TRILLAR PANES EN JUNIO

 Trillar panes en junio

Como todos los años, y en cuanto apuntaba el buen tiempo y se intuían los rigores del calor veraniego, Villajoyosa empezaba a ocuparse de su reserva de nieve para, sobre todo, los posibles enfermos que de ella necesitaran, y naturalmente para elaborar los refrescos al uso en ceremonias y festejos. Once días llevaba el pregonero Francisco Delfí o Delfi dando a conocer por las calles de la Villajoyosa amurallada la convocatoria del trance y remate de la subasta que otorgaría la venta de nieve al mejor postor mediante arriendo anual. Esa concesión de venta se cifraba en 14 libras, pero nadie pujaba en aquella subasta. Únicamente Geronimo Saragossa, leemos, se prestaba finalmente a esa proposición y siendo ya el 12 de mayo de aquel año, 1715. Por la mañana, el Cabildo decidía convocar la subasta para las dos de la tarde, esperando “que acudan para dcha. hora los que quisiesen decir en dcho. Arrendamiento”. Debió quedárselo el tal Saragossa, pues en ayuntamientos posteriores el tema no reaparece.
Mientras se gestionaba este suministro, se daba cuenta de las “ochenta y quatro “foxas y media” (foxas= hojas) a que había llegado la lista de deudores de la Vila por tributos impagados, lista elaborada por el escribano municipal. La cantidad era significativa: 3.906 libras, y había que intentar cobrarlas. Sin levantar mano, ni prestarse a demoras, se pondrían a ello el alcalde, Joseph Peres, y todos los oficiales del Cabildo, quedando lo recaudado en poder de Joseph Izquierdo “y este lo tenga con toda seguridad, para que la Villa pueda â cudir â sus mayores nesesidades”.
Otro asunto que se trataría por entonces, ya en ayuntamiento del 28 de mayo, era el miserable estado en que se hallaban las acequias del riego. Las autoridades municipales pocas veces actuaban de oficio. Tenía que ser la insistencia del vecindario la que incitara a que el problema fuera llevado a deliberación en la Sala, porque “los Vesinos se quexan por que las asequias mayores por dond. entra la Agua del Rio â regar la huerta, como son la Asequia llamada dela huerta de Arriba, y la que riega la huerta de abaxo, estan siegas de tal forma que no puedn. coxer la agua”. Después de muchas y pormenorizadas alegaciones, llevadas al Cabildo por boca del alcalde ordinario, todos los asistentes a la reunión determinaron se atendiera a solucionar aquel importante asunto para que las dichas acequias “esten limpias por que (Si Dios Ntrº. Sr. fuese Servido) de Inbiar agua (que lloviera) esten prevenidas dchas. Asequias para entrar cantidad de agua aregar la huerrta”.
A primeros de junio, y en otro orden de cosas, se resolvía que ya era tiempo de que se confeccionara el libro intitulado Corned o Cornet “…con todos los cargos (o pagos) de Villa que los vesinos estan obligados â corresponder y pagar todos los años, para cuyo trabaxo (a realizar por el escribano Bautista Cabot) siempre se gastaran lomenos ocho dias para finalisarle”. Era el libro fundamental, e imprecindible, para llevar las cuentas públicas del municipio. Ese libro no se había hecho antes porque los vileros no estaban áun en condiciones de hacer frente a sus impuestos. Los oficiales del municipio sabían que “los Veznos. estan trillando Sus panes de donde podran â cudir a las obligaciones d Villa”, significando que muchos vecinos pronto habrían recogido los frutos del año y ya estarían en disposición de poder pagar las tasa e impuestos.

Al parecer, a primeros de junio ya estaba el trigo en las eras y bajo el trillo. Esta constancia se repite cuando se está a punto de tomar y contrastar las cuentas al clavario de 1714 y, por tanto, dispuestos los Jueces Contadores a revisarlas al detalle. En el acta consistorial del día 19 se lee: “…y estando ya en tiempo dla cosecha, (y) que los Vesinos se pueden valer delos granos: assi para comer, como para âcudir alas obligaciones que devieren…” Pero ¿cuánto grano había que reunir al alzar de eras para pagar tributos y no quedarse nuevamente sin recursos para sobrevivir? (Un escrito de Antonio López Lloret en el semanal “Plaça Major” de Villajoyosa del mes de octubre de 1999 relaciona un centenar de eras para trillar, la mayoría ya desaparecidas. En ellas, como decía este inteligente y sensible vilero, además de trigo, se trillaba cebada, lentejas, garbanzos y un suculento etcétera. Lo podrían confirmar, y con muchos más detalles —porque nacieron antes que Antonio— otros vileros como, por ejemplo, Jacinto Lloret Orozco y Vicente Mingot…).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila (7 julio, 2017)

BATRESÓ

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