“Que buena pro, que buena pro…” (1737)

Crónica nº. 270.   “Que buena pro, que buena pro…”   (1737)

Habiendo fallecido en Villajoyosa Gaspar Marcet y su mujer, Theresa Lloret, el alcalde ordinario, señor Jayme Linares, dio orden al pregonero para que “traxere al pregón en arriendo los bienes rahices que quedaron por la fin y muerte” de dichos cónyuges “por tiempo de quatro años sucesivos â instancia dePedro Marced”. Este Marced había quedado constituido en curador (o tutor) de Gaspar Marced, menor de edad e hijo de los ya difuntos. “Corrido dchº. pregon −leemos− por espacio d ocho dias en el dia Veinte y cinco d Junio pasado d cerca (próximo pasado) Antonio Soriano de Pedro (…) puso postura en dchº. arrendamtº. en dos libras moneda corriente deste Reyno cada un año delos quatro de dchº. arrendamtº. que darâ prinsipio dia de Sn. Miguel”, etc. Esta postura le fue admitida, “y  [se] porrogô (sic) el transe, y remate para El dia de oy  (2 de junio de 1737)  a las dies horas de la mañana; Y haviendola corrido dchº. pregonero la referida postura (…) por algun rato, y no haver quien la pujase Mandô su Mersed  (el alcalde) se ensendiese candela  (la vela en su papel de reloj),  y se apersibiese el transe y remate, y se prosediera con la postura puesta por dicho Soriano”. El pregonero, Giner, hizo su bando a las puertas de la Casa de la Sala, y luego, ensendido una candela pequeña de sera, y continuo disiendo dos libras dan de arriendo por cada un año dlos bienes rahises dla herencia dl ya difunto Gaspar Marced (…) si ay quien haga mejora paresca (se manifieste) que se le admitira que la Candela lo remata âla Una (empezó a contar), en cuya conformidad repitio otros pregones âla Una, â las dos â la tersera pues que no ay [quien] la puje, ni de (dé) mas que buena pro, q se acabo dchª. candelaue buena pro, que buena pro le haga alponedor (o sea al postor que ganó la subasta)”, que era fórmula para felicitar al ganador, como puede entenderse.

El texto del escribano municipal proseguía dando fe del correcto transcurso del ritual de la subasta, y decía: “Y a este tiempo se acabo dchª. candela (como si detenido un reloj), y quedo fecho el remate en el mensionado Antonio Soriano d Pedro por la referida quantia (…) Y por no hallarse presente dchº. Soriano no acepto (de viva voz, se entiende) dchº. arrendamtº. Y mando su Mersed se le notifique dchº. remate para su aceptacion”. Actuaron como testigos de aquella operación los vileros Miguel Ortuño, cirujano, Bautista Puig mayor de este nombre e Ignacio Urios, de Melchor. Como el alcalde no sabía firmar, otro lo hizo por él ante el fedatario público…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Anuncios

Para sitiar Barcelona (1712-1714)

Crónica nº. 86.   Para sitiar Barcelona   (1712-1714)

“Por quanto su Mag. (Dios le guarde) por su Real resolución de dos de este prete. mes, se sirve manifestar, que no aviendo podido concluir en tiempo oportuno todas las disposiciones necesarias para reducir à los rebeldes de Barcelona, y antes de el Invierno hazer el sitio de aquella Plaza, cuya dilación aumenta considerablemente los gastos…”, etc. Ésta era la sustancia con que empujaba Felipe V a recabar contribuciones a sus pueblos por el concepto del Quartel de Invierno, que se sumaban a la penuria sobrevenida por los anteriores años de Guerra de Sucesión. El monarca ordenaba redactar estas resoluciones con la constancia, decía, de que se hacía cargo de los malos tiempos que pasaban sus vasallos, incluso asegurándoles que reduciría otros impuestos, o los suprimiría, tales como los de Alcabalas y Cientos… pero, al final, quería asegurarse de que los Justicias de ciudades, villas y lugares efectuaran debidamente la cobranza de la cantidad asignada a cada núcleo poblacional. Por una orden que transmitía el Superintendente real, don Rodrigo Caballero Yllanes, cabeza de la Justicia, Policía, Guerra y Hazienda (sic) “en este Reyno de Valencia”, se sabía en Villajoyosa que en tres días había que depositar en la Tesorería de Guerra correspondiente dos pesos por vecino, “y que si en este termino no lo executaren assi, y dieren lugar à que se fenesca todo este mes de Setiembre, no solo se les precisarà por todos medios à que lo executen, sino à que paguen doblado, sin que por ningun pretexto puedan ser libres de esta pena; Y en inteligencia de lo que su Mag. Manda, ordeno à las Justicias de Villajoyosa que en el citado tiempo de tres dias después de recibida esta depositen (…) seiscientos y diez pesos”.

Según el último Vecindario que se hizo, esta cantidad se correspondía con los 320 vecinos (a razón de 4.5 almas por vecino) que contaba entonces La Vila. Puede imaginarse el lector con qué premura y compulsión había que hacer el reparto y el acopio consiguiente… para correr a Valencia y depositar el dinero. Además, con “execuciones Militares” se cobraría, duplicado, el impuesto… si había falencia o fallo. Este escrito lo firmaba “D. Francisco Antonio Coronel por mandato de Rodrigo Caballero”.

Tras la lectura de órdenes de este tenor, comparecen varios recibos expedidos por Don Fernando Verdes Montenegro, Tesorero en ínterin de las Tropas de el Reyno de Valencia. Por mano de Thomas Mayor, Alcalde de La Vila entonces, se entregaban 310 libras “para el sitio de Barcelona”. Otro por 300, y para lo mismo, se recibía al depositar esa cantidad Cosme Adrover, vecino vilero. Don Miguel de Sada y otros ya habían corrido a realizar entregas inmediatamente en los años 1712 y 13 y que, lamentablemente, no serían las últimas. El año siguiente, el de la caída de Barcelona, abundaría en entregas, que resultaban tan irritantes porque, por otra parte, destacamentos de tropas quedaban alojados en muchos lugares del partido corregimental de Alcoy. Todo muy corriente en aquellos años de miseria y atropellos… propios de un país en guerra, claro. Algunas veces, y por irrupción apremiante del ejército en La Vila, la misma tropa llevaba el dinero al el dinero al tesorero real como cuando −según un recibo de Verdes Montenegro− el dinero le llega “por manos de la Compañía de Guardias de Corps Italiana”. El alcalde de 1714, Isidro Llorca, hace entrega de 300 libras en abril de 1714. Y otra la hace un vecino de Valencia, Francisco Hestells, Cosme Adrover repitió en ese año, desplazándose con rapidez a la capital del Turia. Y, si no se podría cobrar de los vileros en tan poco tiempo, se sugería que, “ganando el tiempo en su repartimiento, y cobrança, ò usando De los propios, y arbitrios, sinperjuizio de tercero, remitan à la Tesorería de Guerra…”, etc. Todo ello, con la fórmula recurrente y socorrida de “por convenir assi al servicio de su Masgestad”. El aludido repartimiento, y por recomendación especial del rey, había de hacerse “entre sus vecinos, ò tierratenientes, à proporcion de sus posibilidades, y con equidad, y justicia, que conviene, para escusar quexas, y exceptuando solo à los Eclesiásticos…” Sólo a éstos, ¿verdad?

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Y la llegada del ferrocarril (1914)

Crónica nº. 484.   Y la llegada del ferrocarril   (1914)

Aunque variopinta por abarcar asuntos datados en distintos años, de 1908 a 1914, esta crónica comienza con la actividad del vilero Francisco Zaragoza Lloret, a quien se abonaron 50 pesetas por la piedra de sillería labrada y colocada como zócalo “de la fuente de nueva construcción en el Barrio Nuevo”. La anotación siguiente, de 1912, se refiere al pago que se hizo a Gaspar Galiana Galiana por 6 cahíces de yeso, 16 pesetas, al recomponer aceras y bancos del paseo del doctor Esquerdo, “donde antes se había instalado postes de luz”. En agosto de ese año se invirtió en la recomposición de las bombas de extracción de agua de las fuentes de la playa, sumando 8 pesetas el gasto. El alcalde, don Nadal Pérez Lloret, adquirió personalmente dos lámparas Osram para el alumbrado del mismo lugar, y que costaron 30 pesetas. En 1913 se observa un gasto de 17,50 pesetas, abonadas “a Pedro Urrios Lloret por 10 quintales de cemento para recomponer de una fuente de abastecimiento público en el Río Torres. (¿Dónde, concretamente, pudo estar situada esa fuente…?). Ese mismo año, Antonio Server Buforn y Vicente Buades Soriano cobraron jornales por intervenir en dicha obra, pago que subió a 109,50 pesetas. A finales de ese año había otra nota digamos de carácter hidráulico: “Satisfecho á Nazario Ferrándiz Ferrándiz por los jornales invertidos en la construcción de una acequia en el río de esta ciudad, para encauzar las aguas que discurren desde el punto llamado el molí de Toni Vicent a la Fuente de Urrios, y saneamiento de acequias y balsas”. Aquello ascendió a 650 pesetas. Más sobre agua: en febrero de 1914 se pagarían 34 pesetas “por la conducción del agua de la bomba (pozo de la Bomba) al abrevadero de la Playa del 14 al 17 de enero”. También se revisaba la bomba del lavadero público, cerca del Castell y recayente al Amadorio. Ese trabajo de inspección lo realizó Francisco Serrano Llorca, quien cobró 6 pesetas.

En febrero de 1914 se abonaron a Francisco Pérez Company 34 pesetas “por sus jornales de 17 noches de vigilancia en la casa de los enfermos de viruela de Francisco Pérez Lloret y Antonio Escoda Llorens habitantes en la partida de Jaugelles (…) al objeto de aislar á los atacados y evitar la contaminación”. En mayo de ese año hubo que arreglar el pozo existente en el Río Torres: fueron cinco jornales a razón de 9 reales cada uno, según se pagó a Lorenzo Llinares Mingot. En septiembre se pagaron 64,35 pesetas debido a que Francisco Serrano había aprontado “una bomba nueva aspirante de manilla, y materiales para colocación de la misma instalada en el Pozo Bomba para sustituir a la antigua en caso de desperfecto”. (Una curiosidad: tanto el sereno de La Ermita como los de nuestra ciudad aún se valían de faroles de petróleo, nada de linternas eléctricas…).

La relación de gasto que sigue se dio el 14 de noviembre de 1914: “Satisfecho a Don Francisco Serrano, director de la banda de música ‘Primitiva’ por un pasacalle por las calles (obviamente, decimos) de la población y amenizar el acto de entrada del tren inaugural de la línea férrea de Alicante á esta ciudad en el día 28 del mes último”, octubre. Fueron 50 pesetas, cargándosele al mismo “los adornos que puso en el camino de la Estación del Ferrocarril” el día de su inauguración. (No entendemos el significado de la anotación de que quedaban abonadas 47 pesetas, y 32,90 se entregarían a Andrés Alboraya por poner los materiales adecuados…). Al regresar el tren a la capital provincial (¿la tarde de aquel mismo día?), la banda “Blanco y Negro” desarrolló “un pasacalle por las barriadas de la Huerta”, aparte de ofrecer una velada en la Plaza. Al tesorero de dicha banda, don Antonio Cervera, se le entregaron 75 pesetas…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Dos cabras mostrencas (1956)

Crónica nº.518.   Dos cabras mostrencas   (1956)

Un asunto del negociado nº 1 del Ayuntamiento de Villajoyosa fue, en agosto de 1956, el hallazgo de dos cabras perdidas cerca de La Ermita. Casi todo comenzó con el oficio que recibió la Alcaldía de la Guardia Civil de la 234 Comandancia de nuestra ciudad, y lo había firmado el 5 de aquel mes el sargento comandante del puesto. Era el domingo siguiente
al desembarco de la morería de fiestas en nuestra playa, operación que ese año se hizo el 31 de julio. “A los efectos procedentes ―comenzaba el escrito―, me honro en participar a la respetable autoridad de usted, que en el día de ayer (por 4 de agosto) y por la vecina de esta localidad Francisca López Soto, con domicilio en Partidor nº 335 (…) fueron halladas en su finca dos cabezas de ganado cabrío, etc.” A instancias de los guardias, las reses ―de color negro y raza murciana― quedaron depositadas en la mentada finca (denominada de Miguel “el Cartero”) bajo la custodia de la referida mujer, comprometida en alimentarlas “hasta tanto se disponga lo que proceda”. Dos días después una providencia de la Alcaldía daba por recibida la comunicación de la comandancia, exhortando a su vez se hiciera expediente del hallazgo de las reses y en relación a los artículos 615 y 616 del Código Civil.

“Comuníquese a Francisca López Soto – se ordenaba― que quedarán las reses en su depósito hasta tanto por esta Alcaldía…” [¿tome una resolución?]. El mismo documento disponía publicar el asunto mediante bandos y edictos en dos domingos consecutivos y en los sitios de costumbre. Lo mandaba y firmaba don Jorge Ruiz Cabanés, el alcalde de Villajoyosa entonces..

El 14 del mismo mes se presentaba en el Ayuntamiento quien se decía propietario de los animales, es decir Antonio Orts Llinares, vecino de Villajoyosa y con domicilio en Barberes. Mientras alegaba que aquellas cabras eran suyas, se proponía demostrarlo aduciendo el testimonio de Vicente Esquerdo García y Antonio Llinares Lloret, vileros ambos y habitantes en la calle Doctor Esquerdo de la ciudad. Al decir de la prosa administrativa, se manifestó que “les consta de ciencia propia que las dos cabras extraviadas (…) pertenecen a la propiedad de Antonio Orts Llinares”, y así lo firmaron ante la autoridad local. Era ya el 16 de agosto cuando ordenaba el alcalde se oficiara a la depositaria de las cabras indicándole las entregara a su dueño. Item más: que remitiese al Ayuntamiento la cuenta de gastos y rodados por el depósito de aquéllas.

Cesa aquí la documentación de que se dispone. Sólo quedaba que el dueño de las reses pagara el costo ocasionado por la custodia y alimentación producidos en la finca del Partidor. (Cree el cronista que las atribuladas cabras escaparon despavoridas de su residencia habitual ante el estruendo loco de las fiestas de “moros y cristianos”. El tronar de arcabuces y bombardas debió amedrentarlas, de modo que corrieron y corrieron las pobres sin saber dónde cobijar su terror… hasta alejarse dos kilómetros de Barberes. Sin duda, y mientras recorrían sendas, bancales y trochas huertanas, rehuirían a hombres, mujeres y niños ya ocupados ―casi preceptivo a primeros de agosto― en varear los almendros y algarrobos. (No serían ellas ―las cabras― los únicos seres que se alejaban de la atronadora fiesta, pues ya sabemos de gente que se marcha de Villajoyosa y no vuelve hasta que pasa esa semana de explosiones y humaredas…¿O no?).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Una pendencia en el arrabal (1735)

Crónica nº.256.  Una pendencia en el arrabal   (1735)
cibgrio
¿Qué pudo haber ocurrido en el arrabal de San Chistoval el 22 de diciembre de 1735 para que, como consecuencia de ello, fueran a la cárcel unos cuantos mozos vileros? Un documento notarial del 15 de enero cuenta de la presencia de Francisco Martí y testigos ante el escribano público Francisco Vaello, que redactó la pendencia de aquella noche. Declaraba Martí que “por quanto, Jaime Marti, su hermano, se alla preso enlas carseles del torreon de ella (de Villajoyosa), pr. la causa criminal que su Mersed el Sr. Dn. Juan Mayor Abogado primer Alcalde Ordnrio. de esta Villa sigue contra el dicho, y otros por la pendencia que tuvieron en el Araval de Sn. Christoval la noche del dia veinte y dos delos corrientes, y por auto provehido en el zitado dia por dchº. Alcalde seleamandado (sic) à dchº. Jayme Marti que dando fiansa (…) y de pagar lo que contra El fuere, Jusgado, y Sentenciado sea suelto de dchª. carsel y pª. q. tenga efecto y sea puesto en libertad El referido Fcº. Marti menor de este nombre hace dchª. fianza (…) se obliga este otorgante (el que salía de fiador) de cumplir todo lo q. pr. auto fuere mandado, y de presentarle (a su hermano) en la carsel siempre q. por su Mersed ô otro Juez competente sele mande, y dchº. otorgante se Obliga desde luego con su persona, y bienes havidos y por haver, y que pagarâtodo (sic) lo que por dchª. causa fuere Jusgado, y sentenciado en todas instancias”.

Ese mismo día se presentaba ante aquel escribano el calafate vilero Miguel Julian Lanussa. Éste salía garante de su cuñado, Gines Saragossa, al tiempo que se nombraba a otros implicados en lo que debió de ser una batalla campal donde ya se ha dicho y aquella noche. Eran éstos, todos ellos ya en la cárcel, Joseph Linares, Jaime Vila, Lorenso Vila, Pedro y Geronimo Nogueroles, hermanos, “y otros mas (…) sobre la pendencia declaraba Lanussa− que tuvieron los Mancebos de la huerta conlos del Araval”. (Ya entonces, como vemos, había enfrentamientos entre elementos de distintas barriadas, tal como en la posguerra de nuestras aventuras infantiles…). Lanussa salía fiador del dicho su cuñado y se expresaba en los mismos términos legales que dictaba la situación.

Pero aquel asunto no acababa ahí, puesto que había otros mozos implicados, a saber: Geronimo Nogueroles de Pedro y Joseph Mayor de Agustin, “vezinos de la mesma Villa a quienes doy fee q. conosco, redactó el notario− que reciben en fiados presos como alguacil Carcelero, Comentariense” a los susodichos, y en aquella fianza se incluía al preso Miguel Lorca y de forma voluntaria por parte de los fiadores… (Hasta el día 30 de enero siguen las actuaciones de la misma naturaleza, siendo la última la del mancebo Joseph Linares de Alvaro). Para conocer los entresijos de la disputa y su consistencia, que se nos antoja tan violenta como generalizada, habría que haber leído las notas tomadas por el Justicia en el llamado Llibre de Cort. En él, el alcalde o Justicia anotaba todo tipo de testimonios y obtenía pruebas de las características y magnitud del suceso… hasta poder emitir veredicto y sentencias. Pero ya dijimos en otro momento que ese libro del juzgado de aquellos años no figura en el Archivo Histórico de nuestra ciudad. Su existencia anterior, sin embargo, queda confirmada por unos pocos volúmenes y páginas sueltas e inconexas de algunos y diferentes años…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Un hueco para J. Urrios (1729)

Crónica nº. 219.   Un hueco para J. Urrios   (1729)

En 1729 fueron aprobados o aceptados todos los oficiales de gobierno propuestos por Villajoyosa al Real Acuerdo de la Audiencia valenciana, aquel organismo, aunque no Gaspar Lorca. Lo comunicaba la misiva de don Francisco Comes, Secretario del Rey en esa administración, que explicaba que el desechado lo era “por quanto no ha pasado el hueco que se deve guardar”. La consecuencia de esta imprevisión fue que se debía proponer a otro vilero. Los aprobados lo habían sido por el Excmº. Sr. Príncipe de Campoflorido (…) y por los señores Regente y Oydores de la citada audiencia.

El Secretario Real aprovechaba la comunicación para aclarar los procedimientos de proposición como que “no pueden concurrir â ser nombrados officiales de govierno, los que huvieren tenido officios en la Villa sin observarse el hueco ô tiempo intermedio (…), esto es, que el que ha tenido un empleo no puede ser reelijido en el (él), que no passen cinco años precisos intermedios, ni en otro (oficio) de la Villa, que no passen tres, sino en el de Procurador General, que bastará solo un año de hueco”. Se desestimaba a quienes “huviesen sido depositarios de rentas, tachas, ô, quartel dela Villa, ô en otra manera fueren deudores deella, ni los que estuvieren vexados de crehedores (por acrehedores). También resolvía Valencia que “enadelante la proposicion en el Ayuntamiento para eleccion y nombramiento de officiales de govierno se haga por el Regidor Decano, y que sobre los propuestos por este voten todos los que le componen, ô, por otros, si tuvieren por mas aproposito”.

Otro aspecto de las normas nos define la concurrencia de dos alcaldes en un municipio como Villajoyosa, a saber: Teniendo igual jurisdicción, “solo deve asistir el primero âlos ayuntamientos (o sesiones municipales), y en su defecto el segundo”. La enumeración de aquellas normas terminaba diciendo: “Y que Vmdes. (Vuestras Mercedes) hagan registrar esta orden para que se tenga presente para su observancia”. Y transcrita quedó… para que no se incurriera en limitaciones de aquel tenor… que ya debieran conocerse en los ayuntamientos. Como consecuencia del error, el 7 de febrero del año siguiente, el antedicho Gomes dirigía una certificación al Cabildo vilero admitiendo como sustituto a Joseph Urrios como regidor segundo, que se uniría a los restantes. El día 10 de aquel febrero juraba su cargo el nuevo edil. (Vemos su firma en el acta municipal, usando la erre doble, a pesar de que el escribano municipal sólo le adjudicaba una. ¿Podía obedecer esto a una firme convicción gramatical del escribano respecto al fricativo sonoro lateral, usando la versión suave en la escritura pero pronunciando la fuerte al leer en voz alta aquel cognombre? De todas formas, ¿no advertía cómo era la firma del tal Urrios? ¿Y qué pasaba por su mente de escribano cuando, leyendo órdenes, cartas y despachos de la superioridad, veía el uso de la elle para apellidos como Llorca, Llinares, Lloret… una elle que él reducía a ele al escribir esos apellidos?). Las confusiones de ese tipo en la escritura… no cabe duda de que la imposición del idioma castellano con el gobierno del rey Borbón llevaba aparejada esta disyuntiva para quienes habitualmente se expresaban en valenciano, claro…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila.

EXTRAÑO BANDO DE GUERRA EMITIDO EN ALICANTE en el año 1939

mdc-cbuc_-cat_

EXTRAÑO BANDO DE GUERRA EMITIDO EN ALICANTE en el año 1939

El martes 21 de enero del año 1939, ¡¡a sólo tres meses del final de la Guerra Civil española!!, se publicó un BANDO en el Boletín Oficial de la provincia de Alicante (el nº. 12) emitido por D. JOSÉ MIAJA MENANT, General de los Ejércitos Nacionales Republicano y Jefe del Grupo de Ejércitos de la Región Central

HAGO SABER:

De conformidad con lo dispuesto en el Decreto de esta fecha, queda decretado el estado de guerra en todo el territorio de esta Zona Central, o sea las provincias de Valencia, Alicante, Murcia, Almería, Jaén, Granada, Córdoba, Badajoz, Ciudad Real, Toledo, Madrid, Guadalajara, Cuenca, Teruel, Castellón y Albacete, y en consecuencia, con arreglo a lo prevenido en el párrafo tercero del artículo 95 de la Constitución de la República Española y a los artículos 3 y 171 del Código de Justicia Militar y a los artículos 53 y 61 de la Ley de Orden Público

ORDENO Y MANDO

ARTÍCULO 1º. De acuerdo con lo anterior, queda declarado el estado de guerra en toda la zona que comprende las provincias anteriormente citadas..
ARTÍCULO 2º. Queda prohibida la formación y circulación de tres o más personas, que serán disueltos por la fuerza si se resistieran a la primera intimación [advertencia] que previamente se les haga, siendo considerados, en este caso, si desobedeciesen, como rebeldes o sediciosos.
Queda terminante, y absolutamente prohibido aproximarse, desde la puesta a la salida del sol, a las vías férreas, de energía eléctrica, conducciones de agua, cuarteles, polvorines, dependencias militares, Bancos, establecimientos fabriles o industriales y edificios públicos.
ARTÍCULO 3º. También serán considerados como rebeldes y sediciosos todos los movilizados comprendidos en los llamamientos dictados por el Gobierno de la República que no se presenten en las fechas y lugares señalados en los mismos y de acuerdo con las instrucciones dictadas por Mi Autoridad.
ARTÍCULO 4º. Serás repelidos por la fuerza, sin previa intimación, todos los actos de violencia realizados contra cuarteles, polvorines, dependencias militares, líneas férreas, carreteras o caminos, conducciones de agua y energía eléctrica, y los que se cometan contra edificios públicos o particulares, Bancos, fábricas o establecimientos destinados a fines de guerra, y en general todos los atentados contra los medios de acción y vida del Ejército.
ARTÍCULO 5º. Quedan sometidos a la jurisdicción de Guerra, y serán juzgados con arreglo a los preceptos legales correspondientes, como actos contrarios al orden público los delitos de traición, espionaje, sedición y sus conexos, y los de atentados y resistencia a la Autoridad y sus agentes (…)

(Hasta aquí la parte del BANDO que obra en nuestro poder, un manifiesto sumamente extraño por su relación con el periodo de confrontación militar que se produjo en España desde el 18 de julio de 1936 hasta el 3 de abril de 1939, final de tan lamentable y sangriento choque…).

Miles de personas agolpadas en la frontera francesa huyendo de las tropas franquistas, a principios de 1939

Respecto al señor militar MIAJA MENANT, digamos que se exilió a Méjico y que falleció allí en el año 1958

J. Payá Nicolau por la transcripción

La penitencia del esparto… en Finestrat (1814)

Crónica nº. 539.   La penitencia del esparto… en Finestrat   (1814)

No sabemos, ni lo sabremos nunca, por qué razón se produjo aquel decreto del Señor Vicario General del Arzobispado de Valencia, cosa que se produjo el 23 de agosto de 1814 y aplicado a unos vecinos de la baronía de Finestrat, Pedro Llorca de Pedro y Vicenta Llorca de Isidro. Se trataba de una penitencia por algo que hombre y mujer habían hecho, algo seguramente contrario a la doctrina de la Iglesia católica. ¿Un pecado declarado en confesión al reverendo cura de la villa? Compareciendo ante el notario Pedro Miguel y Sanz cuatro días después de emitido el decreto, Pedro y Vicenta “Dixeron: Que por quanto por decreto (…) se ha mandado que los otorgantes (de la escritura notarial) otorgasen Esscrª de caucion juratoria, obligandose en ella â cumplir la penitencia laboriosa impuesta alos mismos en el mandato de Ayunar tres ayunos en tres viernes, y resar tres Rosarios Enteros en honrra y gloria dela Virgen Santisima; y ocupar algun trabajo corporal, a favor dela fabrica de la Iglesia, depositando docientos reales en Poder del Reverendo Cura, que perderan caso deno cumplirlo; y que constando del otorgamiento de dicha caucion, se les revalide alos otorgantes el Matrimº. En cuyo obedesmtº. hicieron deposito dela referida Cantidad, en poder del citado Reverendo Cura; y por tenor dela presente y bajo juramento prometieron cumplir la citada penitencia, yocuparse de hacer una madeja de Lleta (pleita) de Esparto cada dia por tiempo de quatro meses a favor dela fabrica (de la obra) dela Parroquial Iglesia deesta Villa; y en el caso deno cumplirlo el que perderan la referida cantidad [de dinero]; y cumpliendolo seles devera bolver por dicho Reverendo Cura; Cuyo juramento hicieron por dios nuestro Señor y a una señal de Chrus conforme a drº. (derecho). Asi lo otorgaron no firmaron por expresar no saber, hisolo uno de los testigos quelo fueron Miguel Llinares de Miguel, y Josef Llinares de Juan, de esta dicha Villa Vesinos; y moradores”.
hazdeesparto
(No se puede dudar de la utilidad social de la penitencia impuesta. ¿Cuánto esparto, Stipa tenacissima, no hubieran puesto nuestros montes litorales a disposición de los penitentes en caso de generalizarse imposiciones de esa naturaleza en los confesonarios? De Finestrat leemos, y respecto a los trabajos con el esparto, que es “un altre poble de la Marina Baixa [que] fa llata de diversos dibuixos i colors”. Lo leemos en el volumen IV de Historia del País Valencià sobre la época borbónica, estadística del año 1770. Por entonces, en Villajoyosa el esparto era recogido y trabajado por sus vecinos, como se haría en tiempos posteriores hasta la mitad del siglo XX. Preferentemente lo hacían las mujeres y hasta los niños de unas 400 familias… y cumpliendo otra penitencia mucho más cruel e injusta: la del hambre que los asediaba a menudo).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

El “canario” y su patrón (1745)

Crónica nº. 309.  El “canario” y su patrón  (1745)

Bautista Esquerdo era, en 1745, Administrador de la renta de la Sal, el que vigilaba su debido reparto y adjudicación en Villajoyosa, y por entonces lo vemos ante el notario Isidro Miquel a los doce días del mes de octubre de ese año. En aquella escribanía manifestó “Que por quanto se halla actualmente. Dueño de un Canario (embarcación de velas latinas) nombrado Sn. Antonio de Padua, que existe en la Playa del mar de la misma Villa, el que huvo (obtuvo) por compra que a su favor otorgaron Agustin Mayor Veznº. de la Villa de Binaros y de Fernando Cholbi de la Xabea, segun consta por Autto que passo Ante Jayme Mayor escrivnº. (…) su fecha de dies del Corriente, que de ser assi el presente esscrvnº. daba fe por haver visto dchª. escritura (…) y pª. los efectos que puedan aprovechar al otorgante, y resguardo de dchº. Canario, con sus arreos, Ancoras, velas y demas que pertenece â dchª. embarcacion, de su grado y cierta ciencia, nombrava y nombro [el nuevo propietario] por Patron de dchº. Canario, de ciento y ochenta quintales, y para el govierno y manejo de dchª. embarcacion y en los viages, que ha de executar dcho Canario â Thomas Vaello de Jayme marinero de exercicio Vzº. de esta misma Villa sugeto abto, y sufisiente segun, que de ello esta bien informado, y asegurado el otorgante, y eninteligencia delo referido da al dcho thomas Vaello por medio de este Auto poder bastante, qual de drchº. se requiere y es nesesario, pª. que como a tal Patron Govierne el zitado Canario, y cuyde de la tripulacion de el durante dcho empleo haziendo las Negociaciones, y tratos que convengan, y sean nesesarios dando cuenta, y razon cabal al otorgante de lo que hiziere, y executara bien, y fielmte. en todas las mercaderias, y demas efetos que cargase, y descargase, assi en esta dha Villa como fuera de ella Usando dcho Vaello de dhº barco, sin dar lugar a quexa Alguna, pues en tal casso hazer de cuenta de dhº. Vaello Patron el pagar, y ser responsable alos detrimentos que a dchº. Barco, cargo, y tripulacion se siguieren, y desde haora le entrega dho Barco, y zitados arreos, cuydando de el cargo que en el huviere, para la mayor seguridad del Dueño de quien fuere, à interes propio de el otorgante, como a Persona mas interesada en dhº. Barco llevando en el para la mayor seguridad las Guias, y papeles, que fueren nesesarios (…) en facultad de poder tratar y contratar dho Patron durante dho encargo en quanto ocurriere y fuere en beneficio de el otorgante, Patron y tripulacion”. Bautista Esquerdo hacía constar en aquel documento la petición a los ministros de Marina [los funcionarios] que, en caso de que el patrón Vaello actuara de otra manera, no admitieran las prerrogativas señaladas. Se lo pedía sobre todo al señor Plácido de Leyba, ministro principal de la Costa…

Estando presente el designado patrón Vaello, aceptó las condiciones y “ofrecio cumplir en todo lo que se le esta (está) encargando como se lo permite el tiempo, y llegando en salvamtº alas Playas de esta Villa, ô a otras de este Reyno, y agradecio la mersed que el otorgante le tiene hecha, y para que assi lo haran y cumpliran el otorgante y el Acceptanre obligaron sus Personas, y bienes havidos y por haver…”, etcétera. Juan Miguel, Pedro Orts y el estudiante Joseph Orts firmaron la escritura de tal nombramiento como testigos.

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila