DONDE HUBO UN POZO, UNA FUENTE

A María Devesa Beneyto

Esta  lámina reúne cosas singularmente entrañables, delicadamente dibujadas por
el  artista.  Tiene  de  todo  esta  asociación arquitectónica que ha elegido su
autor.  No  se  puede  cruzar  ante  lo  aquí  congregado  sin  quedarse  con la
reproducción  adecuada  y exaltánolo. Las fachadas, sus puertas y ventanas, la
predisposición  de los jóvees árboles, y las aceras y farolas, las persianas y
los  miradores…  La  fuente  quizá se haya establecido ahí como reminiscencia
del  pozo  que  sabemos en el subsuelo de lo últimamente urbanizado, y es fuente
pública  que  se  suma a las localizadas, hasta hace poco, en diversos extremos
del  municipio. Había una cuando se baja al puerto desde la carretera general y
otra  al inicio de la cuesta del Paráis, ante la Mallaeta. Otra de ellas, de esa
familia,  comparecía  a  la  entrada  de este Poblé Nou, cerca del puente de la
carretera.  Otras  eran  la  de  La Ermita, la de la Huerta, la del Paseo de San
Pedro,  tan suntuosa y aeñorial de mármol rojo…  Una familia, pues, de fuentes
a la que pertenecía la del finalde  la  calle  Canalejas  cuando  incide en la Plaza
de la Generalitat. ¡Cuántossiglos  buscando  Villajoyosa  alivio para su sed,
para la sed agraria asimismo!

La  Plaza  del  Poblé  Nou  con  su  fuente: quizá más bien un toque típico que
abundancia reparadora. Digamos en esta ocasión lo que ya publicamos en otra;
el  agua que mana de la fuente de La Ermita, frente a lo que fueron sus escuelas
baja del “Mas de la Monja” y llegó a esa bonita plazoleta en el año 1929. Hubo,
vecinos vileros o de algún pueblo vecino que, rompiendo la tubería en algunos
tramos, se apoderaban del caudal. También podemos decir que una vez, y para
nuestro museo, los fontaneros del Ayuntamiento no trajeron rellenos de calcio y
sílice pesadlisimos que ahogaban casi el paso del caudal. Pero volviendo al posible
pozo de la Plazoleta del Poble Nou, recordemos que cerca, muy cerca, se reunían
las amas de casa con los dueños del ganado cabrío para adquirir medidas de leche,
quejándose ellas por lo general de la mucha espuma que se les vendía,,,

J. Payá Nicolau

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“DEL PESCADOR” Y DE MUCHOS MAS PERSONAJES

Naturalmente,  no  siempre estuvo ahí, en la Carretera Nacional 332. Antes de que se  levantara  el  edificio, su base era el límite por Levante de un bancal con altos  y  copudos  almendros  -al  uso de Villajoyosa-, como los enormes olivos, bancal  que  terminaba, por el Oeste, en la cerca de obra que singularizaba el generoso  y  bello  chale  de Centelles. A su izquierda, mirando hacia Alicante, había  otra  extensión  agrícola  generalmente  dedicada  al trigal, y luego te topabas  con la citada carretera, hacia “Les Ribetes”. Lo que llamábamos el Censal disponía  de  un  bancal  grande  de  limoneros  que  lindaba  con  la  cuneta, empezando  donde hoy  está  la  estación de servicio. Esa zona en que luego se emplazaría  el  Hogar del Pescador era frecuentadísima por los niños de los años cuarenta.  Un día vimos como llegaban carros y algún que otro primitivo camión a descargar  montañas de algas en lo que sería después solar del restaurante, o quizá del taller mecánico previo. ¡Que gloria  para  los  chicos!  Saltábamos  desde  el bancal de los almendros –donde estaba  indefectiblemente  atada  una cabra más bien pacífica comiendo restos de florícoles–  al final  los  montones  de  algas, que nos recibían con bondad. Pero poco después,  sudorosos y con muchos picores, el ejercicio entraba en una guerra sin cuartel  usando  los  puñados  de algas como proyectiles inmisericordes…, sólo que,  al poco, alguien recibía el oculto mensaje de una piedra playera, ovalada, en  la  poco  menos que vacía cabeza. ¡Claro, pero si era lógico aquel peligroso trufado!  Los  hombres  del  mar  tuvieron  pronto  allí  su  lugar de reunión y esparcimiento,  bien  ganado  después de años y años faenando en “el el clot de la mar”.  En  su sala de arriba hubo exposiciones pictóricas, de carteles de moros y  cristianos,  teatro de mesa, conferencias…Incluso aquel entusiasta proyecto de asociación cultural que llamaron “L’Assut”, un fracaso total…Delante de ese Hogar, atravesada la carretera general, “la Nova” desde hacía unos veinte años, se empezaban a abrir zanjas de casi tres metros de profundidad sin espectáculo hasta que se culminaron todas en un zig-zag impresionante para que los zagales se persiguieran en el supuesto laberinto. Las había abierto un solo hombre con pico, pala y capazos…

J.Payá Nicolau

ESTA PLAZA LUMINOSA

No  sabemos  por  qué esta plaza del Poblé Nou (ya estaba empe¬zando en 1806) se llama  Plaza  de  la  Luz,  ni  cuándo  se le otorgó tal denominación. El lugar urbano que es el Poblé Nou, bordeado por el camino real a Alicante (de ahí Carrer  Alacant)  no  puede disfrutar de más luz. En cuanto el sol, naciente por la  isla  de  Benidorm,  remonta con sus rayos el conglomerado de la Villajoyosa que  estuvo  amurallada,  esta  barriada marinera, marinera y también de hiladores, recibe  raudales de luz solar y queda determinada su luz y su sombra, según los ángulos,  según  las  esquinas  de  su  configuración. La barriada no ha tenido suerte:  disponía su fachada sur de una espléndida gratificación al enfrentar al mar,  que  bate  allá  en  la  desembocadura  del  río llamado Vila y que muchos quieren  llamar  Amadorio  sin  que se sepa razón de ese apelativo. ¿Amado río?
En el monumental trabajo último de Agustín Galiana, el autor estudia los quizá orígenes del vocablo Amadorio, algo que tiene que ver con hiladores musulmanes de la Edad Media en un paraje limítrofe con el río…

Pasando a otro aspecto de Villajoyosa, ediles  del  pasado  siglo,  y  más o  menos  en los años sesenta, permitieron  que una muralla de ladrillo y cemento ocultara el mar al Poblé Nou, de  ahí que algunos de sus vecinos exclamaran: “¡Nou… i pitjor!” Pero si queremos los  tontos  el  mal  de  muchos  para  sosegarnos, véase  como  todos nuestros ayuntamientos  conocidos han diseñado la ciudad volviéndole las espaldas al mar.
El  beneficio  visual de unos pocos con dinero ha hecho que, por contra, la gran inmensidad  de  los  vileros  se  hayan  visto  privados  de la visión marina, y privados,  asimismo,  de  las  brisas  frescas  y reguladoras del Mediterráneo.
Verlo para creerlo, como en el Poblé Nou, desde entonces con menos luz.  No se ha crecido hacia La Ermita con la intensidad llevada a cabo en la costa y cercanías. Tras los temporales  que han derrotado casas y chalés a lo largo de la Marina Alta por la violencia del mar habría que preguntarse qué gobiernos españoles españoles han ido permitiendo que constructores y ediles vendidos a ellos han ido dando permisos urbanos para que los chalés y fincas de recreo hayan proliferado sin vergüenza ni miedo a los elementos marítimos, ¿verdad?
¡Y aún hubo no hace mucho un ministro del señor Rajoy que aplazó creo que 25 años el derrumbamientos de esas viviendas de recreo…! ¡Pues ahora a pagar los derrumbamientos todos los españoles, incluso los desahuciados de sus casas!

 J. Payá Nicolau

TREINTA AÑOS DE ALCALDES VILEROS (1939-1969)

El primer alcalde de Villajoyosa, acabada la Guerra Civil 1936-39, fue don ANTONIO VAELLO DE LANUZA. (Posesión, 1º de abril de 1939; cese el 5 de abril de 1939). El segundo fue don MIGUEL URRIOS PÉREZ. Toma de posesión, el 5 de abril; cese, el 13 de mayo. El siguiente, don JOSÉ VAELLO ZARAGOZA. Tomó posesión el 13 de mayo del 39 y cesó el 10 de marzo de 1940.

juanDon JUAN GARCÍA FARACH tomó posesión del cargo el 18 de marzo de 1940 y cesó el 1 de junio de 1940. Don MARCOS LLORET LLORET entró de alcalde el 1º de junio de 1940, cesando en septiembre de 1941. Le siguió en el cargo, en 1 de junio, don MIGUEL ESQUERDO NOGUEROLES, que cesó el 5 de agosto de 1948. Don FRANCISCO SENABRE VERDÚ entró de alcalde el 5 de agosto septiembre de 1941, cesando en 1953. Don JUAN LLORET LLORET tomó posesión, como provisional, el 13 de mayo de 1954 , el 28 de abril de 1953. Cesó el 13 de mayo de 1954. Don JUAN LLORCA AGULLÓ tomó posesión de la alcaldía el 13 de mayo de 1954 y cesó el 13 de agosto del mismo año.

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Don JAIME SOLER SORIANO entró de alcalde el 13 de agosto de 1954 y cesó el 3 de mayo de 1955. Don JORGE RUIZ CABANÉS toma posesión el 3 de mayo del 55 y cesa el 27 de octubre de 1955. Don JUAN LLORCA AGULLÓ vuelve a ser nombrado alcalde en 27 de octubre de 1960 y cesa el 11 de octubre de 1966.

Don MIGUEL ORTS RUIZ mortsruizentra de alcalde el 11 de octubre de 1966 y cesa el 16 de julio de 1968. Don JERÓNIMO ROMÁ LLORET entra de alcalde el 16 de julio de 1968 y cesa el 23/7/74: y Don JAIME BOTELLA MAYOR tomó posesión de la alcaldía el 24 de julio de 1974.

José Payá Nicolau,  Cronista Oficial de Villajoyosa

Responder citando

Forzosamente tiene que bajar para comunicar la parte alta de Villajoyosa con las calles que pautadamente se acercan a los paseos playeros de las palmeras alineadas. Presencias arbustivas y florales lo adornan para aminorar ángulos y diseñar esquinas en beneficio del que baja y mira. Los que fueron terrenos abruptos y con taludes de arcilla, algunos abancalados y buena tierra de labor, recibieron de la mano del hombre su disposición en planos sucesivos para solares “per afabricar casa”, y así fueron naciendo los callejones que nos conducen a la placidez playera, profundamente mediterránea, exultante sin aspavientos de superioridad. No lejos, en el envés, está laCalle del Mar, que derivó en Carrer del Trinquet en el siglo XVII, calle que tantos nombres ha recibido luego de ser denominada Galle de S.M. Alfonso XIII por la visita y beneficios que el monarca hiciera a Villajoyosa a principios de la segunda década del siglo XX. Para la festividad de San Agustín, esa anchurosa calle, la del Mar, es soporte ideal para baldear a quienes ese fin de semana del 28 de agosto se atreven a pasar o deambular por eso que fuera arrabal del poblado murado hace años y años…, siglos para muchos ya olvidados.

J. Payá Nicolau
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CALLE DEL ORTET

Típicamente, son calles y edificios de los arrabales extramuros, edificios estrechos y altos en proporción. Quizá tengan algo que ver con aquel callejón que, en los libros de escribanos reales del siglo XVIII, aparece íntimamente relacionado con el Hort de Buforn, y éste a su vez con las bajadas abancaladas del pago (terreno agrícola) denominado Censal. Calles estrechas por ahorro compulsivo de suelo y de su precio de entonces,y que se arremolinan en los aledaños del baluarte (por la alocada rapidez que suponía entrar en el recinto amurallado y ponerse a cubierto de un ataque berberisco) a muy pocos pasos, también, de la calle que, allá por los años de 1723 y 1726 registraban la petición de dos vileros hermanos para instalar un “pal”, uno más tal vez, para la industria artesanal de la cabuyería,” levantería” decían entonces las personas. No estuvo nada lejos de este callejón el teatro-circo que se suprimiría en el año 1916, luego de haber albergado en su precario recinto obras teatrales famosas y, lo que es más, films cinematográficos.

He aquí un pequeño, discreto huerto, tal vez, como los que detecta Azorín en pueblos y villas del interior alicantino…, sólo que aquí baten muy cerca las olas del mar, a veces muy revueltas, amenazadoras. Quizá el susodicho teatro playero se suprimió por los copiosos materiales que el oleaje invernal acumulaba a su entrada y laterales externos, de modo que el paso de carruajes y personas, sí, se veía seriamente obstaculizado. De la madera de su cuerpo seguro que luego surgirían gráciles embarcaciones de pesca por probidad y paciencia de “mestres d’aixa” y sabios calafates vileros…

J. Payá Nicolau

Asaduras y dineros

274. Asaduras y dineros (1738)

El proceso para otorgar en 1738 el arrendamiento de la carnicería se salió de la rutina porque el regidor decano de Villajoyosa,  Jayme Mayor, dijo que quedaba “dubioso” el capítulo relativo al ganado que se recogía en el bovalar para su sacrificio posterior. Por lo tanto, ese capítulo había que “derrogarlo”, o modificarlo: el dueño del ganado que ocasionase males al pasto común sería quien los pagaría, sin multa, y sí se le impondría al producirlos en terrenos vecinos. Diez días después se estaba deliberando sobre la postura que presentaba Andrés Mayor “obligándose a dar la carne de carnero a 38 dineros cada libra; y la (…) de carne de macho, á 30 dineros (…), como se la observaren, admitiesen y guardaren (los gobernantes locales) los capitulos que presentava (…) firmados de su puño”. Escena en la cual dos carniceros sonrientes nos muestran su género, en una alegoría de la abundanciaUna condición posterior del aspirante a llevar el abasto decía “que la Villa aya de admitir al arrendador (por arrendatario?) ocho cientas cabesas, esto es de ganado Lanar, Carneros y Ovejas por el Bovalar que tiene esta Villa”, teniendo el Cabildo que asegurarle “los pies de Carnero a dos dineros cada uno, y la Cabeza de Carnero a diez y seis (…), y las asaduras (entrañas comestibles de una res) para la fábrica (de la iglesia),o como la Villa gustare”.
Otra pauta del arrendatario era no tener que traer toros, así como pagar solamente el daño que ocasionare el ganado en los árboles, por ejemplo, y nada de penas o sanciones. Y si otro ganado entrara en este terreno, que pagase su dueño tres libras de multa… para el arrendador… Otra condición señalaba “Que ningun vezino pueda enpeddir la Yerva que en sus tierras huertas se hisiese al ganado del arrendador”. (“Arrendador” y “arrendatario” −como ya se ha visto− eran los dos extremos simétricos que los escribanos de Villajoyosa no distinguían en el proceso, siempre antagónico, de la contratación.) Respecto a Andrés Mayor, vemos que condicionaba la relación contractual con mucho rigor, pues que no dejaba nada a la improvisación, tal vez por ser “gato escaldado”. Exigía que, de haber alguna “dita”, se la comunicasen enseguida. (Una “dita” era la persona que ofrecía una garantía para obtener una contratación. En aquel caso podía suponer que alguien más optara por semejante arrendamiento). Finalmente, manifestaba que no accedia a pagar “auttos y corredorias”, o sea que no pagaría por la redacción del escrito contractual ni por corretajes.

El día de la subasta sería el de Santo Tomás “primer viniente a las dos horas de la tarde”, o sea el 21 de diciembre de 1738. Llegado ese momento, Simón Vaello mejoró la postura rebajando dos dineros por libra de carne de carnero, y uno por la de macho, habiendo promovido prórroga de la subasta o almoneda. En su propuesta se desentendía de los gastos documentales y de la imposición de pilón, que era lo que se pagaba por usar la carnicería municipal, de la que se beneficiaba el patrimonio real. El trance y remate del arrendamiento fue el día último del año. Mientras duró el tiempo de las pujas, y en la acostumbrada Plaza de Abajo, los capitulares mandaron “ensender un pedaso de Candela blanca de sera”, que se agotó sin haber postura superior a la ofrecida por el dicho Simón. Los testigos de la subasta fueron Vicente Nogueroles, Ignacio Lloret y Pedro Nogueroles, vecinos y moradores de Villajoyosa. Este asunto, decimos finalmente, ocupó dieciséis páginas caligráficas…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

UN RINCÓN EN EL PLA DE L’ERMITA

Aparte de la gracia de la barriada de L’Ermita, resultado ella misma de una dedicación agrícola de sus pobladores de antaño, (tras siglos y siglos), el querido lugar contiene rincones muy acicalados y con la intención, diría yo, de convertir reducidos lugares como a encantos de entrañables elementos arquitectónicos rurales.
Y con acompañamiento de algún árbol que a esos ángulos les dé sombra, frescura y predisposición a que el artista quede extasiado y acometa con óleo o acuarela la consecución propuesta. Azorín describiría debidamente este rincón, y sin duda razonable, no nos queda duda de que nos descubriría elementos y relaciones que miramos pero que “no vernos”. Ve más este admiradísimol poeta en prosa que es Azorín, ve y revela, lo cuenta, lo expone y realza aquello que nos encontramos día a día, aunque sin que le captemos el encanto total y diversificado. Cuesta muy poco a algunos humanos portarse bien con su municipio y con sus conciudadanos y ofrecer logros estéticos y de limpieza, aunque en el esperpéntico fragor de la pólvora en acción festiva, como lo que ocurrió, pongamos por caso, ya hace más de doscientos años, a saber que entre la peligrosidad del disparo indiscriminado de cohetes (“juetes” entonces)
hubo un aparatoso accidente de quemaduras a cuyos heridos hubo que trasladar a lomos de mulos hasta La Vila murada en donde estaban los médicos y saludadores…

José Payá Nicolau

EXTRAÑOS EN EL SENSAL

Como resultado del esfuerzo de algunos vileros de los años 60, he aquí parte de lo que preconizaban: un parque con profusión de árboles, arbustos y otras plantas distribuidas en diversos planos y de forma escalonada para su acceso a la playa de la bahía vilera. Lo que en aquellos años respondía al epígrafe de “Zona Verde”, promovido y defendido por los vileros (Linares Ortiz, Jacinto Lloret Orozco, don José Cortés Lloret, Pepe Payá, Antonio Baldó…y otros. La campaña no tuvo la fortuna deseable y dictada por una ley del paisaje que, en su articulo 60, forzaba a NO PERMITIR edificación en zonas donde el ciudadano disponga del disfrute del paisaje y que, en casos de construcción, el nivel del edificio levantado NO SUPERE el plano desde donde, en tierra firme, se observe del paisaje.. Luego de unos cuantos años luchando en despachos ministeriales y entes oficiales provinciales, y con la empecinada duda de muchos de nuestros ediles locales, se consiguió una parte de lo que se pretendía salvar.

Acompañaba al esfuerzo popular mi corresponsalía del semanario “La Marina”, ostentada durante 7 años por quien esto relata. Si no se obtuvo la total conservación del paisaje fue por mediar en contra nuestra fuertes y solapadas presiones a los miembros de la corporación municipal de esos años, que argumentaban la dificultad de pagar las consabidas expropiaciones del terreno a quienes pretendían levantar un verdadero muro de edificios de entre 7 y 10 plantas cerrando el paisaje a disfrutar desde la carretera general. Hoy presenta el lugar un centro primordial en la ciudad, y a su dotación botánica y espacios para el descanso y el ocio se unen esculturas que gritan su modernidad al tiempo que a muchos su contemplación les deja entusiasmados. (Fue esa conservación un éxito del alcalde Juan Segovia Esquerdo, que, lógicamente, él y su equipo socialista hubieran deseado no recibir tanta presión de los dueños de aquellos terrenos…).

NOTA: Uno de los más importantes miembros de aquella hermosa recuperación en los años sesenta (no había semana que no se tocara ese tema en el semanario más arriba aludido), se dedicó, entre otras cosas de gestoría, al tema de lo inmobiliario…y, ante nuestra decepción, llegó a llamarnos dementes…por lo cual este “inmobiliario” no ha figurado en el listado de luchadores por LA ZONA VERDE.

J. Payá Nicolau