consignar para dichas obras en su territorio. Sus aportaciones tendrían que ser las siguientes: expropiación de los terrenos que ocupasen dichos caminos, procurar su mantenimiento una vez terminados y en uso, contribuir con la piedra requerida para el afirmado…y prestaciones de personal. Reunido el alcalde de Villajoyosa con un grupo vilero de mayores contribuyentes, éstos le pidieron que el Ayuntamiento hiciera el máximo sacrificio para conseguir mejoras tan evidentes e ilusionantes. La primera aproximación al asunto se dio al tener la constancia de que el camino de Villajoyosa a Finestrat estaba contemplado dentro de los susodichos 200 kilómetros. Las expropiaciones de terrenos para esos ocho kilómetros de distancia podían suponer un costo de 8.000 a 10.000 pesetas, entrando en este precio la piedra del firme.

El Consistorio de La Vila acordó manifestar al presidente de la Diputación Provincial “que este pueblo entra en el concurso ofreciendo, además de la expropiación y conservación, colocar en los puntos que se le designen toda la piedra sin machacar necesaria para el firme del camino (…) comprendido dentro de este término municipal”. También se comunicaba a ese organismo el inmenso perjuicio que se ocasionaría a Villajoyosa dejarla aislada de Relleu y Sella, pueblos que, pertenecientes al partido judicial, “no tienen medios de comunicación con esta cabeza de distrito, rogándole tenga presente este hecho y procure la enmienda de tal olvido”.

En octubre de aquel mismo año, una comunicación de la Diputación mandaba que nuestro Ayuntamiento hiciera una oferta de contribución del camino vecinal indicado (a Relleu y Sella), “a más de la expropiación de los terrenos necesarios para la explanación del mismo, pudiendo hacerse la referida oferta con el valor que alcancen la piedra sin machacar, la tierra necesaria para los terraplenes y los jornales necesarios para alcanzar la equivalencia del tanto por ciento a que se refiere”. Se acordó responder con varias consideraciones, invocando la justicia y equidad para con su caso. Se expuso que los terrenos a expropiar eran de huerta y, por tanto, mucho más caros que aquellos que le correspondía expropiar a Finestrat, municipio que, además, tenía la piedra muy a mano (¡Y tanto!, ¿verdad?). También se dijo que el camino vecinal de Villajoyosa a Finestrat, comenzado el día 20 de aquel mes, era de suma utilidad, “no solamente para los pueblos a que une directamente sino para toda la provincia por ser el referido pueblo de Finestrat centro de producción donde se recolectan excelentes frutas con las que se nutren los mercados de Alicante, Dénia, Alcoy y otras poblaciones importantes de nuestra provincia”. En actas municipales posteriores, y ante el aviso de la Diputación de que el mentado camino podría no llevarse a cabo por las reticencias de nuestra villa, nuestro Ayuntamiento indicaba, preocupado, que si eso tuviera lugar bien podría crearse un conflicto social por la carencia de trabajo en Villajoyosa, pero, afortunadamente, la empresa salió adelante

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J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila.

LA RESPUESTA DEL SEÑOR DE RELLEU (1687)

Crónica nº.14. Respuesta que dio Geroni Montoro a la anterior enumeración de derechos de Villajoyosa en el municipio de Relleu  (1687)

Eres responense (y contestado por Geroni Montero) per lo dit Geroni Montoro Governador de dita Vila y castell derelleu de que no te tals noticies de proses (proceso) nengu de ferma ni contra ferma de dret ni meñs deaverse declarat contra el Señor dela pñt. Vila de Relleu ni de tal aconstat al molt ilustre Señor Conde de Anna Señor dela pnt. Vila j que meñs j a (“hi ha”) notificacions ni mandatosnia (¿mandatoria?) quelles sean observat quant nia guera lo que nega supuesto que des de el dia que dita Vila lesita fins hui que contam honze de Janer Mil sis sents huitanta j set en jamas dita Vila de Vila Jojossa ausat de dit privilegi ni de dita sentencia te sita (tiene citada) y aixi aper dut lo dret ya peres crit aquell dins trenta anys los quals son pasats y molt mes perga mai la dita Vila de Vila Jojossa ni sos vehins an cesat de dit privilegi ni meñs an cesat delos drets dela sen tensia que le siten en lo Juhi de que interin ans be el Inlustre Señor dela pnt. Vila de Relleu amanat fer j publicar los pregons de que dingu de qualsevol estat puga tallar ningun pi de peu sots pena de vint j cinch lliures per cascun peu de pí j altres penes reservades j aso senpreseaobservat j manat ob servar dins lo terme de la pnt. Vila de relleu j que lo proposant esta senpre pronte tenint orde del molt Jlustre Señor con de de Anna a qui serveix de restituir dita fusta al puesto de Aon sela en portada eola que li resta jla que sea venut restituin lo preu aon sia de Justicia que es lo que sea venut en nou lliures en puclich encant j que en tot j per tot esta als hordens deSa exselensia j Real Consell de la Ciutat j Reyne de Valª. ya quelles de siga obten pera sen preque (siempre que) protestant de tots los per Juicis j meñs captes que al molt j lustre Señor con de de anna Señor de dita Vila j consell derelleu per raho de dites coses li sien ocasionades de qui bus Actum en la Vila y Castell derelleu Testimonis forenpnts (fueron presentes) a dites coses Gaspar lloret j Pere nogeroles de dita Vila de Vila Jojossa habittadors”.

(Nota: En este escrito se nos confirma que la Carta Pobla de Villajoyosa se otorgó en Murcia, y desde luego no en Barcelona, como había afirmado algunos investigadores. Vemos también cómo Geroni Montoro crea un argumento que conviene a Relleu al decir que Villajoyosa no había sacado a relucir su privilegio en los últimos treinta años…).

Por la transcripción, J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila