LA CLAVERÍA DEL AÑO 1718

Una clavería, la de 1718

Para conseguir una demora en el pago de contribuciones, el ayuntamiento de Villajoyosa tuvo sesión el 22 de junio de 1718. El alcalde ordinario, don Anthonio Linares, explicaba a sus regidores cómo iban ciertos asuntos a los que había que buscar pronta solución. Se sabía que en Valencia daban buenos resultados los pasos seguidos por los apoderados de La Vila en el pleito que se seguía por los terrenos de la Cala. Por esto y por algunos temas de menor entidad, “deve esta Villa estar por aora asegurada d no tener pesadumbre alguno, pero segun la respuesta que Dn. Phelipe tous atenido dl Secretario del Marques d Mirasol de Valencia —explicaba el alcalde— no ay esperanza alguna con la espera (o demora) dla contribucion corriente hasta el mes de Setiemebre proximo venidero”. Era ésta una petición llevada a cabo en aquella capital, y que se refería al pago de la “tersia segunda d dcha contribucion “. No había más remedio que acudir al vecindario vilero para reunir el dinero que se adeudaba. Mas, estando ya a mitad del año, aún no se tenía clavario que recaudara…, no pudiéndose pagar deudas municipales con lo que quedaba por cobrar a la población. Para este cargo se eligió a Jayme Buforn de Juan…”para que en nombre d esta Villa pueda cobrar, y cobre dlos vezinos y terratinentes d ella, y forasteros d qualquier estado y condicion que sean todas y qualesquiera cantidades, que por qualquiera via, forma, y manera, fuesen deudores â dcha. Villa, y dcho. Clavario las tuviese a su cargo, y para sus Cobranzas pueda hazer quales quiera dilixencias por Justicia portandose con toda equidad, y fedelidad con los vezinos solesitandoles muchas vezes para sus cobranzas, antes de apremiarles con gastos para lo qual selea (se le ha) d otorgar poder bastante”.
Elegido el clavario, y presentadas éste las fianzas para serlo, el Cabildo ordenaría al escribano municipal que “Incontinenti se haga (…) el libro Intitulado el Cornet,CORNET como y en la forma que todos los años sea costumbra, mudando las peytas (impuestos variables por cambios en la propiedad) que los vezinos tuviesen que mudar, por termino d ocho dias (…) en cuyo libro constaran todas las deudas que â esta Villa deven contribuyr sus vezinos y terratinentes, y los demas que se le dieren en cargo, y concluydo dcho. libro se le entregue al dcho. Jayme Buforn (…) para que saque copia  del (de él) para poder cobrar lo que se le diere en cargo, y dlo prosedido pague, y gaste segun sele Mandare por los dchos. Sres. Alcaldes y Regidores, y la notificacion que se le hiziere se ponga â continuacion d este Ayuntamiento para que conste siempre que conbenga”.

Ni que decir tiene con qué insistencia y rigor tendría que moverse este hombre, intramuros y fuera, en arrabales incipientes y descampados remotos del municipio para cumplir con sus cobros. Sobre todo porque, siendo ya época de cosechar las gramíneas, y pronto las algarrobas y almendras, muchas familias andarian por los campos agrícolas y terrenos situados en las leves anfractuosidades del piedemonte, o en la huerta. Localizar a estos contribuyentes, y a los que eran pescadores,PESCAno era fácil…, porque, además, y como había ordenado el Cabildo, primeramente se avisaría de que se avecinaba el cobro…y después se intentaría hacerlo efectivo. Sendas y caminos, trochas y ramblas serían buena parte del trayecto a seguir, a lomos del mulo, por el clavario y ayudantes suyos para recaudar las peitas, por ejemplo, o escuchar un pretexto razonable para no pagarlas. Los abundantes testimonios de pobreza insuperable quedaban luego reflejados en los libros del ayuntamiento, que  más adelante vería el modo de percibir aquellos impuestos. Debido a los esfuerzos del clavario mirando y remirando los listados del vecindario, no es extraño que nos haya llegado sus libros en lamentable estado, recurrentemente manoseados…en busca de una esperanza.

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de Villajoyosa (13 julio 2017)

El alcalde tranquilo y los moros

ILLA
El alcalde tranquilo y los moros

Pedro Juan Mayor y Simón Vaello comparecieron el 9 de agosto de 1747 ante el notario Miguel Lorca y a ruegos de don Phelipe Thous, que era el Requisidor de la costa marítima del distrito de Villajoyosa. Pedro Juan era regidor segundo del ayuntamiento de la Vila y Vaello, arrendador de los derechos de Baylía y terzio diezmo (…). Dos personas destacadas en el vecindario vilero, desde luego. Además, el regidor era capitán de una Compañía de hombres apostada en nuestra villa…
Declararon ante el notario ese día porque poco después sus ocupaciones, quizá oficiales, les alejarían de Villajoyosa unas cuantas jornadas. ¿Y de qué trataba el documento que suscitaron ante aquel notario? Ambos declararon que “por la tarde del dia veinte y tres de mayo —y ya era agosto—, terzer dia de Pasqua deste presente año, con la voz que corriô en este comun de haver pasado por las Costas desta Playa, un londro Catalan, cargado de Soldadesca de Nuestro Monarca para la ciudad de Barcelona, salieron /aquí, palabra ilegible/ y estando sentados ala puerta y parte de afuera dela casa de Antonio Saragoza, Juntamente con Don Juan Morales Alcalde ordinario y francisco (sic) Vaello Escrivano, vieron que dicho Londro pasô por la parte de tierra dela Isla de Benidorm asu entender —decían— por recelo de dos Bastimentos ‘navios’ que havia en dicha Isla, y hazian mal marinaje por estar en ella encorados y considerando entre los que alli havia (los que estaban a la puerta de la casa citada) si serian los tales Bastimentos de Moros ô Contrabandistas, llego a dicho sitio el antedicho Don Phelipe Thous que havia acabado de venir con su caballo de la torre de Aguilo que està inmediata y frontera ala citada Isla, ê hizo instancia (sugirió) al nominado Don Juan Morales como tal Alcalde que por lo que pudiera suceder, sin embargo de no haver hecho menzion los bastimentos, se rezelaba de ellos de algun insulto malo (insulto es aquí ataque), por no ser bueno su marinaje (o manera de navegar y maniobrar) y assi nezecitarse de seis, u ocho hombres por Compañia delas de Melicia que havia en esta Villa que diera orden dicho Alcalde para que al anocheser estubieran listos para lo que se pudiera ofreser (o suceder), en vista de lo qual, el relatante (Juan) Mayor, sin embargo de que dicho Alcalde Morales no le previno sobre dicha Instancia /aquí, palabra ilegible/ , diô orden azu Sargento Pedro Nogueroles, para que sin la menor detenzion apromptara a la orden de Don Phelipe, los seis, u ocho soldados desu Compañia, que cumplio y efectuô ala ora señalada, pero no lo hizo en forma alguna el referido Alcalde”. (¡Quán extraña aquella indiferencia en el primer regidor!).
Como consecuencia de tan pasiva actitud en el alcalde, quizá de nervios de acero, quizá pigre o vago, “al otro dia se quejava agriamente el dicho Don Phelipe del citado  “por ser muy culpado en la desgrasia que aconteció de unos Canarios (ciertos barcos) de tres palos y vela latina) en el grao de Valencia cautivados por dichos Bastimentos dela Isla que quisa ubiera remediado sile ubiera mandado dar los hombres que le havia pedido, todo lo qual expresaron ambos Mayor y Vaello; y el primero refiriô, que “en otra ocasion que se le previno, y requiriô al que relata, por el mismo D. Phelipe como Comandante delas Compañias de Melizias desta Villa, se alistaran las armas y gentes para contener qualquier desembarco, que se intentara por seis fragatas que se encaminavan assi a estas Playas entregandole la llave de la puerta de dichas armas, y que acudiera el antedicho Alcalde que tenia la otra llave de la misma puerta (…), se passô a la Casa del mismo Alcalde que todavia por ser de mañana estava en cama, y dandole notizia de todo respondio, que se esperase”. Luego, y mientras estaba el enviado a las puertas de la Sala, llegó otro recado urgente con el mismo asunto, y además vino el ministro pregonero Joseph Fita con lo mismo, y al cual trató el alcalde con malas palabras…De aquella manera, la crispación estaba asegurada y había que recordar al dicho alcalde las órdenes del Duque de Caylus en relación a la defensa de nuestro litoral. Firmado aquel documento de denuncia ante la flagrante negligencia del primer edil, parecía que el escribano, Lorca, quería dejar bien sentado que él cumplía con su cometido de fedatario, buscando se entedieran aquellos hombres en su conflictivo enfrentamiento…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila (julio, 12, 2017)

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IMPUESTOS DE GUERRA

Mensaje1711: impuestos de guerra

AUSTRACISTASEstamos en diciembre de 1711, en plena Guerra de Sucesión, que terminaría en septiembre de 1714 con la caída de Cardona y la ciudad de Barcelona. Villajoyosa recibe una orden de “Don Francisco Caetano de Aragon (sic), Theniente General de los Reales Exercitos de su Magestad, Primer Theniente de las Reales Guardias de Corps en la Compañia Italiana, y Comandante de los Reynos de Valencia, y Murcia, y de las Fronteras de Castilla, y Cataluña”, según reza la ortografía del documento al que hacemos referencia, y cuyo contenido es recabar medios pecuniarios con que poder mantener las tropas en sus cuarteles de invierno. Las ciudades y villas del reino estaban ocupadas por contingentes de soldados, que, además de controlar al enemigo austracista, combatían el bandolerismo y, en muchos casos, tenían que estar presentes para que los tributos fueran pagados. El régimen fiscal de la Nueva Planta pretendía igualar las contribuciones de Aragón, Cataluña y Valencia a las de Castilla, y esto no se producía sin obstáculos: la práctica burocrática borbónica tardaría años en imponerse de forma digamos definitiva. (Una obra de Enrique Giménez López, “Gobernar con una misma ley” —Universidad de Aliante, 1999— desarrolla intensamente esta temática, cuyo subtítulo es “Sobre la Nueva Planta Borbónica en Valencia”. En tan exhaustivo texto se advierte el grado militarista de los gobernadores asignados a las ciudades y cómo había un amplio sector de intelectuales que pretendían que esa autoridad estuviera en msnos de hombres de letras…).

SOLDADOS
La orden más arriba aludida proporciona datos sobre el número de vecinos de Villajoyosa a principios del siglo XVIII, qué cantidades se tributaban, con qué frecuencia y qué agentes se encargaban de entregar lo tributado, unas veces en la capital, Alicante, y otras en Alcoy, que a su gobernación pertenecía nuestra villa en alguna ocasión. La orden dispone que, para pagar a las tropas, y para que no haya desorden alguno, “paguen igualmente todos los vecinos del presente Reyno, y que dicho dinero estre en Tesoreria. (…) Y aviendo hecho el computo , toca à cada vezino quince reales de moneda Valenciana al mes : y siendo en el lugar de Billajoiossa trezientos y beinte vezinos, importa al mes quatro zientas libras. Lo qual ordenamos, y mandamos à los Alcaldes y Regidores de dicho Lugar, que dentro de seis dias de estregada la presente orden, depositen el importe de dicha cantidad”. La entrega debía hacerse en Alicante, que allí radicaba el tesorero. “Y dicha cantidad —proseguía la orden— se ha de pagar cada quince dias hasta segunda orden; y no serà (acento, nuestrp) ninguno exempto de pagar, excepto los Estanqueros del Tabaco.. Y de no executar la presente orden, se embiarà en continente Tropas à aquartelar en dicho Lugar. Por convenir asi al Real servicio. Dado en la Ciudad de Valencia, a 27 de octubre de 1709. Francisco Caetano y Aragon”.
A título de curiosidad, veamos quién efectúa algunas de las entregas en aquellos años de guerra. Lo hace en una ocasión el Regimiento de Flandes, y también los de Infantería de Lisboa y de Luxemburgo, así como el Regimiento de Caballeros de Uribe, el de Infantería de Milán y el Batallón de Inválidos de San Felipe. (San Felipe fue el nombre que se le dio a Xàtiva por haber seguido la causa del Archiduque, oponiéndose a Felipe V). Otras veces es un vecino de Villajoyosa, Gaspar Linares (sic), síndico de la villa, o Andres Maior, y también el Ayudante Maior de la  Primera Compañía de Guardias de Corps…. Algunos recibos del tributo nombran a Joseph Monllor y a Gerónimo Nogueroles de Vicente, o a Joseph Buforn, síndico. Y comparecen en las órdenes los deseos regios de que los repartos del impuesto se hagan con ecuanimidad…”por que no se levante el villano contra la autoridad y haya revueltas…”

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila (8 julio 2017)

TRILLAR PANES EN JUNIO

 Trillar panes en junio

Como todos los años, y en cuanto apuntaba el buen tiempo y se intuían los rigores del calor veraniego, Villajoyosa empezaba a ocuparse de su reserva de nieve para, sobre todo, los posibles enfermos que de ella necesitaran, y naturalmente para elaborar los refrescos al uso en ceremonias y festejos. Once días llevaba el pregonero Francisco Delfí o Delfi dando a conocer por las calles de la Villajoyosa amurallada la convocatoria del trance y remate de la subasta que otorgaría la venta de nieve al mejor postor mediante arriendo anual. Esa concesión de venta se cifraba en 14 libras, pero nadie pujaba en aquella subasta. Únicamente Geronimo Saragossa, leemos, se prestaba finalmente a esa proposición y siendo ya el 12 de mayo de aquel año, 1715. Por la mañana, el Cabildo decidía convocar la subasta para las dos de la tarde, esperando “que acudan para dcha. hora los que quisiesen decir en dcho. Arrendamiento”. Debió quedárselo el tal Saragossa, pues en ayuntamientos posteriores el tema no reaparece.
Mientras se gestionaba este suministro, se daba cuenta de las “ochenta y quatro “foxas y media” (foxas= hojas) a que había llegado la lista de deudores de la Vila por tributos impagados, lista elaborada por el escribano municipal. La cantidad era significativa: 3.906 libras, y había que intentar cobrarlas. Sin levantar mano, ni prestarse a demoras, se pondrían a ello el alcalde, Joseph Peres, y todos los oficiales del Cabildo, quedando lo recaudado en poder de Joseph Izquierdo “y este lo tenga con toda seguridad, para que la Villa pueda â cudir â sus mayores nesesidades”.
Otro asunto que se trataría por entonces, ya en ayuntamiento del 28 de mayo, era el miserable estado en que se hallaban las acequias del riego. Las autoridades municipales pocas veces actuaban de oficio. Tenía que ser la insistencia del vecindario la que incitara a que el problema fuera llevado a deliberación en la Sala, porque “los Vesinos se quexan por que las asequias mayores por dond. entra la Agua del Rio â regar la huerta, como son la Asequia llamada dela huerta de Arriba, y la que riega la huerta de abaxo, estan siegas de tal forma que no puedn. coxer la agua”. Después de muchas y pormenorizadas alegaciones, llevadas al Cabildo por boca del alcalde ordinario, todos los asistentes a la reunión determinaron se atendiera a solucionar aquel importante asunto para que las dichas acequias “esten limpias por que (Si Dios Ntrº. Sr. fuese Servido) de Inbiar agua (que lloviera) esten prevenidas dchas. Asequias para entrar cantidad de agua aregar la huerrta”.
A primeros de junio, y en otro orden de cosas, se resolvía que ya era tiempo de que se confeccionara el libro intitulado Corned o Cornet “…con todos los cargos (o pagos) de Villa que los vesinos estan obligados â corresponder y pagar todos los años, para cuyo trabaxo (a realizar por el escribano Bautista Cabot) siempre se gastaran lomenos ocho dias para finalisarle”. Era el libro fundamental, e imprecindible, para llevar las cuentas públicas del municipio. Ese libro no se había hecho antes porque los vileros no estaban áun en condiciones de hacer frente a sus impuestos. Los oficiales del municipio sabían que “los Veznos. estan trillando Sus panes de donde podran â cudir a las obligaciones d Villa”, significando que muchos vecinos pronto habrían recogido los frutos del año y ya estarían en disposición de poder pagar las tasa e impuestos.

Al parecer, a primeros de junio ya estaba el trigo en las eras y bajo el trillo. Esta constancia se repite cuando se está a punto de tomar y contrastar las cuentas al clavario de 1714 y, por tanto, dispuestos los Jueces Contadores a revisarlas al detalle. En el acta consistorial del día 19 se lee: “…y estando ya en tiempo dla cosecha, (y) que los Vesinos se pueden valer delos granos: assi para comer, como para âcudir alas obligaciones que devieren…” Pero ¿cuánto grano había que reunir al alzar de eras para pagar tributos y no quedarse nuevamente sin recursos para sobrevivir? (Un escrito de Antonio López Lloret en el semanal “Plaça Major” de Villajoyosa del mes de octubre de 1999 relaciona un centenar de eras para trillar, la mayoría ya desaparecidas. En ellas, como decía este inteligente y sensible vilero, además de trigo, se trillaba cebada, lentejas, garbanzos y un suculento etcétera. Lo podrían confirmar, y con muchos más detalles —porque nacieron antes que Antonio— otros vileros como, por ejemplo, Jacinto Lloret Orozco y Vicente Mingot…).

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila (7 julio, 2017)

BATRESÓ

La suma pobreza de “Marsed”

La suma pobreza de “Marsed”  (1781)

A Pedro Marsed, labrador viudo de Villajoyosa, no le habían salido bien las cosas y así quiso demostrarlo cuando compareció ante el Justicia vilero en 1781. A éste le pidíó, por escrito poderse librar de pagar salario en acciones judiciales, ya que acreditaba que se encontraba en estado de “suma pobresa, como es notorio”. El Justicia en seguida recabó testimonios que corroborasen la pretendida pobreza de Marsed, y no era de extrañar. En un vecindario como el de aquella nuestra villa pocos serían los que ignorasen situaciones de ínfima, poca, mediana o gran riqueza en quienes se dedicaban al trabajo agrícola. Además, dependiendo de la debida averiguación el salario de los justicias, abogados, escribanos y asesores en asuntos judiciales, ¿cómo iban éstos a dejarse “seducir” por componendas o supuestas situaciones de semejante indigencia? Para aclarar aquella situación, se buscaron testigos y éstos fueron Bautista Esquerdo, Joseph Zaragoza de Vicente y Marcos Lloret, todos ellos campesinos. El día 6 de junio se aportaron los primeros testimonios, diciendo Bautista al alcalde, Joseph Llorca, lo siguiente “Que de vista trato, y Comunicación conoce, âl Contenido Pedro Marset (sic) Viudo, y sabe que este como a bienes propios suyos detiene y posee un bancal de tierra que puede regarse de la Noria de Gaspar Marset su Padre, cito en este termino, y en Partida de Paraiz. Y q. igualmente tiene arrendadas por via de arrendamiento en el mesmo termino, y Partidas de les Puntes y Saboneria: un pedazo de tierra propio de Doña Isidra Morales consorte de Fernando Mayor (Morales y Fernado Mayor, gente distinguida de La Vila); Otro de Joseph Urrios de Joseph menor (de días) de este nombre, y otro de Vicenta Urrios Viuda, constandole ―seguía declarando Esquerdo― que el antedicho pedazo de tierra Partida Paraiz su precio lo es de ciento y cuarenta libras; con las rentas del qual y de los demas (…) cultivandoles, y trabajandoles a sus expensas se alimenta sin serle preciso para este efecto ganar un diario jornal”. Era cuanto tenía que decir, manifestaba, y firmó esa declaración.
El testimonio siguiente vino a decir la misma cosa, aunque se nombraba la finca de la viuda de Bartolomé Lloret, no referida por el primer testigo, de modo que “el memorado Marset” no quedaba sino como pudiente. El informe dado por el último de los declarantes se iniciaba así: “Que de cierta ciencia sabe que el referido Marset por via de arrendamiento tiene (…) unas tierras…”, y confirmaba lo testimoniado antes. Al menos, la huerta que contaba con el riego de la noria ya podía proporcionar alimento bastante al autotitulado pobre para no trabajar a jornal, una riqueza nada despreciable, y sin contar los frutos de las otras tierras que trabajaba para sustentarse y vender los previsibles excedentes. Le fallaron los cálculos y las cosas estaban bien claras. No obstante, don Isidro Lloret, “Abogado de los Reales Concejos”, fue requerido por el Justicia vilero para que lo asesorase en aquel caso. El 8 de junio, dos días después de iniciarse el “informativo”, el alcalde emitió escrito en el que se podía leer ”que devia declarar y declarava no haver lugar por ahora a la pretendida Declaracion de Pobre del citado Marset”. Así lo proveyó, siéndole comunicado este auto al interesado…
HORT 

J. Payá Nicolau Cronista Ofic. de Villajoyosa

De la “adaza o Paniso”

Siendo el 11 de octubre de 1734, y estando en Valencia el Príncipe de Campoflorido, firmó una orden que llegaría al partido de la gobernación de Alcoy, y, por ende, a Villajoyosa. Nuestro ayuntamiento la pregonó de inmediato, y de ello dejó constancia escrita el escribano Francisco Vaello. Una parte de lo que redactó decía: “Fue publicado este abstracto (quiso escribir “extracto”) por oden del Sr. Jayme Aragones Alcalde Ordinario de esta Villa de Villajoyosa por Gregorio Giner Pregonero por pregon de ella en dies y seis de octubre (…) de que yo el escribano doy fee”. Aseguraba también habérsela comunicado a Ignacio Vaello, el otro alcalde. Aquella orden se refería al producto agrícola denominado “adaza o Paniso”, esa especie de maíz, como sabemos. El Reino de Aragón no había permitido la saca de trigos, previéndose escasez del mismo en las tierras confinantes con Castilla, y por ello no se iba a alcanzar ni la tercera parte del grano que solía consumirse en nuestro territorio. El Príncipe advertía que “Conviene precaver dchª. falta por todos los medios mas eficaces siendo uno de ellos, el que sus naturales se socorran con preferencia a los forasteros de la daza (…) que en el se coge, por lo que este fruto suple entre la gente Pobre y de trabajo para evitar los Perjuizios, que de lo contrario pudiese Resultar”. En consecuencia, ordenaba y mandaba a todos los gobernantes, corregidores o sus tenientes, y a los alcaldes mayores y ordinarios que “con ningun pretexto permitan la Saca, ni extraccion de la Adaza (…) o paniso para fuera del Reyno baxo la pena /ilegible/ del Genero, y vagaje, en que se transportare, con la de `proceder contra sus Dueños, Juezes, y Justisias (…) y no permitir que Persona alguna la Regatee (la orden) ni agaville para Revenderla en perjuisio del publico, para cuio presiso sustento deve servir”. Tanto el reino de Valencia como el de Murcia, no cultivaban trigo, por “no ser fruto ni cosecha  deste Reyno”. Por tanto, había que administrar bien todo el panizo de que se dispusiera. Recordemos que el de Campoflorido era también “Capitan General del Exersito, y Reyno de Valensia, con el Mando Militar del Reyno de Murcia”, teniendo que procurar por los abastecimientos pertinentes de esos territorios.

Algo más de cien años después, y según el diccionario enciclopédico de Pascual Madoz, la tierra agrícola de Villajoyosa, de unos mil jornales, producía trigo, cebada, maíz, algarrobas, poco aceite y vino, además de higos (había extensos higuerales, bosques según ese diccionario), pasas moscateles, hortalizas, legumbres, frutas…Los niños de la posguerra recordamos un extenso trigal propiedad de la finca de la Barbera, trigal que llegaba desde el Camino Viejo de Valencia hasta lo que hoy en día es el juzgado de la ciudad, un sembrado de anchura considerable. Y no era el único campo de trigo en el campo de la Vila, en cuya historia hubo bastantes molinos harineros…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

Fugados de la Vila

1726: Fugados de la Vila (De “Papers de La Vila”)

De todos los libros municipales que dan cuenta de cosas ocurridas en el siglo XVIII en Villajoyosa, ninguno tan curioso como el Corned. En otras ocasiones lo hemos dicho…porque siempre encontramos en él algo que señalar. En el volumen número 17 de su serie, que abarca los años 1725 y siguiente, surgen algunos aspectos de los gastos municipales. Está el gasto  “…que tuvo la Villa (por) quatro marineros que los moros les thomaron la enbarcacion de un refresco d Pan Vino, y pescado que se les dio”.  La anotación del clavario, a la sazón Jaime Urrios, quiere decir que Villajoyosa socorrió a estos marineros —¿de dónde serían?¬— con la comida mencionada, y debido a que los moros les habían quitado la barca. Poco después hay otra partida que reza:  “Arina que la Villa compro para dar de comer alos ladrones que estan en la carsel”,  y que debían ser otras personas. En aquellos días de febrero, y en los siguientes meses hasta primeros de julio, queda anotado, entre otros, un gasto originado por el trabajo de algunos vileros al acarrear tierra y piedras para  “empedrar la plaza d Abaxo y puerta principal”.

También hay un pago hecho por el Urrios referido —siempre por orden del alcalde y regidores locales— “por tres arrovas panezillos d trigo para repartir alos muchachos segun costumbre antigua arrazon d onze sueldos la arrova, y sinco libras, y dos onzas turron (…) para repartir alos muchachos como con efeto se hizo vispera d Sn. Anthonio Abat en la Ermita”.  (Ésta es la primera anotación que vemos en libros municipales en que aparece la expresión  “Sn.Anthonio Abat en la Ermita”, ya que siempre veíamos escrito “San Anthonio de las Huertas”. Hasta los libros del siglo XIX no vuelve a comparecer la aquélla).
El 21 de junio de ese año 1726 se presentó el gasto de una libra al  pagar a Miguel Andreu, (un) propio (empleado) del municipio vilero  “que fue en Requisitoria de Guia âlos lugares de Orcheta Sella Penaguila, Alcolega (sic), Benifallim Relleu, Busot, y huerta de Alicante sobre la fuga, y Rotura de carcel de Miguel, y Francº. Grau Presos que estavan en esta Villa” (por Villajoyosa). Estos dos debían ser los aludidos más arriba cuando hubo que comprar harina para alimentarlos. Otro gasto fue el de 12 sueldos abonados a Vicente Soto, otro propio del municipio jonense, que fue enviado con el mismo objeto  “alos lugares de Benidorm, la Nusia Polop, Altea y Finestrat”. Más adelante vemos que vecinos de nuestra villa trabajan en la cárcel para los remiendos y limpieza necesarios a raíz de la fuga de los Grau. Simultáneamente, Gaspar Rogles subía a Finestrat para traerse ladrillos y lexa (¿lejas?) con destino a obras de la iglesia vilera y de la Casa Capitular. La alfarería o alfarerías de Finestrat suministraban esos materiales al contar con alfareros expertos, agua bastante y buena arcilla…
Días después de estas acotaciones encontramos una que dice textualmente: “Otrosí aun hombre que vino de Alcolega con la noticia de haver prendido a Miguel y Francisco Grau q. havian Echo fuga de la carcel de esta Villa”, la nuestra. Al dicho mensajero se le pagaron cuatro sueldos. Entonces el ayuntamiento de Villajoyosa ordenaba al Alcalde de la Hermandad que subiera a Alcoleja a traserse a los dos fugados hasta la cárcel vilera. (A continuación del gasto de subir a Alcoleja, una libra y doce sueldos, escogemos el que se anotó de este modo: “pr. (por) tres Papeles y Medio de Polvora pª. disparar enla Fiesta de las lagrimas d Nuestra Patrona Santa Martha (la primera vez que vemos nombrada dicha celebración) á razon de 5 sueldos el papel”. Referidas aún al mes de mayo las cuentas del gasto, llega el asiento ocasionado por los consabidos presos, posteriormente fugados , “Pobres Presos —leemos— en las Carceles d dha (dicha) Villa  (…) en comida, una libra, un sueldo”. (Sucesivas notas siguen dándonos una visión muy cercana a la vida de relación humana en Villajoyosa, con mayores o menores sobresaltos, sobre todo en cuanto a los imperativos de pagar al rey las rentas). Finalmente, en el documento consta que al clavario Jaime Urrios se le pagarían 80 libras por su ocupación en aquel cargo durante un año…

J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. de La Vila

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CON SOLDADOS…Y SIN VINO

Con soldados…y sin vino  (De “Papers de La Vila”)

Estando en Villajoyosa el capitán de Caballos D. Guillermo Shanly, y como quedara reflejado en otra crónica de ese mismo año de 1715, había que buscar alojamiento para él y dos alféreces llegados el día anterior ya de noche. Venía este grupo de Caballería a sustituir a D. Alfonso Zeron, capitán que tanto había hecho sufrir al Cabildo vilero y a los vecinos con exigencias y rabietas sin fin, al tiempo que amenazando con que el municipio acabase de pagar la Contribución. Semejante agresividad había hecho que los justicias vileros recurrieran a instancias superiores, de modo que, finalmente, se produciría la tan deseada sustitución. En esa gestión para el cambio tuvo mucho que ver el síndico vilero, Isidro Lorca. Entrevistado en Alicante con D. Lucas Espínola (o Spínola), que estaba allí casualmente, le rogó su intervención en el atosigante asunto del cuestionado militar, y, al mismo tiempo, se encargó Lorca de pedirle una espera sobre el resto de la Contribución que pesaba sobre nuestra villa. “Pero dize dcho. Isidro Lorca —como explicaba el alcalde ordinario— que â tenido mucho que venser con su Excº. en hazer levantar la partida (de los soldados) por que Su exa. en el memorial primero dixo que no havia lugar (para un nuevo plazo) por que hera presiso â Cudir alas pagas dl Rey, y que envista dun gasto tan continuo que la Villa tenia ofresio â unos agentes que como lograsen d su excª. su pretencion (de pagar aplazado el resto del impuesto) les regalaria con dies doblones, y que los agentes le respondieron que menos de veinte Doblones no querian haser empeño con su exª. diciendole  que ellos vivian d esas agencias (o gestiones), y que tenian muy cansado  asu exª. âunque hera verdad que le tenian muy bien servido y que la pretencion dela Villa (por Villajoyosa) hera muy dificultoso el conseguirla, porque levantar la partida d apremio Sin pagar y pedir espera (para el resto) era cossa que nosea via visto éxemplar semejante…” Parecía que aquel favor resultaba excesivo pedírselo, por aquel precio, a los individuos que se ganaban la vida pululando en torno de ciertas autoridades, a las que asediaban continuamente para favores de aquella naturaleza.
Suponemos a nuestro síndico en una situación difícil, pues si no aceptaba dar los veinte doblones a los gestores de aquel favoritismo, los dieciocho “cavallos” con sus oficiales y soldados en La Vila iban a producir gastos desorbitados para el Cabildo vilero, además de las impertinencias inferidas al vecindario. Porque eran grandes las exigencias de los militares, incansables en sus peticiones y amenazas. Por eso, el síndico optó por ofrecer dieciocho doblones (¿uno por cada caballo quizá?), y los agentes —como catalizadores en una reacción química— fueron “a Suplicarle aSu exª. que se dignara d consolar ala Villa en mandar levantar la partida d apremio”. Así lo contaba el escribano de la Sala vilera al dar cuenta de los tumbos del síndico en Alicante. Los agentes tardaron dos días en conseguir algo aceptable de aquella autoridad. Spínola les aseguró que si Villajoyosa pagaba por todo el mes de octubre, ordenaría que los soldados se fueran.
Entre tanto, el Consistorio buscaba alojamiento para los oficiales y el sargento de aquel grupo militar. Éstos, con sus respectivas familias, ocuparían las casas de Alvaro Linares y la de la viuda de Jayme Aragonés, así como las de Serafín Saragossa y Alexandro Ruis. Los soldados tendrían un cuartel adecuado, “acudiendo la Villa a todas partes en todo lo que tenga d obligacion porque no se quejen oficiales ni soldados”,  resolvía el Cabildo.
tabernaSXVIILuego sobrevendría algo alarmante para aquellos militares…porque supieron que la Vila se estaba quedando sin existencias de vino…debido a que nadie había optado por gestionar la taberna. Aunque el Cabildo ya había decidido  “…que la Villa trayga el vino por su quenta, y lo mande vender d su Ordn (obligatoriamente), y en el primer camino (o solución) verá como le sale (cómo le resulta) y si le estuviere bien proseguiria, y sino dispondra lo que sea mas conveniente para todo el comun”.  Y así lo resolvieron, pues era arriesgado que los militares anduvieran sin vino…J. Payá Nicolau, Cronista Ofic. deLa Vila

Un documento (incompleto) de 1608

Un documento (incompleto) de 1608
constituido por interrogatorios hechos a vecinos de Villajoyosa y que figuró en
un Llibre de Cort o del juzgado

 Francisco fuentes ministre del Gover Intimat la desusdita Scriptura y provicio de aquella a Gaspar lenares y aixi en Sa relatio die vigessimo quinto mensis octobre anno Libro de las subastasanativitate domini millessimo Sexentissimo octavo [25-X-1608] Respostes fetes per gaspar lenares demelchior llaurador de lapnt vila de Vilajoiossa habitador y Ursola llinares muller de aquell me dio juramento per aquelles prestat en mae poder demiquel llorca Justicia en lo civil y criminal dela present vila de Villajoyossa.
Gaspar linares de melchior llauredor de la de la dita y present Vila de edat que du ser de quaranta huit anys poch mes, o, menys lo qual jura informa /ilegible/ cuya veritate promete dir veritat si deu li ajude amen
Fonch interrogat E dix que es veritat que Sa cobrat de pere mingot de gines algunes, o, moltes quantitats que les ha cobratdes de lo dit com a procurador de joanmayor fill de joan /ilegible/ y que es ver linforma apoca en lo dit nom y en lo que /ilegible/ als dits moriscos de polop /ilegible/ q no se li feu ni tal li andegut deutes ninguns jamas ni tal deute li consigna y açó es la veritat y no pot dir mes per lo jurament que t prestat.die vigessimo sexto dictorum mensis et anni [26-X-1608].
Ursula Linares muller de gaspar linares de melchior de la prst. vila de Vilajoiossa de hedat que dix ser de quaranta set anys poch mes, o, menys lo cual jura informa juris cuyus virtute promete dir veritat si deu li ajuda amen.
Fonch interrogada ella E dix que lo que ella sap y pot dir sobre lo que esta interrogada es que esta molt be que lo dit gaspar linares son marit Adonat y pagat alguns, o, moltes quantitats aperemingot de gines y que lo dit mingot liferma Apoca perque lo dit mingot Cobrara com procurador de Joanmayor y les pagues eren de una heretat que lo dit mayor vene al dit son marit en la partida dels almisserans y en lo que ja respecte als moros de polop que jamas a entes que moriscos de Polop deguessen al dit son marit y aço y no altres coses dix saber per lo jurament que te prestat
die vigessimo sexto octobris retulit francisco fuentes ministre del Govern intima a pere mingot de ginis les respodtes fetes per Gaspar linares y muller y aixi en sa relatio

iversdie vigessimo octavo mensis novembris anno anativitate domino milessimo sexcentessimo decimo nono [28-XI-1619] presenta gaspar Linares la scriptura seguent: Autto. Sempre resta justificat lo manament executori impetrat per gaspar linares propossant ver encontra Peremingot alo acte presentat en proces y ab lo deduit y allegat ab la scriptura presentada en nou dies del propasat mes de Agost [9-VIII] no obstant lo dit y allegat per dita part altra ni obsta pretendre aquell que auria fet /ilegible/ que se hauria fermat la dita obligatio y que avent tengut Comptes ab dit propossant en dit temps sin /ilegible/ versemblant que sí deguera dites quantitats les agueren Conposades alo que satisfa dient que no constara per jamas que dit pere mingot part contraria haja estat acreedor nomine propio contra dit propossant ni haverli fermat Apoques algunes y supossat que ennom de Procurador de joan mayor de Joan ha firmat apoques a dit propossant no pogué fer conpensatio de dites vint y huit lliures pero que dit propossant no li pagá dites quantitats sino el principal de aquell del qual se preferix no ser conduent la raho fetas perdita part altra nech etiam profecis conceptio de testimoni pretessa per dita part altra per ço que conforme forals dispossicions del present regne es proybit en semblants causes de esecucions poder rebre testhimoni per tot lo qual et altres les parts /de Vuestra mercé ans deguen/ ser y proveir y declarar dit manament executori voler y tenir y a ser portat adeguda y real esecucio possant en aquella no obstant lo dit y allegat per dita part altra ab compdempnacio de despeses de aquella cum si de jure procedat…

 

J. Payá Nicolau, Conista Ofic. de La Vila