DE LA PÓLVORA Y EL GANADO

Crónica 129. DE LA PÓLVORA Y EL GANADO (Año 1717)

En 1716 hubo que ver, como hemos dicho, en qué condiciones se encontraba la fortificación de Villajoyosa, cosa que obedecía al mandato de una orden real extensiva a poblaciones litorales cercanas. También se procedió a repartir pólvora entre los vecinos del departamento corregimental, cuya cabecera era Alcoy. La orden y asunción de este reparto se trasmitía en enero de 1717 y podía ser que se relacionara con los reveses que iban sufriendo las tropas de Felipe V en la guerra, situación que empeoraría en agosto al ser derrotado en Sicilia por la flota inglesa. El eco de esas pérdidas puede que indujera a la referida distribución, que no era opcional. Procedía aquella orden del Sr. Marqués de Villacañas, Gobernador y Capitán General del reino “para que los pueblos d. esta Governacion entren en el arrendamtº. de la Polvora fina ajustandose con Dn. Jayme Faura, Apoderado [que es] de Dn. Sebastian Terrible, y Dn. Bernardo Doncellot, Administradores de dchª. Polvora fina, encabezando (pagar tributo) á este fin al respeto del vesindario en cada Pueblo, y obligandose a consumir á razon de libra y media castellana por cada vesino en cuya consideracion se les consedera (…) lisencia para armas”. Venía a continuación la orden de enviar a los síndicos a Alcoy para retirar la mezcla, no dejando pasar más de tres días luego de recibida la orden. La inobediencia, decía el escrito, sería castigada. Se hacía también mención del pago que el Ayuntamiento tenía que realizar de modo que el veredero recibiera el emolumento por cu viaje, y que solía venir tasado en el propio documento que se trasladaba. (En el margen izquierdo de la carta aparece una enumeración vertical de los pueblos que, al parecer, recibían la orden, a saber: Benifallim, Relleu, Sella, Orcheta, Villajoyosa, Alcolecha, Benasau, Penáguila y Benilloba. A cada uno de éstos se le asignaba una cantidad de dinero, de una a cinco libras, como en el caso de La Vila, y seguramente el precio de la pólvora a retirar. Y, si no hemos interpretado bien la abreviatura, también podría referirse a dineros o sueldos a percibir en cada destino por el mensajero de a caballo…).
Resultado de imagen de GANADO DE MULOS
Estando en Alcoy el alcalde ordinario de Villajoyosa por diferentes asuntos, decidió
el Ayuntamiento delegar en él para lo de la pólvora, y mediante recado por mensajero propio. ¿Y qué hacía D. Francisco Juan Llorca en Alcoy? Pues trataba con el gobernador un tema provocado por Caetano Aragonés, quien se volvía atrás en una venta de 400 mulos de la cual percibiría el Ayuntamiento vilero, de inmediato, un dinero con que pagar atrasos en impuestos. Allí el edil contactó con Gerónimo Miralles de Benifallim por si quería mercar la machada, pero éste sólo adquiriría 250 cabezas escogidas y para unos amigos de la Hoya de Castalla. El Ayuntamiento vilero comprendió que ese trato no gustaría a Caetano, y así fue: los desechos eran demasiados. Y cuando los ediles de Villajoyosa decidieron apalabrar los 400, vender al de Benifallim la cantidad que necesitaba y pagar al vendedor “entre dos Quaresmas”, éste ya había reflexionado y concluido que el Ayuntamiento no podría pagarle en el plazo establecido. Ordenado por el Justicia alcoyano que Caetano respetara su palabra, éste pidió dos fiadores para el trato, uno de Muro, don Francisco Alonso, y otro de Alcoy, don Blas Valor… porque no admitía garantes de Villajoyosa. Tras discutir tenazmente, admitió vender. Se buscaron tasadores de confianza del Consistorio vilero y del terrateniente, siendo los hermanos Joseph y Thomas García, de la baronía de Sella, el primero designado por el vendedor. Todos se desplazarían a la partida del “Realet de Finestrad” (sic) “donde estaba la referida machada apasentando”. Isidro Lorca el Menor representaría al Ayuntamiento de La Vila. Lorca subió allá la mañana acordada “y llevaría para el gasto d. el y dchos. Garcías un poco de pan, vino y carne”. Cerrar el trato era urgentísimo, puesto que don Thomas Calderón de la Barca estaba dispuesto a enviar a Villajoyosa sus soldados… y aquello no era una comedia suya.

J. Payá Nicolau, Cronista Oficial de LAVILA JOIOSA

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