POEMAS ESCOGIDOS

Barrio de pescadores  de Villajoyosa

La tortuosa vía centenaria
se empina, en colofón, hecha escalera,    La imagen puede contener: nubes, cielo, océano, puente, exterior, agua y naturaleza
por donde sube y baja la quimera
de proceder del mar su indumentaria.

Reticular costumbre sedentaria
del callejón en sombra, la palmera
rubricará en la playa la manera
del moro constructor, complementaria.

La luna se levanta y, ya esplendente,
se afirma en su asistencia al paisaje
−nocturno y orienta−, sin un celaje
que vele su blancura semoviente.

Camino de la mar, por la pendiente,
se acerca el pescador al oleaje.

J. Payá Nicolau  (1983)


A RAS DE SUELO

Me bajo a ras de suelo, al granulado
de agrícola tensión o parpadeo
que anuncia lo que intuyo, eso que creo,
la yema ya emergente en el sembrado.             

Se aparta humedecido el grumo a un lado,
forzado en la insurgencia del deseo
de ver la luz del sol, y un veo veo
define, yema a yema lo esperado.

A ras de suelo escucho lo callado
del tallo que ahora brota luminoso,
mensaje de algo entero y más hermoso
que ha de subir al aire deseado.

La planta brilla al sol su verde alado,
renglón de todo un texto portentoso…

J. Payá Nicolau  (2014)


DE AQUELLA ESCUELA

PESCUELA.png

Recuerdo bien la escuela. Los tinteros
volcábanse a menudo y, cual blasfemia,
la tinta derramada era, en el suelo,
pecado sin perdón, sin indulgencia.

Recuerdo sus ventanas y aquel perro
que entraba, clandestino, por la puerta
-con cara de inocente analfabeto-
y olía en los pupitres la merienda.

Colgado en la pared y del madero,
Jesús estaba muerto, y daba pena
pensar que por nosotros le pusieron
espinas en la frente nazarena.

La esfera, sobre un eje verdadero,
sufría en nuestras manos, dando vueltas
como una lotería cuyos premios
brotaban del color de su corteza.

Recuerdo que venía un pobre viejo,
vestido humildemente a nuestra escuela:
muy cerca de don Juan tomaba asiento,
pidiendo, por favor, una peseta
Supimos una vez que fue maestro,
que no tenía casa y que su escuela
cerraron por ser él un desafecto,
ya entonces sin salario, en la miseria…

Recuerdo el mapa grande, aquel venero
de industrias, con los barcos y las velas,
la vid y los olivos, los almendros
floridos de Alicante, las eternas
navajas de Albacete y los mineros
de Asturias empujando vagonetas.
Tenía el mapa aquel tanto ajetreo,
que España parecía una colmena
sin zánganos, feliz. Mas no era cierto:
después, cuando la sangre de las venas
los músculos regó para el esfuerzo,
supimos la verdad. Una contienda
de manos egoístas y pretextos
robaban al trabajo, sin conciencia,
los frutos del sudor y del empeño.
El campo estaba triste y las aldeas,
sedientas, se morían en silencio
en tanto que una garra sinvergüenza
vivía, sin dar golpe, del pan nuestro.

¿Por qué nos lo ocultaron en la escuela,
por qué se lo callaban los maestros?

“La herida es cicatriz, y la promesa
del pan y la justicia ha satisfecho
los pechos y las bocas, mientras vuelan
las alas de la paz sobre los buenos.
Afuera, en la región de las tinieblas,
los dientes del dragón están crugiendo”.
Así rezaba aquella cantilena,
de terne Avemaría o Padrenuestro.

Recuerdo que los lunes, en las Ciencias
se hablaba del grisú y de los mineros
mordiendo las entrañas de la tierra
para que los demás tuvieran fuego.
Recuerdo que el maestro, con la regla
y el lápiz, dibujaba en los cuadernos
los ángulos, sin prisa, cual si fueran
saetas de un reloj parado o muerto…

Recuerdo muchas cosas desleídas,
y, al ir a interpretarlas, su concepto
se suelta de la rama y se me quedan
lejanas como polvo entre los dedos.

Ahora es el mañana que en la escuela
solían comentarnos los maestros.
Ahora el día a día a veces cuesta
llevarlo a las espaldas en silencio.

Ahora uno se asoma a las más tiernas
personas de otros niños y ve en éstos
un Jaime, un Agustín, y se despierta
del fondo del pasado el niño incierto,
que sigue en su rincón, que se nos queda
jugando en el trigal de tantos versos,
semilla sin albumen que se inventa
razones imposibles contra el tiempo…

J. Payá Nicolau (1988)


ENNIO PALAZZO

Del paisaje urbano va el artista
pasando por el arco de los puentes,
directo a dibujar todas las fuentes
que diera el esplendor renacentista.

De un cálido color para la vista,
por los tonos más calientes,
se pasa al fiel retrato de las gentes,
milagro de expresión que nos conquista.

La de la plaza antigua va a los puertos
buscando por sus islas el abrazo,
cronista de amistad, con ese trazo
sutil, que fructifica en tantos huertos.

Son cuadros con paisajes siempre abiertos:
los firma con amor Ennio Palazzo.

J. Payá Nicolau

ENPALAZZO

DIBUJO de ENNIO PALAZZO DE RENZIS

El artista italiano ENNIO PALAZZO expuso sus obras en cuatro ocasiones en Villajoyosa. Expuso una parte de su trabajo, desde luego, en La Biblioteca Pública Municipal de Villajoyosa los años 1982 y sucesivos hasta el 86. Este artista nació en Termoli, pequeña ciudad muy antigua del Mar Adriático (frente a las islas Tremiti, provincia e3 Campobasso, en la región de El Molise., y se crió en Trieste. Tiene numerosos premios de pintura y dibujo.. Aunque tenemos más cosas que decir en honor a este amigo, paso a transcribir un SONETO que le escribí para la exposición de sus trabajos, tan visitada en su Vila querida, en 1986.

(De una exposición en la Biblioteca Pública Municipal),

 


VENUS

 

AL PLANETAMensaje

Quién le arrancó
los ojos al planeta,
petrificó su boca,
paralizó sus venas?
¿Quién le mezcló
las luces, polvorientas
le siguen cerca
-distintas, misteriosas-,
con su tristeza.
Una invisible red,

unas cadenas,
les tienen sometidos
a una estrella.

(Perfecto el equilibrio
del sistema
de estar cayendo dentro
y no haber fuera.

¿Quién le arranco
sus lunas al planeta,
petrificó su boca,
cicatrizó sus venas?

Así no ha de poder
contarnos su odisea…

J. Payá Nicolau (De “Poemas desde la duda”, 1973.
Diputación Provincial de Alicante)


Una excavadora trabaja en el derribo de las edificaciones que todavía estaban en pie. - Foto:ÁNGEL DE CASTRO

¿Moneda del progreso?

Ya viene el más asfalto, el más ladrillo,
la panza del cemento en fácil parto,
mordiendo con sus grúas el esparto
por sobre el grato verde del tomillo.
La higuera venerable, en amarillo,
se dobla al engranaje del reparto,
que corta y subdivide en este infarto
del viejo corazón ante el martillo.

A leña es reducida la arboleda.
Venal el gran zarpazo, a los olivos
los llevan por botín, si llegan vivos,
a un parque donde manda el que depreda.

Ya veis cómo las gasta esa moneda
que llaman de progreso esos nativos.

J.P.N. (2003)

 


Sonetos a Miguel Hernández

Un alacrán de sílex ungulado
percute en el pulmón, y su veneno
derriba la altitud de un árbol lleno
de fruto, luminoso y sazonado.

La cárcel se avergüenza en cada lado,
rehén del grave oficio de su seno,
que extingue de la casa y del terreno
semillas del poema ya sembrado.

Fermento de mazmorra, el verso infiere
cadencia y resplandor al aire preso,
sustancia de la sombra y de su exceso,
que oruga con asfixia al que se muere.

Prisión para el poeta que prefiere
morirse sin renuncia al vil suceso.

-o-
Ya veis la huerta así, desangelada
sin luna de azahar, con sus pesares,
de angustia y gris del llanto, esos lugares
que tantó amó Miguel con su mirada.

Ya veis la poesía, acuchillada,
cuantiosa de futuro, mas vertida
con sangre y altas fiebres de la herida,
sus versos acosando a tanta espada.

Por todo el territorio, en incremento,
deambula sin final esta tristeza,
legión de la amargura, esa certeza
de haber perdido el alma su alimento.

La huerta es agonía, ese cruento
desdén del amarillo en la maleza.

-o-
Ahora grita el libro fulgurante
del verso en hontanar de un agua intensa,
nidal de tanta imagen y despensa
de luz para la mente vacilante.

Ahora ya es trayecto y caminante,
Miguel, en los papeles donde censa
poemas para el pasmo en esa inmensa
tensión de la palabra militante.

Mirad cómo me atrevo cada día,
temblando, a su arboleda perdurable,
latido para siempre invulnerable,
su verbo como un puño o elegía.

Mirad mi devoción por quien moría
de cárcel y dolor, como un culpable.

J. P. N. (2001)

 


DESOLACIÓN

(A la entrañable memoria de mis poetas de Alicante,
Manolo Molina, Rafael Azuar, Vicente Ramos y Vicente
Mojica Benito, que me escucharon y prestaron ayuda
poética en todo momento:No los olvido nunca).

Estas breñas sonoras, y el sendero,
que se pierde y encuentra en la montaña,
este sol de pastores, sin pestaña,
que castiga la roca con su acero…

Este pino tan solo y tan ligero,
donde vive un gusano y una araña,
se mantiene de brisa y se acompaña
con el trino del aire y el gilguero.

Esta casa, sin puertas ni sonidos,
derruida hace tiempo, abandonada,
tiene un pozo ya seco, sin latidos.

Esta tierra sin lluvia y sin azada
tiene el gesto que tienen esos nidos
que la mano aplastó de una pedrada…

J. Payá Nicolau (De “El desafío y la culpa”, 1968)

 

CUANDO EL PERFUME
ES TODA LA MEMORIA

DONDE la mar insomne, pez y luna,
se rinde al litoral en su rizado,
comienza el arenal del oro, al lado
del mundo naranjal, tras esa duna.

Planetas del azúcar, los aúna                                     
la fronda sucesiva en un estado
de mágico fulgor arracimado,
lucernas del perfume cada una.

La senda va al naranjo, y a los caminos,
y váse cada trocha a esa arboleda,
rehenes del sabor que darles pueda
su luna en tantos gajos diamantinos.

Qué intenso el beso acuoso de sus vinos
después que el azahar da su moneda.

***

Aquí, de orladas sienes, cuando pasas,
te sientes afectado, y recibido,
tocado por las alas de este nido
del fruto que rodea a tantas casas.

Plantel de convicción., y a grandes masas,Abeja en una flor de azahar
la flor del tanto cáliz ya es sonido
de insecto libador, oh apercibido,
que acopias ese néctar y trasvasas.

Floral de primavera, cuánta anchura
tu predio para miel, junto al romero,
peinado el territorio con apero
tenaz, uno tras otro en singladura.

Igual que el pan al fin es tu cochura,
la miel de azahar viene primero.

*    *    *

¿Será por eso, pues, que escribo ahora      
en hojas de papel versos finales,
inmerso en estos reinos naranjales,
tocado por su mano embriagadora?

Del mar a la montaña, aquí se adora
la flora, el sol labial, las musicales
abejas restallando en los umbrales
del polen, percusión la más sonora.

Qué gracia estar aquí, en este lindero
del verso, ante el milagro pereceptible.

J. Payá Nicolau (¿2006?)
A mis amigos Miguel Serrano Llorca y María Devesa Beneyto

 


Estoy casi triste, mas…

Estoy casi triste, aunque   DEPRE
casi no es tristeza porque
estoy casi satisfecho,
aunque tengo miedo casi
de ser ya casi perfecto.

De este instante casi mío,
¿cumplo lo casi completo?

Casi una gota preciso
para dejar casi lleno
el vaso donde ya casi
falta lo que casi tengo.

J. Payá Nicolau  (1953),
dedicado a mi amigo total  VICENTE ANTÓN COLL,
fortaleza inteligente de la prudencia y la etrega a sus amigos, un lujo de la amistad.


ESCRUTINIO FLORAL

No se sabe, se sabe, no se sabe,                   
margarita dentada, en qué guarismo
de los pares o nones da lo mismo
se detenga tu otoño y todo acabe.

Se me incendie la mano o se me trabe,
siga en pie o no la apuesta al fetichismo,
tu corola solar, con su nudismo,
no sanciona el amor. Qué duda cabe.

Pero subo y desciendo tu teclado
mientras uno miradas a los gestos,
que son, más que señales y supuestos,
la apetencia virtual, al otro lado.

No termino, no quiero. He tropezado,
luz floral, con tus ejes descompuestos

J. Payá Nicolau (2013

 


A MÍ DADMESOLITARIO

A mí dadme un lugar entre senderos,
luminoso en su sombra, a donde llega
la canción del aroma de la siega
con nostalgia de trigo y molineros.

A mí dadme ese patio, esos linderos
que acompañan la tierra que se riega,
los secanos, la tarde veraniega
desmayada de sol en los aperos.

A mí dame el nutricio panorama
de este campo, ardoroso al mediodía,
mientras quiebra el pozal el agua fría
dando un claro rumor de prisa en rama.

A mí dadme estas cosas y no el drama
de ahogarme en asfalto cada día…

JOSÉ PAYÁ NICOLAU (1978)


(Estrofa de mi primer libro editado en La Vila,CUKPA
“El desafío y la culpa”, 1968)
SEQUIA
Muere un árbol cada día.
Tañe a muerto la campana
del pozal dentro del pozo.  .J. Payá NicolauNOTA: Mis salidas a los montes lugareños con mi amigo Martin Johnson, que, enamorado de nuestro paisaje rural, dibujaba arbolado compuesto por algarrobos, almendros y olivos (éstos más resistentes en los años e incluso en los siglos) me hacía consciente de cuántos de estos ejemplares iban cayendo bajo el rigor de nuestras consabidas y prolongadas sequías. Principalmente en el sector de “Les Robelles”, la muerte de esa trilogía representaba para mí una catástrofe sin final, aunque Martin iba cobrando piezas para sus dibujos y colecciones y casi todos esos ejemplares con el Puig Campana como telón de fondo. De esas “operaciones de copia y exaltación”, tan queridas y buscadas por tantos y tantos vileros, mi sentimiento por aquella desaparición sin remedio todavía intensificaba más y más el dolor de semejante pérdida en mi persona, como algunos vileros saben.
AVIA.png
(Ahora me viene a la memoria aquella foto de los pilotos italianos que, al tener que bombardear nuestra ciudad, nos decían la inmensa densidad del arbolado que discurría desde la ciudad hasta La Ermita, sí, y que ahora ya no existe…Pero no ha habido más remedio…

J. P.N.


CRÓNICA DE UNAS MANOS CAMPESINAS,

1 LA SED.jpg

Son las manos del hombre en primer plano,
reducidas, ya casi, a barro y leña,
doble grito sin eco, el santo y seña
de la muerte vivida en el secano.
Son millones de manos de aldeano
que no tienen semblante ni reseña,
simplemente la crónica pequeña,
la ceniza final de un leño humano.
Que alguien juzgue estas manos si es valiente,
o si ignora la tierra que han escrito.
que las juzgue, si puede, el señorito,
propietario del campo y la simiente.
Nobles manos antiguas de un ausente,
cicatriz de algo ausente, ya prescrito…

J. Payá Nicolau

lo dedicó  al inolvidable LLlORENS PISÀ, que las pintó
(De “La sed y otros poemas”,1978)

 


PERSISTENTE MIRADAMensaje

Me quedará en el aire la mirada                    camino
como se queda el humo de una hoguera,
sin encontrar destino ni frontera,
definitivamente sin posada.
Me dolerá sin huella la pisada
por el camino duro de la espera,
y a la profunda sombra de la higuera
me he de dormir con tal de no ver nada.
Nadie vendrá a llorar aquí, conmigo
la soledad del campo sin espiga,
y, aunque, después de todo, lo consiga,
no han de volver el pájaro y el trigo.
Ya se me da lo mismo, pero sigo
con la mirada puesta en cada hormiga.
José Payá Nicolau (De “Hablo de aquellas manos”, 1969)

 


LAS DISTANCIAS

“Quisiera que tus hondos manantiales
subieran a tu piel de polvo humano”.
Versos de ELADIO CABAÑERO

A veces me dan ganas de tenderme,
cuan largo soy, en medio del camino
para escuchar rumores de cercanos
arroyos por la umbría, los suspiros
del agua encadenada, la que espera
subir hasta el nivel de nuestras ansias
como una mano llena de monedas.

A veces, si no fuera porque el fuego
me abrasa las pisadas sobre el polvo,
diria que me está creciendo el agua
detrás de los olivos, que transita
murmullos a mi lado. Y me detengo.
Mas todo es un silencio que me aprieta,
pregunta sin respuesta, los papeles
ya secos del maíz desvanecido,
rendidas ya sus lanzas de ceniza
después de la reyerta con las manos.

A veces me sorprendo hablando solo
debajo de esas nubes que no saldan
su deuda con el campo, locas ruedas
sin eje por la altura más cobarde.

(La alucinante sed del territorio,
de pie sobre mi labios, me reduce
la voz  estrecho caño entre los dientes,
y todas estas manos se hacen puños
mirando los ardores de la Tierra).

A veces me dan ganas de ser árbol
por no sufrir en hombre estas distancias…

J. Payá Nicolau  (De “Hablo de
aquellas manos”, 1969)


VIEJA PALMERA
==============
Vieja palmera, qué altura,
desbordada y encendida,
la tuya sobre las horas
solares que da tu umbría,
reloj en el paisaje,
columna central de brisa.
Vieja palmera, la piedra
de la inocente osadía
te quiere vaciar los pechos,
y los pájaros, arriba,
te picotean, lo mismo
que si fueras pan en migas.
Qué solitaria y paciente,
palmera, así repartida,
sin que llegue por la senda
la ayuda que necesitas:
el espantajo del gesto
del dueño que te vigila.
Pero, ¡qué importa! No hay nada
como sufrir la anarquía
de las aves y los niños,
que te conocen y sitian,
vieja palmera en la rosa
de lo vientos, noche y día…
J. Payá Ncolau (Del libro “Hablo de aquellas manos”, 1969)

Octubre terrenal
==============
Octubre de cendal o transparencia,
bondad del aire agrario y tan extenso
de cielos rutilantes, yo te pienso,
percibo tu transcurso y evidencia.
Culminas en azúcar la paciencia
del fruto que se agolpa en ramo tenso,
nidal de la palmera en oro intenso,
que arrecia para el labio y su apetencia.
Ramajes de planetas coronados                       
sazonan en granate, y pieza a pieza,
poliedros de aguamiel contra aspereza,
por donde ahora lucen los granados.
Y tienes, sobrio octubre, en los sembrados
semillas con más sueño que pereza
después de sementeras de largueza
que todo se extinguió mientras un censo
de diedros de hormigón a la quimera
persigue y acorrala. Ya es la hoguera
que va de inquisición y va en ascenso.
José Payá Nicolau (2004)

TENAZ, EL VIENTO ACOSA
=======================
Para tu luz, precoz y equivocada
de almendro ya florido en este enero,
bocados de este viento aventurero
te queman con cuchillo o bien espada.
Para tu rosa blanca y perfumada,
consciente ya de almendra, el bajo cero
dará, contadas ya, para febrero
tus horas de cosecha arruinada.
Oh el viento y su oleaje sin riendas,
corcel de un aire loco, atolondrado,
¿qué quiere del frutal o del cercado,
topando así de noche y a sabiendas?
Su embate es como un grito en reprimendas, 
tenaz como la cuerna de un astado.
Mirad después en pena el arbolado,
vencido y más, al borde de las sendas.
Su flor, sin solución ni componendas,
se cae sin dulzor, y se ha secado.
J. Payà Nicolau (2003)


VENCEJO MUERTO

A Roberto Puerta

De tu final altura de emigrante
que vuela sobre el mar a esta ribera
te cae el corazón, en primavera,
tu flor de regresar a este levante.

De tu mortal ascenso, vacilante,
desciendes –muerto ya- ante la barrera
del frío inesperado, y tu carrera
termina, inerte, al pie del caminante.

Vencido, tú, vencejo, es tu ventaja
morirte en este empeño interminable
de estar todo un verano en el amable
calor territorial dado de baja.

Y mira cómo ha sido tu mortaja
la orilla terminal, inalcanzable.

José Payá Nicolau (1964)

Resultado de imagen de VENCEJO MUERTO

NOTA: A todas las familias que en algún espacio de tiempo han convivido con algún animal doméstico, nuestro cariño hacia él, sea perrito o gato o cualquier otro ser animal se nos presenta la hora fatídica de que se nos muere…y nuestro corazón se encoge de tristeza. Quien esto escribe ha pasado en toda su vida por numerosos capítulos de esa naturaleza, incluso teniendo que pedir al veterinario que recurra a la inyección letal. No somos de los que aplauden el sufrimiento público de animales en las diferentes localidades de esta España, naturalmente. El caso de nuestro pajarillo emigrante que llega o quiere llegar a nuestra primavera levantina lo consideramos tristísimo…, aunque quizá haya seres humanos (ojalá  fueran pocos) a quienes nuestro sentimiento al respecto les sirva de cierto grado de burla. Ese pajarillo del poema es un elemento que bien podríamos calificar de “doméstico” porque durante algunos meses anida en nuestras poblaciones levantinas y siempre que puede repite esa visita y alegra un tanto nuestra existencia…

J. P. N.

 


AMENAÇA D’ATAC BERBERISC

Ja per l’ull de la torre l’aire enfila
son misatge d’alerta sibilant,
que, rebut, llança l’eco sibilant,
cap a l’altra talaia d’esta vila.

Fum de branques s’enlaira, i s’espavila

de la son qui la guaita en un instant,
i al Barranc, des del Xarco, cavalgant,
un dels hòmens s’apropa que vigila.

Ja la costa entreveu son adversari
avançant per la mar al vent propici
s’aveïna una lluita, un malefici,
y el cristians van d’espasa i de rosari.

ïI després ixen bé d’aquest calvari,
restará l’alegria i no el desfici.

José Payá Nicolau


RADIOTELESCOPIO

Extraño girasol que a las lejanas
regiones del espacio, noche y día,
diriges tu corola de vigía
captando un manantial de ondas hertzianas:
el Cosmos tiene miles de ventanas
hacia las radioscopias de energía,
que allá, en una implacable lejanía,
palpitan como voces sobrehumanas.

Millones de millares de millones
de soles, girasol, en movimiento,
desvelan tu pupila de instrumento
con sólo sus más leves emisiones.

Tú giras, girasol, mientras nos pones
más cerca, cada vez, el Firmamento.

J. Payá Nicolau (1973)


DEL ODRE HASTA LA BOTA DE VINO

BOTAA Miguel Guardiola Fuster,
y a esa “bota” de La Nucía

Volumen zoomorfo del cabrío,
sirvió en las almazaras al trasiego
de aceites a tinajas de labriego,
caudal para cocina y para avío.

Después fue, junto al mosto más bravío,
corambre del lagar y, desde luego,
pasadas por resinas sobre el fuego,
fue bota ya del trago, amigo mío.

De mano en mano rueda, itinerante
de fiesta y amistad, y, mientras pasa,
la pez pierde amargura y ya no abrasa,
según se la rellena a cada instante.

Quienquiera que la toma vacilante
mejor que beba en vaso de la casa.

José Payá Nicolau (1992).

NOTA: Psra la revista anual de un determinado año, don Miguel Guardiola Fuster, autor de tantos libros sobre su ciudad, La Nucía, me pidió unos versos, Con este poema quise aludir mediante este soneto a la “peña La Bota” de aquellos festejos, de modo que además, como comprenderá el lector que me conoció hace ya un buen número de años, tanto a mi hermano como a mí nos volvieron a recordar nuestro taller de botería y de “pellejos” para transporte de vino unos y de aceite otros. Así también recordábamos la maestría sin cuento de nuestro padre, José Payá Candela en el oficio de botero…


Saber quiénes somos

De un libro al otro libro van los ojos,
palabra y más palabra, itinerario
de insectos luminosos, diccionario
de un léxico frutal entre rastrojos.

Conquista de trigal y sin despojos,
avanza la mirada en solitario
sumando cuanta luz me da el glosario
del lúcido compendio, a mis antojos.

De un libro al otro libro persevero,
y añado a mi saber otros saberes,
abierto a la lectura y sus placeres,
nocturno y apacible y porque quiero.

De un libro voy al otro y siempre espero
saber quién soy ahora y tú quién eres.

José Payá Nicolau (2008)


¿Estoy al loro?
============

No sé si estoy al loro, si percibo,
despierto, lo que mola en el ambiente,
si alerta estoy o no de la corriente
que a todos nos sitúa en el estribo.

Tal vez ya soy materia de derribo,
carroza insoportable, descendiente
tan sólo de la guerra, buen cliente
de Alcázar y Pedrín, y así lo escribo.

No sé si estoy al loro, y lo confieso,           
y espero que no estarlo me permita,
si cabe, coger onda, ir a la cita
de todo lo que pasa, que es suceso.

De algunas experiencias ya regreso,
de vuelta vengo ya, y de muchas prosas,
apenas sin sangrar de antiguas rosas,
ligeras las heridas del proceso.

No tengo mala uva, tengo seso,
certeza de saber cómo las glosas
se vuelven envolturas peligrosas,
ya dando tus espaldas al avieso.
Los pies los tengo firmes por el peso;
las nubes de la frente, vagarosas.

No sé si estoy al loro, pero hay cosas
de sobra para abrirnos un congreso,
ponernos más al día y todo eso,
romper ciertas recetas milagrosas.

Si estoy al loro o no, sobre las losas
que piso estoy seguro, y más que ileso.

José Payá Nicolau (1980)


La llegada de los Magos
====================

La imagen puede contener: noche

Por la arena del desierto,
desde lugares lejanos,
la mirada en una estrella,
vienen los tres reyes magos.

Sobre colinas de corcho,
bajo palmeras, y astros
de papel de plata y oro,
se detienen sus caballos.

Los caminos van y vienen, 
se cruzan con los atajos
y ven pasar por el monte
pastores con sus rebaños.

El río cae del risco,
camino del valle, a saltos,
cabritillo de agua fresca
que se duerme en un remanso.

Bajo estrellas de esa noche,
un labrador peina el campo.
Las mujeren lavan ropa
en el arroyo, y los patos
ocultan entre los juncos
y las adelfas su blanco.

Sobre la colina estudian
los Reyes, preocupados,
la dispar topografía
de sendas, montes y prados.
Su mirada, acostumbrada
de siempre a leer los astros,
se queda fija en la duda
de un lejano y viejo establo.

Más arriba de sus hombros,
como llamas de un topacio,
vibra un astro de amarillo,
queriendo decirles algo.
Luego se apaga en el cielo,
termina su itinerario.
De la colina hasta el valle
descienden los Reyes Magos.

José Payá Nicolau (1968

v


ESCRUTINIO FLORAL

No se sabe, se sabe, no se sabe,
margarita dentada, en qué guarismo
de los pares o nones da lo mismo
se detenga tu otoño y todo acabe.

Se me incendie la mano o se me trabe,
siga en pie o no la apuesta al fetichismo,
tu corona solar, con su nudismo,
no sanciona en amor, qué duda cabe.

Pero subo y desciendo tu teclado
mientras sumo miradas a los gestos,
que ya son o señales o supuestos,
la apetencia, sensual, al otro lado.

No termino, no quiero. He tropezado
luz floral, con tus ejes descompuestos…

José Payá Nicolau (1986)


Saber quiénes somos

De un libro al otro libro van los ojos,
palabra y más palabra, itinerario
de insectos luminosos, diccionario El nuevo tomo de Corto Maltés es un éxito de ventas.
de un léxico frutal entre rastrojos.

Conquista de trigal y sin despojos,
avanza la mirada en solitario
sumando cuanta luz me da el glosario
del lúcido compendio, a mis antojos.

De un libro al otro libro persevero,
y añado a mi saber otros saberes,
abierto a la lectura y sus placeres,
nocturno y apacible y porque quiero.

De un libro voy al otro y siempre espero
saber quién soy ahora y tú quién eres.

José Payá Nicolau (2008)


HERMANO MAR

Rizado mar de siempre en la bahía,
que acotas con tus peces, no te cansas
de estar llegando en labios cuando amansas
tus lenguas de fulgente pedrería.

Te abraza el litoral, pues ¿qué sería
sin ti el rincón del mundo en que descansas
del rudo ventarrón? Aquí arremansas
tus olas destructoras de otro día.

Te veo abierto y ancho en los estíos
de todos mis recuerdos, rumoroso,
paciente y tutelar en tu reposo
de espejo en que se cruzan los navíos.

Extenso corazón donde los ríos
te rinden su rebaño y tanto poso,
noticia de las cumbres, brillo hermoso
del cuarzo rutilante en los bajíos.

Hermano de esta tierra y de los míos,
qué fácil cercanía a estas paredes
de casa tu cosecha, esas mercedes,
que das al pescador de escalofríos.

Te reza cuando va a tus labrantíos
la proa pertinaz calando redes.

ARSENAL

José Payá Nicolau (1998)


EL SURTIDOR

Parece como si no
tuviera con quien hablar
y mantuviera de pie
su palmera de cristal
para tañer esa voz
que espera con ansiedad…

Parece como si no
tuviera esperanza ya
de volvernos a sentir
bajo las sombras pasar…

Es el alma del jardín
latiendo en la soledad:
una fuente prisionera
por toda una eternidad.

Está solo entre lo verde
esperando que, al cruzar,
tú acaricies con tus manos
su inocente claridad.

Parece como si no
tuviera con quien hablar
y mantuviera de pie
su palmera de cristal…

José Payá Nicolau (1957)


“VILEROS POR EL MUNDO”FRARE

Estáis en ese lejos sin pisadas
sobre el solar querido y añorado,
con toda la nostalgia de lo ansiado,
de par en par abiertos de abrazadas.

El tiempo se retrae y las miradas
se os nublan de ansiedad por lo anhelado:
volver, sobrevolar lo deseado
y luego deambular por las barriadas.

Un beso está esperando ese regreso.
que a veces se demora. La impaciencia
ya es peso de ansiedad, más que la ausencia,
y acaso el calendario suena a eso.

Al menos brilla a veces el suceso
de abrirse en la pantalla una querencia.

José Payá Nicolau (2016)


INCENDIO FORESTAL

Una voraz sangría sin frontera
detiene el crecimiento de la rama
y el turbulento cáncer se proclama
señor del resto infame de una hoguera.

La mano que sostiene esta bandera
de fuego criminal tiene una trama
de oscura procedencia y se derrama
con turbia progresión de calavera.

Una extensión del llanto, ya sin trinos,
abarca las montañas y las deja
sin nadie que del miedo las proteja
después que se han borrado los caminos.

Se cuentan por millones esos pinos,
mortales esqueletos de la queja.

Por José Payá Nicolau


PAM A PAM

¿Que no veus la figuera, ja propera

l’estació del siconi i de la fulla?
La tristor que a l’hivern té la ramulla
ja s’en va lentament en primavera.

L’equinocci de març s’està a l’espera,
predispost a què el sol, que tot ho mulla,
l’acarone de foc mentre despulla
de la boira a febrer en mitja esfera.

He vist jo l’altre dia la figuera
dels meus jocs de xiquet, d’aquella fam.
La vella soca encara té el brancam
d’estar a dalt menjant amb riallera.

Ja no són l’ametler ni la llimera
ni la tanca amb rovell de fil d’aram.
En ma gola hi ha un nus que pot ser bram
d’un nadó sense mare ni sendera.

Cridaria per vore la manera
per què em torne eixa joia pam a pam.

Josep Payà Nicolau (2003)


VENCEJO MUERTO

A Roberto Puerta                            

De tu final altura de emigrante
que vuela sobre el mar a esta ribera
te cae el corazón, en primavera,
tu flor de regresar a este levante.

De tu mortal ascenso, vacilante,
desciendes –muerto ya- ante la barrera
del frío inesperado, y tu carrera
termina, inerte, al pie del caminante.

Vencido, tú, vencejo, es tu ventaja
morirte en este empeño interminable
de estar todo un verano en el amable
calor territorial dado de baja.

Y mira cómo ha sido tu mortaja
la orilla terminal, inalcanzable.

José Payá Nicolau (1964)

NOTA: A todas las familias que en algún espacio de tiempo han convivido con algún animal doméstico, nuestro cariño hacia él, sea perrito o gato o cualquier otro ser animal se nos presenta la hora fatídica de que se nos muere…y nuestro corazón se encoge de tristeza. Quien esto escribe ha pasado en toda su vida por numerosos capítulos de esa naturaleza, incluso teniendo que pedir al veterinario que recurra a la inyección letal. No somos de los que aplauden el sufrimiento público de animales en las diferentes localidades de esta España, naturalmente. El caso de nuestro pajarillo emigrante que llega o quiere llegar a nuestra primavera levantina lo consideramos tristísimo…, aunque quizá haya seres humanos (ojalá que fueran pocos) que nuestro sentimiento al respecto les sirva de cierto grado de burla. Ese pajarillo del poema es un elemento que bien podríamos calificar de “doméstico” porque durante algunos meses anida en nuestras poblaciones levantinas y siempre que puede repite esa visita y alegra un tanto nuestra existencia…


A los amigos que se fueron                                  

Amigos de mi alma, caracolas
que escucho por oír vuestro oleaje;
queridos, qué distinto el paisaje
desde que nos dejasteis tan a solas.

Amigos, por las crestas de esas olas
que estrellan una a una su equipaje
navegan los recuerdos del viaje
que hicimos por trigales y amapolas.

Amigos, me quedé sin la arboleda
tan fresca de la risa en vuestras bocas,
ajeno, enajenado por las locas
cornadas de este tiempo que depreda.

Y ahora que una lágrima me queda,
la dejo con el mar frente a las rocas.

José Payá Nicolau (1987)


UN HOMBRE ESTUVO AQUÍ

Era un hombre que araba eternamente.
Rafael Guillén

Un hombre ha estado aquí, en este secano,     tn_hdam
labrando el pedregal, junto a ese pino.
quizá un pobre y viejo campesino
del pueblo aquél que asoma tan lejano.

Un noble labrador, un aldeano
de regia condición y andar cansino,
que sabe que comete un desatino
bregando en este yermo tan en vano.

Un hombre estuvo aquí sudando ríos.
Mirad en esta tierra removida
las huellas de sus pasos, la perdida
moneda de su esfuerzo en los baldíos.

Se fue soñando inmensos regadíos,
la espalda algo encorvada y dolorida…

José Payá Nicolau
Del libro “Hablo de aquellas manos” (1969)


YO QUIERO SER UN PEZ…

A la suprema elegancia de
don Carlos Daudén Sala, y
a su hiperrealismo pictórico,
tan famoso como reconocido

Yo quiero ser un pez y no un poeta,
ser sábana plegada, el libro, un plato,
campana de cristal de ese relato
de queso y del cuchillo que le enceta.

Yo quiero ser la tela más discreta
que cuelga del tendal, o ser retrato
de un viejo con turbante, el alegato
del ente irrelevante, el que se veta.

Yo quiero que al nidal de esa paleta
-de donde nacen uvas incesantes-
se asomen los que huían, los errantes,
de nuevo ante la forma bien sujeta.

Yo quiero que don Carlos se prometa
sumar, con Azorín, dos elegantes.

J. Payá Nicolau (l989)


Evaristo Alguacil

Evaristo, qué luz en tus pinceles                               
para el mar apresado en tanta tela,
rumoroso su azul de pez y vela,
de cien proas de lado al puerto fieles.

De la pesca hasta el sueño en los dinteles
de las casas del tul de la acuarela,
tú repites de espejo esa gacela
que es la barca en reposo en los cuarteles.

Te refleja ese mar lo sensitivo
del caudal del color con que respiras
paisaje marino y cuanto miras,
que trasladas al lienzo receptivo.

Pleamar sin retorno y reflectivo,
oh, victoria de sol en que te inspiras.
Evaristo Alguacil, a lo que aspiras
ya es un logro total por siempre vivo.

José Payá Nicolau (2001)


EL VIENTO, ANOCHE

Después que estuvo el viento en las higueras
con loco movimiento de cuchillos,
han vuelto a madurar con los membrillos
la red de esas arañas hilanderas.

Después de haber revuelto las palmeras           
(dejaron de trinar hasta los grillos),
ya suenan las estrellas con los brillos
lejanos de otros mundos y quimeras.

Las aguas, ondulando cabelleras,
prosiguen su murmullo, y los pestillos
de puertas, de ventanas y portillos
descansan de las agrias ventoleras.

Ahora hay que mirar si están enteras
las casas, de colores amarillos,
contar uno por uno los ladrillos
tan pronto como el sol paste en las eras,
barridas esta noche las primeras,
cambiados de lugar hasta los trillos.

José Payá Nicolau (1984)


Para ser niño

Para ser niño y padre a los cincuenta
me faltan veinticuatro de los meses
que han ido transcurriendo sin reveses,
resumen que agradezco porque alienta.

Para ser niño así, saco la cuenta,
despejo la ecuación contando mieses,
soñando los balidos de esas reses
que pueblan mi niñez, de los cuarenta.

Para ser niño, padre, nieto, abuelo,
¿qué días bajarán por los peldaños,
qué cuesta hay que subir y en cuántos años
se puede calcular que llegue al suelo?

Para ser niño es pronto, y me consuelo
si pienso que aún hay tiempo y cumpleaños

José Payá Nicolau.


Transposición

A veces me pregunto ante el espejo               espill
quién es el que me habita al otro lado,
mirando mis facciones de afeitado,
parcial desconocido, un tanto viejo.

Me miran esos ojos y, perplejo,
procuro recordar, pues he olvidado
si he visto en algún sitio al reflejado,
mas noto en la memoria que me alejo.

¿En dónde he visto yo este rostro amigo?

¿Quién es el que me observa virtualmente?
Me cuesta asimilar que ése de enfrente
no es otro que el que siempre está conmigo.

A veces me transpongo, y soy testigo
de tal desdoblamiento de repente,
lo mismo que si el centro de mi mente
se cambia de lugar y no le sigo.

Estoy fuera de mí –del cuerpo digo-,
mirando sin saber quién es el ente
del cual me he desprendido, al que la gente
le nombra como a mí, que es yo conmigo.

Después, y sin saber por qué, me obligo,
regreso a mi lugar y, simplemente,
me acepto y reconozco, coincidente,
de vuelta al campo cierto de mi ombligo.

¿Qué pena, qué sanción o qué castigo
me fuerzan a cruzar conmigo el puente?
Misterio perdurable y recurrente
que busco derrotar como a enemigo.

José Payá Nicolau (1985)


pisol

PINO SOLITARIO

Habitante del monte y de la roca,
centinela olvidado en la mirada,
pino solo ante el alta cuchillada
del relámpago muerto por la boca.

Cuando el viento en tus ramas desemboca,
fugitivo de un túnel sin entrada,
la moneda celeste, congelada,
te estremece el perfume donde toca.

Testimonio del águila homicida
que posee, volando, la cañada,
¿qué haces tú, solitario, sin pinada,
bajo un sol que te mata y te da vida?

No sé bien si eres bálsamo o herida,
si te acercas al todo o a la nada…

José Payá Nicolau (1977)

Del prospecto de presentación de los dibujos de M. Johnson expuestos en la Casa de la Cultura de Villajoyosa


DOMINIO DEL SILENCIO

Dominio del silencio. En las colinas,
floridas de aliaga y de romero,
nostalgia sin labrar dejó el apero,
cansado de algarrobos y de espinas.

Las puertas y las casas campesinas
volvieron sus espaldas al sendero;
se ve el aljibe blanco, prisionero
de adelfas y de cañas que imaginas

Allá por los olivos centenarios
transita el agua clara de una esquila
y gruñe aquel pastor en la tranquila
mitad de su desvelo, autoritario.

Al cuarzo le ha crecido un campanario,
y al monte, el Puig-Campana que vigiala…

José Payá Nicolau (Septiembre de 1975,
en el prospecto de la primera exposición de dibujos/acuarelas
de Martin Johnson)


nebula

La excelencia inadvertida

¿Y cómo nace el ojo? Es inducido.             
Se logra por deseo acumulado,
pugnaz ante una luz que, en sol insiste,
titánico fragor de los dos gases,
refriega nuclear mientras legisla,
sumiso el mineral hasta la lágrima.

Los unicelulares, emergentes
por miles de los siglos, protozoos
en lenta soledad sobre el planeta,
promueven el tumulto de esa inmensa
locura en variedad enciclopédica,
la terne aspiración de lo viviente,
que luego coloniza y no desmaya.

Después, en un estadio de los tiempos
fluyentes, sucesivos, sucesores,
perciben en su piel cómo la estrella
promueve un tegumento de ventana,
membrana que entreabre con los siglos.
Es el resquicio abierto a los destellos
del día esplendoroso y no restricto.

Naciente el utensilio, configura,
por clara sumisión al vivo estímulo,
la leve percepción de los contextos
en esa adquisición, tan primigenia,
de cuanto gira en torno a quien ya mira.

El ojo ya ha nacido, posesivo,                          ojobula
febril de siempre más de quien demanda
saber en dónde está y su circunstancia.

La estrella que ha querido que la miren,
la estrella, el Universo prodigioso,
desea aclamación. Quería eso,
lograr a toda costa esos testigos
de tanta su grandeza tras la nada.

¡Qué sola la excelencia inadvertida!

José Payá Nicolau

(Poema no incluido en mi libro
inédito “Displicente oscuridad”)


Revela, sintetiza…

Revela, sintetiza, enseña el lado
distinto de las cosas, ilumina
la fronda del concepto y determina,
concreta, tu versión de lo creado.

Descubre frente al otro el ancho vado
por donde hay que cruzar y tú camina
delante, con la luz a que te inclina
la nueva conclusión que has alcanzado.

Señala el pasadizo, ábremos puertas
con tal de que lleguemos a la altura
del hito irrevocable, a la lectura
posible, a sus ideas entreabiertas.

Si tú no nos convocas o despiertas,
tendremos que seguir en la cordura.

José Payá Nicolau (1987)


COLOR AZUL SEPTIEMBRE

Color azul septiembre, navegado
por cúmulos solemnes y gigantes
nacidos no se sabe, colindantes
al pino más audaz imaginado

Penúltimo color, color dorado
del pámpano que oculta a caminantes
las uvas olvidadas y distantes
del sino trashumante del ganado.

Allá donde no llegan los aperos,
donde los algarrobos minerales,
resisten las paredes, verticales,
de lo que fue una casa, sin caseros.

Color de los difíciles senderos
muriendo por los puntos cardinales.

José Payá Nicolau

(Poema publicado en el discreto prospecto originado
por la exposición de dibujos de MARTIN JOHNSON
en la Biblioteca Pública Municipal el año 1976)


Desde el principio

Desde el principio invoco la alegría,
la paz que nos ganamos en la dura
contienda por romper la ligadura
cruël que nos ataba a la agonía.

Desde el principio vibra en profecía
mi voz alertadora cuando augura
que el gesto ha de morir si no madura,
si gasta más que gana cada día.

Desde el principio canto al pan y al vino
y al credo de esa gracia que conforma
las manos con el filo de la norma
de estar bajo este sol con el vecino.

Desde el principio tomo este camino,
que sólo así habrá paz, no de otra forma.

José Payá Nicolau (1971)


Su corriente al acueducto
=======================

Yo que el agua te haría una visita,
su señal de amistad este verano
de un agosto de araña y de gusano,
caracol esa nube que transita.

La miseria, que aflige y te marchita
la cosecha de esferas y hasta el grano,
ya se sabe que es fauna a la que, a mano,
tú le asperjas un sol que te la evita.

Pero vuelves babosas a la cita
con lo fácil del año y su producto
segregando camino, ese conducto
que amontona desmayo y tanto quita.

Esa fiera constancia de termita
le reclama corriente al acueducto.

José Payá Nicolau (1987)


Eucaristía


De la harina de trigo que el molino
ha logrado, entre piedras, de la mies,
de esas uvas pisadas por los pies,
y, de pronto, aceptada como vino,

ha tomado Jesús, que está a la mesa,
este cáliz y el pan como alianza
y reparte entre doce la esperanza
al hacerles a todos su promesa.

Los olivos del huerto, mientras reza,
se retuercen las ramas de agonía,
y la noche palpita, dura y fría,
mientras Judas traiciona cuando besa.

Todos huyen del lado de la presa:
la Pasión ha empezado con el día…

José Payá Nicolau  (1975)


Dos destinos isabella

Del centro inteligente del mensaje
que vive en la semilla, siempre alerta,
se trueca su mandato en flor abierta
que ofrece al que succiona en hospedaje.

La abeja sigue luego su viaje

pulsando otras corolas y, si acierta,
produce un cruzamiento y se concierta
la nueva criatura en el ramaje.

De polen va impregado el mensajero,
que va a lo suyo, al néctar, y elabora
después, para su larva comedora,
la miel, hecha panal, hecha avispero.

¿Se acaba este intercambio viajero
que colma dos destinos, o se ignora?
La fuerza del instinto es la señora
que rige el engranaje del obrero.

José Payá Nicolau (1982)


Responso por los ríos terrenales del año del cometa

Aquí yacen los ríos del planeta,
las venas terrenales, las corrientes,
las aguas de las cimas y pendientes,
el flujo abecedario hasta la zeta.
Selva amazónica
El día de otro siglo en que el cometa
pasó sobre esta esfera y sus parientes
los ríos eran faunas florecientes
de peces de oro esquivo y violeta;
el día aquel, la floras excelentes
del mundo conocido eran la fiesta
del cáliz receptivo, su respuesta
de frutos fulgurantes y simientes.

Ahora están los ríos acosados
y llagas de mercurio bajan muerte
de un túnel de humaredas que convierte
sus cursos en cloaca y excusados.
Ahora fluye espuma y una grasa
que impregna el movimiento y lo detiene,
dejándose detrás, por donde viene,
testigos putrefactos, si es que pasa.
Los ríos de tan triste cautiverio
se arrastran hacia el mar como difuntos,
legados de miseria por asuntos
de industria codiciosa y sin cauterio.           Los 10 ríos más contaminados de la Tierra

Por tanto, yace aquí la muchedumbre
fluvial por la torpeza, y agoniza
la estirpe de las nieves, que desliza
su esquela contra el mar desde las cumbre.
Cadáver sin reposo, sepultura
de toda aquella red de los viajes,
se infectan de podridos paisajes
las rutas del comercio y la aventura.

Descansan entre fétida basura
los ríos que eran bellos y salvajes.
Viscosos de agonía, son mensajes
de la caligrafía más oscura.

José Payá Nicolau (1982)


Esa nube
=======
Image result for nubes de tormenta y lluvia
Es la nube más alta la que espero,
la que ensancha sus hombros y semblante,
que, de un aire de plomo y sofocante,
va y resuelve la tarde en aguacero.

Se levanta esa nube desde el cero
y a la cifra del trueno restallante
se aproxima, y se lleva por delante
los penúltimos labios del romero.

Llega el viento, de un loco delirante,
mientras corre la hormiga al hormiguero
con el último grano y el primero
de los mil alfileres de diamante.

De un relámpago azul, electrizante,
baja ahora un diluvio pasajero.

José Payá Nicolau  (1978)


CeDUeto (soneto)

Image result for BIBLIOTECAS CDU(Este soneto lo escribí para la Clausura en Alicante de un curso sobre el CDU, o Clasificación Decimal Universal, seguido por encargados de bibliotecas de la provincia alicantina. Además de la directora del Centro Porvincial Coordinador, doña Esperanza López Villellas, intervino Emibel Richart y personal bibliotecario de entrañable conducta para un cursillo de catalogación de obras impartido a una veintena de encargados de bibliotecas públicas municipales de nuestra provincia. Tras el apretado cursillo, materia absolutamente árida para los concurrentes, que tantearon cómo se catalogarían por el CDU (con números principales, auxiliares y otros signos) en todo el mundo, se me ocurrió resumir el cursillo de tres días poniendo de ejemplo, y así catalogada, la materia de aquella práctica llevada a cabo en Alicante, según el número geográfico destinado a nuestra capital en la clasificación bibliotecaria usada en todo el mundo, el CDU).

CEDUETO

Catalogado el fondo, y agotado
ya todo el personal aquí presente,
parece que está claro y que es patente
que se ha entendido todo lo explicado.

Las fichas del cursillo que se ha dado
no llevan cedeu porque las gentes
que asisten son de sitios diferentes
y el de lugar resulta complicado.

Por tanto, habrá una ficha que ha fallado,
o al principal se añaden, en conjunto,
después de un 4, el 6, un 7, un punto,
detrás de un tres dos veces y, a su lado,
iría un uno, el punto, un dos anclado
y luego del guión, un dos -¡qué asunto!-,
que, como todos saben, y es bastante,
matiza al principal y es Alicante.

José Payá Nicolau (Quizá en 1980)

Una nueva biblioteca Azorín


Desde el principio

Desde el principio invoco la alegría,
la paz que nos ganamos en la dura
contienda por romper la ligadura
cruël que nos ataba a la agonía.

Desde el principio vibra en profecía   Image result for bebiendo en bota de vino con amigos
mi voz alertadora cuando augura
que el gesto ha de morir si no madura,
si gasta más que gana cada día.

Desde el principio canto al pan y al vino
y al credo de esa gracia que conforma
las manos con el filo de la norma
de estar bajo este sol con el vecino.

Desde el principio tomo este camino,
que sólo así habrá paz, no de otra forma.

José Payá Nicolau (1964)


Tríptico de los labios y las uvas                      catavi

De racimo en racimo, las esferas
del azúcar que ostentan los sarmientos
van a dar con la fiebre y los fermentos
y al azufre que impregna las maderas.

Si a la piedra, a los pies y a sus maneras
sometieron las pulpas sus fragmentos,
dan hoy mosto en tumulto, y rendimientos,
desde prensas de acero, tan certeras.

De racimo en racimo, el territorio
reagrupa en el rosa, el tinto, el blanco,
repartido en terraza de barranco,
por planicie y colina en desposorio.

Paisaje nupcial del ofertorio
que convierte así el agua en vino franco.

o
De acárido nocturno y alevoso,
de toda la familia que depreda,
del hongo que te acucia, siempre queda
su leve cicatriz de suma y poso.

Insomne centinela sin reposo,
la guardia persistente es ya vereda,
la senda del labriego, que así veda
mordiscos que a las cepas dan acoso.

Madura luego en lentas reflexiones
-oh, el vino adolescente- en la crianza
de aromas y sabores a que alcanza
tan líquida vejez en los rincones.

Después de un corolario de estaciones,
razona su bondad en la tardanza.

o

Con trasiego de copa y de toneles,
desde el vidrio hasta el roble, va un camino
de vigilia y esfuerzo para un vino
que se sabe culmina en los manteles.

La amistad está en medio, y sin papeles,
población de garganta para el trino,
que, rendido a la mesa –su destino-,
ya es liturgia coral de tantos fieles.

Suena a beso en el labio, transparente,
luz del cáliz floral del mediodía:
del verano al otoño se vacía
por las lunas del vaso y su pendiente.

Hoy la boca su sed, en esta fuente,
calmará la distancia a su alegría.

José Payá Nicolau

Nota: Esta composición del vino obtuvo, no recuerdo qué año, el Primer Premio de poemas en el certamen de El Pinoso, Alicante)


RESPUESTA ENAMORADA
(A los Amantes de Teruel)

¿De qué lugar remoto o de qué luna               
caída en los abismos de la pena
venías tú, doncel, sobre la arena
del cónico relieve de la duna?

¿Qué suerte de peligros, qué fortuna
dispuso tu tardanza y la condena
de ver prescrito el plazo en que la escena
cerraba, tenebrosa cual ninguna?

¿Qué fue lo que ocurrió, doncel, doncella,
sedientos del amor, para que el fuego
rindiérase a la muerte ardiendo luego
del lado permanente de la estrella?

Fue el paso inmarcesible de la huella
de cómo fue Isabel en pos de Diego.

José Payá Nicolau (1996)
.


La excelencia inadvertida

¿Y cómo nace el ojo? Es inducido.
Se logra por deseo acumulado,
pugnaz ante una luz que, en sol insiste,
titánico fragor de los dos gases,
refriega nuclear mientras legisla,
sumiso el mineral hasta la lágrima.

Los unicelulares, emergentes
por miles de los siglos, protozoos
en lenta soledad sobre el planeta,
promueven el tumulto de esa inmensa
locura en variedad enciclopédica,
la terne aspiración de lo viviente,
que luego coloniza y no desmaya.

Después, en un estadio de los tiempos
fluyentes, sucesivos, sucesores,
perciben en su piel cómo la estrella
promueve un tegumento de ventana,
membrana que entreabre con los siglos.
Es el resquicio abierto a los destellos
del día esplendoroso y no restricto.

Naciente el utensilio, configura,
por clara sumisión al vivo estímulo,
la leve percepción de los contextos
en esa adquisición, tan primigenia,
de cuanto gira en torno a quien ya mira.

El ojo ya ha nacido, posesivo,
febril de siempre más de quien demanda
saber en dónde está y su circunstancia.

La estrella que ha querido que la miren,
la estrella, el Universo prodigioso,
desea aclamación. Quería eso,
lograr a toda costa esos testigos
de tanta su grandeza tras la nada.

¡Qué sola la excelencia inadvertida!

José Payá Nicolau

(Poema no incluido en mi libro
inédito “Displicente oscuridad”)


¿QUÉ QUIERE DE NOSOTROS?

(Poema que no incluí en mi libro inédito sobre el Cosmos,
“Displicente oscuridad”, un poemario que interroga al Universo y las razones
de su existencia (2011)

Mejor que no ese pasmo sin palabra,          
racimo lacrimal ante lo inmenso
de tantas las regiones, impensables
las masas y distancias, las batallas
de mundos que se matan de energía,
sumando en colisión transformadora.

¿Qué es esto y por qué tanto y tan diverso?
¿Qué quiere de nosotros el Gigante?
Mirad la población, ilimitada,
de soles en galaxias y espirales
de pura violencia en los sucesos,
la luz que crea espacios de la nada.

No sólo es desconcierto que obnubila,
más bien es el terror, el miedo tenso
de estar aquí asistiendo a cuanto rompe
tan lejos, ya distinto a lo que vemos,
versiones del pasado en los aumentos
que ahora se concitan con las lentes
de ver lo ya extinguido y cómo era
millones de años antes de este día…

Se puede así llorar mientras se anuda
ya exangüe la garganta ante ese abismo
del tiempo sin confines, flujo insomne
que crea sus rehenes desde el plasma:
se observan nebulosas, planetarios
ya muertos, sin caballos junto a ríos,
pasmosas arboledas minerales
a polvo reducidas en remotos
lugares de esa anchura sin orillas.
¿Qué quiere de nosotros el Gigante,
con esa su insistencia arrolladora?

JoséPayá Nicolau


A PROP DE…
===========

A prop del riu els arbres tremolosos
em semblen papers vius de verd i argent
no més que l’aire es torne un poc de vent
que empente al cel els núvols vagorosos.

A prop de l’aigua lladren aquells gosos
anònims, rere d’arbres del ponent,
guaitant l’hisenda a l’amo, prepotent,
lligats als arbrissons més ruïnosos.

A prop dels alts canyars i les murteres,
s’apropia l’esbarzer de les camises,
i pensa algú en les faldes trencadisses
al terra, entre furtives rialleres.

A prop d’eixe pecat de sementeres
resona la campana i toca a misses.

Josep Payà i Nicolau


AQUEST CAMÍ
CAMINANTE
Aquest camí de terra i polseguera
s’endinsa entre argelagues cap al cim
d’antigues bancalades del raïm,
veí de l’espartar, de la toxera.

Yo vull petjar la ruta a la manera
del sec pastor d’ovelles, negre i prim,
que avança fent cordell entre el polcim
mogut pel seu ramat amunt costera.
Oh terra entre el romer i la figuera,
memòria d’un conreu de prodigiosa
constància, quasi eterna i religiosa,
tan sols avui dempeus tanta olivera.

Les mans del llaurador, ¿qui les espera,
de sempre eixa sequera rencorosa?
Fugint, creua al migdia la rabosa,
després que lladra el gos sense gossera.
I els ulls d’aquest pastor veuen sencera
la història de sa vida delerosa.

Aquest camí de terra silenciosa
té força d’esbarzer i de quimera.

José Payà Nicolau   (De “Petjada de cendra”,  libre inédit  (2007/2008)


Soneto para una aldea

ORCHETA

El denso naranjal, que da en el río,
ya ostenta sus esferas, sueño agrario
que suma limonar a un inventario
de almendros y algarrobos del plantío

La sierra que circunda, en el estío
mantiene el pulso fresco y necesario
del labio fontanal, antifonario
del agua montaraz y a su albedrío.

Tú, aldea, en el adiós de los veranos
―septiembre, ese dulzor en tus frutales―
honoras al patrón y das señales
de fiesta entre tus huertas y secanos.

Aldea hoy de creyentes ya cristianos,
morisca tanto tiempo en los anales.

José Payá Nicolau (2007)


NO NECESITO EL SECRETO   (1973)

No necesito el secreto.
Sólo quiero estar seguro
de no poder comprenderlo.

José Payá Nicolau

(A veces piensa uno que la grandeza del Universo le crea al ser humano tantas interrogantes…, que es legítimo que el HOMBRE se sienta como burlado ante tan desorbitada grandeza y composición, como si a un niño de poca edad se le exigiera, un suponer, realizar una raíz cúbica…aun a sabiendas de que esa exigencia no es nada proporcional a su inteligencia. Aunque pasen millones de años quizá el ser humano no pueda disponer de la seguridad de entender la existencia del Cosmos…y mucho menos poder saber QUÉ HABÍA ANTES DE LA EXISTENCIA DEL UNIVERSO. Por tanto, es legítima la posible irritación de quien investiga…y siempre perdiendo su esfuerzo.

J.P.N.


NOCTURNO DEL MAR CON LUNA

El mar, en mansedumbre en esta orilla,
nos hace un bisbiseo de lectura
leyendo así la arena, esa llanura
del oro beso a beso en donde brilla.

Tú miras ese mar, la maravilla
de siempre en tus recuerdos, la hermosura
del vivo azul que llega a tu cintura,
moldea así tu cuerpo y te lo anilla.

Qué gozo entre sus manos. Él te acuna
si tú ya le permites que te lea,
que mueva en su columpio de marea
tu libro, el que tú eres, cual ninguna.

¡Qué ingrávido vaivén mientras la luna,
moneda del sol ido, se recrea.

J. Payá Nicolau (14 julio 2015, recreado)


BODEGÓ AGRÀRI

Encara la taronja, planetària,
se’ndolça entre el fullam de l’arbre i dóna
s’aurífera constància en la pregona
verdor de l’any següent en lluminària.


Ja creix dins d’este solc de planta agrària
la canya cereal quan l’acarona
l’alè pujant del riu com papallona
dels xops a l’extensió mes frumentària.


La llum dels ametlers, sa flor més certa,
s’endinsa per la sang i així ens olora
d’abella primerenca i colpidora
cercant el millor vers, l’estrofa oberta.

Quin goig de terra fèrtil, quina oferta
d’argent d’eixa aigua fresca i regadora.

Josep Payà i Nicolau


PAM A PAM

¿Que no veus la figuera, ja propera
l’estació del siconi i de la fulla?
La tristor que a l’hivern té la ramulla
ja se’n va lentament en primavera.

L’equinocci de març s’està a l’espera,
predisposat que el sol, que tot ho mulla,
l’acarone de foc mentre despulla
de la boira a febrer en mitja esfera.

He vist jo l’altre dia la figuera
dels meus jocs de xiquet, d’aquella fam.
La vella soca encara té el brancam
d’estar a dalt menjant amb riallera.

Ja no hi són l’ametler ni la llimera
ni la tanca amb rovell de fil d’aram.
En ma gola hi ha un nus que pot ser bram
d’un nadó sense mare ni sendera.

Cnidaria per vore la manera
per què em torne eixa joia pam a pam.

Josep Payà i Nicolau (2002)


EXERCICI

Em mire el vers eixir per la paraula,
m’arriba contumaç fins als meus llavis
i brolla amb percussió d’una aigua dolça
pugnant per no extingir-se abans de nàixer.
El sento repetir-se amb insistència,
pugnaç, com de la mar. Ses ones trenquen
viatges a la sorra on tanta escuma
té ritme i difusió de bella estrofa.

No deixa que l’oblide, amb mi viatja,
s’agrupa sobre si, perllonga i traça
camins per apropar-se al que ara penso,
oh espurna que desperta a qui vol veure!
Y sóc jo qui de síl.labes estrictes
aplegue una estructura que em descansa.
Després cal preguntar-se a qui s’adreça
la fi de l’exercici al qual m’empenta,
vibràtil com soroll d’eixam que cerca
profit entre el fullam de tants poemes.

Josep Payà i Nicolau


BALANCE DE LAS MANOS

Las manos que arrojaron la semilla
para poner a mesa el pan de todos
y el trigo se murió o se lo comieron
las bocas de los hombres poderosos.

Las manos que se fueron de la firma
para los privilegios sospechosos,
y aquellas que robaron cada día
para saciar el hambre de algún modo.

Las manos que, al tomar agua bendita,
olvidan que son manos de patrono,
que existen otras manos que les guardan
la hacienda bajo el duro sol de agosto.

Las manos que contentan las espaldas,
las manos de los hombres de negocios,
las tenebrosas manos sin conciencia
que sitian la garganta de los otros.

Las manos que se juegan a las cartas
el sueño y la alegría de unos pocos,
que vuelven al hogar de madrugada
colgando de las ramas de los hombros.

Las manos que pidieron la limosna,
las que, buscando cobre, hallaron oro.
Las manos que escribieron unos versos
y nadie los leyó jamás del todo…

Las manos que consagran en el ara,
que tocan con amor a los leprosos,
las manos condenadas, que suplican
perdón sin perdonar las manos de otros…

Las manos que sobornan con dinero,
las manos repugnantes, sin decoro,
que arrastran y conquistan como amigas,
y son, bajo el disfraz, manos de lobo.

Las manos de la guerra, que destruyen,
que matan y se mueren entre escombros,
cubriendo las trincheras con los gestos
helados de pavor o de trastorno.

Las manos que se arrastran por el suelo,
que arañan entre piedras y despojos
buscando salvación, como las bestias,
y aquellas que acumulan los tesoros…

Las manos de los hombres, esas manos
que cuento, que señalo y que convoco,
serán mañana un bosque de presagios
clamando en la llanura del otoño
serán una vergüenza de recuerdos
desnudos y presentes a los ojos,
serán como un temblor frente al balance
final y resumido del agobio,
serán una cadena que se arrastra
juzgándose a sí misma en el sollozo…

José Payá Nicolau (1978)

(Primer accésit en la “Fiesta de la Poesía” de Elche, poema posteriormente incluido en el volumen de 1999 “Hasta la fecha”, editado por el Ayuntamiento de Villajoyosa).

NOTA: En la actualidad, el que suscribe no habría “recargado tanto las tintas”, como se suele decir, condenando al límite a las “manos” aludidas. Mi poesía, como es natural, no sigue tan desgarrada como en mis primeros años de escribir poemas…, pero ahí está aquel estilo, inapelable por su dureza casi infantil. J.P.N.



El soneto a Miguel Hernández 

Ya la flor del acero incandescente, 
vertebral de la espada y el cuchillo, 
te alumbró más que a fuego ese martillo 
de la fragua en poeta diferente. 

Fue tu verso un destello de simiente, 
pedernal hecho luna, y a su brillo 
las perseidas, transidas de amarillo, 
circundaron de vidrio tu alta frente. 

Oh vigía en su torre, con tu herida 
deambulas pastor de sangre tanta 
mientras miras de asombro y nos imanta 
tu universo del llanto de por vida. 

Maniatada tu voz, y perseguida, 
tu pastura del verso se agiganta. 

José Payá Nicolau (2001)

¿FEBRERO EN EL AGOSTO…?

En este mes, si agosto o si febrero,
la flor que se abre en marzo propiamente
se encuentra confundida y, renuente,
retiene cada yema casi al cero.

No puede ya medir el avispero
su fiebre, el aleteo o ese puente
del frío que no vino al accidente
de un sol que es del verano y no de enero.

Qué lástima de flor, la que ya brota
de yemas engañadas o perplejas
que se abren con desgana a las abejas,
que más de una vibra casi rota.

¿En qué tejado queda la pelota,
oh, equívoco de un marzo al que acomplejas…

J. Payá Nicolau (febrero de 2016)


D I N O S A U R I O

Del fósil cementerio alucinante
-desierto milenario, sin sustento-,
procede colosal el documento
mortal de la osamenta del gigante.

Montaña semoviente del rampante
reptil, que el mesozoico enterramiento
descubre, ante notario, oh, testamento
de un mundo vegetal exuberante.

La muerte colectiva, fulminante
-filética masacre, sin clemencia-
levanta conjeturas de la ciencia,
que piensa el exterminio y su talante

¿Qué pudo haber pasado en esa era
-cretácico letal, incontestado-,
guadaña de la especie, brazo armado,
tal vez, de glaciaciones sin frontera?

La raza de los cíclopes, entera,
cayó bajo ese filo, y el rebaño
de moles de agonía sufrió el daño
prescrito por el ciclo de la esfera.

Las sombras moribundas de los saurios
se fueron derrumbando y, a su paso.
se hundió al conocimiento de un proceso
terrible, sin llegar a los centauros…

José Payá Nicolau (1985)


I M P L O S I Ó N             (De “Poemas desde la duda”, 1973) 

De alguna herida negra de la nada
procede el Universo, de una grieta
profunda que se enturbia y se reduce,
que un día ha de absorber la luz perdida
para encerrarse en sí, definitiva.

La dura roca es luz sujeta a forma,
y todo cuanto alcanzan estos ojos
no es más que luz que aguanta la inclemencia
del manantial extraño del que vino.

El peso de esta luz cabe en el hueco
pulsante de la cóncava mitad
en que se anula toda la materia,
donde la nada logra estar completa.

Origen y destino del destello
no son más que dos formas de energía
-dinámica y reposo-, luz errante
que volverá a su origen, apagada.

Se endureció el fulgor en el vacío.
Antiguas radiaciones detuvieron
su flujo en un momento, acumuladas
en sólida presencia planetaria
por toda la exxtensión. interminable.

Y un día empezará a venirse adentro
después de la implosión de cada mundo…

José Payá Nicolau (1973)


DOS DESTINOS ABEJA

Del centro inteligente del mensaje
que vive en la semilla, siempre alerta,
se trueca su mandato en flor abierta
que ofrece al que succiona en hospedaje.

La abeja sigue luego su viaje
pulsando otras corolas y, si acierta,
produce un cruzamiento y se concierta
la nueva criatura en el ramaje.

De polen va impregado el mensajero,
que va a lo suyo, al néctar, y elabora
después, para su larva comedora,
la miel, hecha panal, hecha avispero.

¿Se acaba este intercambio viajero
que colma dos destinos, o se ignora?

La fuerza del instinto es la señora
que rige el engranaje del obrero.

José Payá Nicolau (1992)


HIGUERAHiguera original, en la casa museo del poeta Miguel Hernández. | E.M.

Junto al granado viejo, a un paso apenas
de malva y chiribita, estás en hora,
volviéndote profunda y más sonora
de pájaro incesante en tus almenas.

Lechoso manantial, a manos llenas
prorrumpes espesura anunciadora
de un fruto del verano cuando ahora
te pueblas del sicono por docenas.

Higuera de este huerto, de esta tierra,
qué denso tu ramaje y cuánto ofrece
la fronda en verde oscuro cuando crece
ya mayo en son de pan hasta en la sierra.

Qué cerca del humilde, en paz y en guerra,
del hambre irreductible y en sus trece.

J. Payá Nicolau

(1999, publicada en “CANFALI”))

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SUCESO DEL AMOR IMAGINADO
I

De la ansiedad al gesto va un instante
de duda alrededor de nuestra cita,
que igual nos da una luz que nos la quita
llevándose el aliento por delante.

De la ansiedad sin sueño, y vigilante,
nos queda la maltrecha margarita
que al fin dirá que sí con exquisita
respuesta, atormentada y sin semblante.

De la ansiedad del pulso y del latido
los labios peregrinan hacia el beso,
dejándose palabras de regreso
para poder buscar en otro nido.

De la ansiedad al puerto más querido
la más leve noticia es un suceso.

II

Suceso de algo nuevo que no ocurre,
que sólo se imagina, o se desea,
suceso que, encerrado en una idea,
les cansa a los demás o les aburre.

Suceso de una vida que discurre
sin otra novedad, bonita o fea,
que ver a quien queremos que nos vea
y amar desde un silencio que transcurre.

Suceso de una cálida sonrisa
que, acaso desde el aire de la rosa,
cruzaba a nuestro lado, presurosa,
buscando otro destino por la brisa.

Suceso de un saludo y una risa
que saben a romero y mariposa.

III

Mariposa a la altura de la mano
que los dedos pretenden desde el pecho
sin ponerle principio a su derecho
por si el gesto de amor se queda en vano.

Mariposa del valle más humano,
que visita la huerta y el barbecho,
repartida en ternura y en despecho
con sus alas de lirio y de gusano.

Mariposa de amor, la más ligera,
la más suave en el tacto, en la mirada,
mariposa que vuelas apresada,
si la mano te gana por la espera.

Lenta nave que llega a la ribera
donde todo lo das sin pedir nada.
José Payá Nicolau (1965)


DEMANE

¿Y tu què saps, herbeta, i tu, sequoia?
¿Què saps tu, papallona, flor errònia,
que cerques el peduncle en la planúria,
tan verda, d’aquest març de pluja incerta,
quimèric front a uns núvols sens conciència?
Selvàtic paquiderm d’extensa massa,
grandària desficiosa i gruix solemne,
¿preguntes o raones quan transites
la selva equatorial, gegant herbívor?
Per tu, ¿què és l’Univers? ¿És el brancatge
dels arbres que et nodrixen i la tolla
fangosa on xipolleges amb la tribu?
L’ivori perseguit, el cementiri
dels ossos són deixalles que recerca
la fúria funerària que t’apliquen
els rifles d’un seguit de mans infames.

Què pensa eixe cervell, aqueix volum,
del món que allà t’envolta, on predomines,
vinclat a por perpètua i gegantina?
Floresta, tu que esperes que l’insecte
s’enduga el pol.len dolç de les corol.les
perquè la nova planta arrele i creixca,
què em dius de tot açò? Jo t’ho demane.

Josep Payà i Nicolau

(Del libro inédito
“Petjades de cendra”)


PER VINDRE A CASA

¿Per què no traure al sol i estendre plana
l’essència del poema, intel·ligible,
propera com la mà de les almoines?
Hi ha ací un desert d’ombres i foscúries
al llarg dels versos críptics, sens la lluna,
seguit ¿d’endevinalles? que maregen.
Espatlles resoludes s’en allunyen,
promouen, negatives, la renúncia
després d’estar vençuts al promontori.
Tropell dels enfilalls de greus poemes
renaixen de la cendra no llegida,
més bé per primavera, en desmesura.
¿Què fem gruixuts de versos a la plaça
del poble, als quatre vents, amb repertoris
esquerps i més que ambigus, oferint-los?
Aquest desert és nostre, inapel·lables
els erms de la conversa amb aquest poble,
que cerca altres carrers quan torna a casa.

Josep Payà i Nicolau  (De “Petjades de cendra”)


¿Qué número en el Cosmos?

(“No necesito el secreto:
sólo quiero estar seguro
de no poder comprenderlo”

(J.P.N., 1973 en “Poemas desde la duda”)

Aquí, del Universo. El mantel puesto,
textura de lo insólito en sucesos
que vierten sucesión en tantos cuerpos
sin agua, envejecidos, seres lentos,
dormidos los caballos, ya esqueletos,
girando en esa cuerda de los presos
que habitan la agonía sin saberlo
de un Cosmos porquesí, el vertedero
de lunas y más lunas y agujeros
tan negros como el poso del cerebro
que nada entiende aquí, abandonado
y enfrente del enigma más perverso…

Agónicos de polvo de milenios,
son luz que ya es cadáver. Con el viento
de Marte, o de Saturno con sus cercos,
confiesan los osarios superpuestos,
quijadas ya roquizas, blancos huesos
antiguos de fantasmas recompuestos.

Y a más de todo ello, preguntemos
qué número de cosmos es el nuestro.
Diástole, Universo, un todo extenso
sin límite advertido, ese portento
de soles y agregados, mundos yertos
caídos y distantes, oh, qué lejos,
furiosamente fuera. El intelecto
se obstina en los exangües rudimentos
que acopia en su miseria el pensamiento.
Y en tanto que esos quanta son un credo
de fe de la materia, hacia su extremo
partículas sin nombre son el verbo,
no son el sustantivo del concepto
pugnando por ser vistas donde el tiempo
dispone la vajilla y los asientos.

Festín que no se agota es el sarmiento
creciente de esa red del aposento
sin lindes y bastante y en suspenso.

¡Cuán torpe, por escaso, darle a esto
el solo apelativo de misterio!
No basta el acotado: es detrimento
perverso en magnitud de cuanto vemos,
pensamos o intuimos. Mas no es nuestro
su giro hacia la luz que da al espejo
función de desvelar. Nos es ajeno,
distante, irreductible y ¿sempiterno?

Su sístole o la nada, vuelta al tedio
del piélago del no sin argumentos,
la muerte de la luz, el todo preso,
sin voz, sin extensión y en manifiesto
desdén del solitario que lo ha hecho.
¿Y acaso importará no comprenderlo?

¿Qué número de cosmos es el nuestro?

José Payá Nicolau (De mi libro inédito
“Displicente oscuriad”


PUIGCAMPANA

PUIG CAMPANA

Penyal, culminació de tu mateixa,
portal de l’aire blau, fluix de resina
i aroma del romer i de l’alzina,
pendent del roquissar sense una queixa.

Quan tanca el sol per dintre de sa reixa,
la llum que reps, daurada, és la polsina
de l’or de sa memòria, eixa farina
del dia arredonit fent-se madeixa.

Peñal, la soletat sempre t’aferra,
gegant de reflexió, d’història antiga
damunt d’aquesta vall on creix l’espiga
i el fruit de les arbredes d’esta terra.

Campana de la roca de la serra,
cinglera singular de la garriga.

Josep Payà i Nicolau (2001)



Las olas del pasado

¿Qué trae aquí al suceso, a nuestros ojos?
La luz que de él partió en aquel instante
diez mil millones de años suma ahora.
Venido aquel fulgor a nuestras lentes,
la letra apabullante de su texto
no es más que la ceniza mortuoria
vertida en la oquedad, que tanto ocupa.
(¿Qué parte del suceso ya no existe
por más que quede fija aquí su imagen?).

Las olas de los soles, diamantinos,
ocultan haber muerto, haber caído
su luz (la que les llega a los dondiegos),
en simas de sí mismos, devorada.
Su propia identidad, su masa ingente,
se hundió en un paroxismo insoportable
y en tanto la galaxia generaba
sus hijos planetarios y sus lunas,
navíos con el rumbo a ningún puerto.

Qué trágico este huerto ilimitado
de cuerpos espectrales o rescoldos
vagando ya tan lejos de su origen,
sembrado sin cosecha, haciendo espacio.
¡Qué antiguos y apartados uno a uno!

Los otros, las estrellas incontables,
no son sino autofagia irreversible.
Su masa ha de encogerse en paroxismo,
motor y combustible, en un silencio
que sólo tiene grito en la mirada
del hombre que la estudia cómo expira.

El magno disparate de estos mundos,
que nadie ha de entender, nos amedrenta,
grabada en nuestros ojos su tragedia.
Con esa luz final son ya un cadáver
del helio más convulso imaginado.
Los hornos nucleares se colapsan,
devienen sombra helada en su detrito.
Se muere así el suceso en exfoliado
de cifras de una historia de fotones.
Son éstos quienes cuentan lo ocurrido.

Y el ojo, con su presa acumulada,
cobrada del pasado, se estremece:
deduce teoría y conjetura,
detrae afirmación de la entropía
y acaba nominando, intuitivo,
los entes nunca vistos: los fermiones,
bosones y neutrinos y los quantos,
los quarks y positrones y los quásares,
la fauna de la luz, ese cardumen
errante en su locura, que no acaba.
Son duendes de energía, pasajeros
que cantan del suceso su existencia,
mensajes que no están donde se cree,
¡que alteran su trayecto si los miras…!

José Payá Nicolau (Del libro inédito
“Displicente oscuridad”)


NEUTRINO

“Raymond Davis, Jr.,del Brookhaven National
Laboratory, experimentó con un tanque de 400 000
litros de líquido limpiador en una mina de Dakota del Sur
a 1500 metros bajo tierra (…). Un neutrino solitario
puede quedar atrapado en este gran tanque…”
(De “El Universo desbocado”).
NEUTRINO

Del núcleo de un sol, diez sixtillones
de ingrávidos neutrinos por segundo
viajan al vacío y atraviesan
la más dura materia, inalterados,
producto del hidrógeno que muta
y en helio se transforma en intercambio.

Bandadas incontables de neutrinos,
trillones de esos entes disparados
traspasan igualmente el cuerpo humano,
que pierde intimidad mientras estudia
la forma de atrapar a quien del centro
del sol podría darle más noticia:
niveles del calor, y densidades,
presión gravitatoria y estructuras,
los datos del colapso de esa estrella
después de los millones de centurias.

De Aldebarán, en Taurus, asimismo,
neutrinos penetrantes que viajan
expele el corazón de su gran masa,
doscientas veces sol más que el sol nuestro.
También de Betelgeuse, ese excitante
coloso de Orión, quinientas veces
el sol que nos mantiene y sus planetas…

Sus miles de billones de partículas
creadas por segundo, ¿a dónde alcanzan
en flujo de su núcleo de hierro,
seiscientos años-luz de aquí distantes?
Su enjambre nuclear nos atraviesa
lo mismo que a las rocas y a los mares,
y a masas del acero, a diamantes
crecientes en carbono en esas simas
profundas del planeta que nos nutre.

Espada penetrante, ese neutrino
transita el Universo y, si no cae
por un neutrón del cloro interceptado,
se anula en donde acaban los sucesos.

El líquido que atrapa los neutrinos,
percloro y etileno, expone al cloro
no más que ante su paso y lo intercepta,
tendida así la red en las entrañas
roquizas de las minas desechadas
y a mil quinientos metros bajo el suelo.
Llegado el proyectil, esa saeta,
del núcleo infernal de las estrellas,
se rompe en un neutrón del cloro expuesto,
que muta en gas argón en ese impacto.
Producto radiactivo en vibraciones,
su criba en los carbones vegetales
dará el neutrino libre, el deseado.

El logro singular de esta partícula
del hondo corazón de un sol cualquiera
nos cuenta turbulencias y agonías
del grave devenir de las estrellas,
congéneres del sol que aquí sostiene
la vida, nuestra vida hacia la muerte.

Pasmosas luminarias de la noche
crepitan en incendio de sus masas,
sabido su final, su cataclismo
de hidrógeno en la fragua de estos astros.
Patética caída, irreversible,
del helio dominante a los billones
de grados de un calor que sobrecoge.
Se quiere ver la estrella en sus cenizas,
gigante roja en crisis, postrimera…
Se estudia así su muerte, en los rescoldos
de enanas más que blancas, lo que queda
de brasa del coloso en negro y rojo.
Sus rasgos espectrales, estertores,
adensan su materia, que deviene
cadáver de sí misma en hierro puro.

La muerte y sus señales, el principio
del fin del Universo, y sus guarismos,
asombran al mirar hacia esos mundos
tan viejos, casi en evos sus edades
medidas por el hombre, el gran efímero…

Colapsos ya leídos en los astros
que fueron energía y ya murieron,
millones de años previos a lo humano,
revelan a los sabios, que lamentan
la grave oscuridad de lo restante.
Por eso las reservas ante el hecho
de tanta magnitud aterradora.

Gigantes abatidos que ya fueron
infiernos del hidrógeno, esas fraguas
cruëles del calor, atormentadas
cabezas en el trágico escenario
del Cosmos, todo eso. Y los vencidos
semblantes que lo exponen o lo cuentan,
que un día implosionaron a cenizas…

José Payá Nicolau (Del libro de poemas inédito “Displicente oscuridad” (2014)


CANTO DE IMPOTENCIA FRENTE A CHILEGolpe_de_Estado_1973 (1)

Un bosque de terror, una rotura
de roca maxilar, grieta del llanto,
la foto –cien mil veces difundida-
del que sangró en el centro de las plazas,
quebrado en la tortura del nocturno
pisar de la alta bota acharolada,
fusil horizontal contra oleajes
de pechos de repulsa es todo Chile.
Si Pablo levantara de su ausencia,
tendría en la humedad de aquellos ojos
la garra que ha robado el aire al pueblo,
la soga que limita las gargantas,
el hambre que diluye a tantos niños,
los sables que han brillado contra todos
aquellos que ahora insisten en ser hombre.
Vería el huracán con que se hostiga
-también desde sus versos- al que dicta
sentencias y humaredas, exterminio
de tanta dignidad interceptada.
Vería al que se acerca al sahumerio
pidiendo la liturgia, el uniforme
que impera de atributos secuestrados
-su fulcro, la pistola-, y que legisla
y ordena poner sitio a la esperanza.
Oh, Chile vertebral del Sur en pena,
qué fría soledad frente al tirano
que aprieta, babeante, tu insurgencia:
resiste a las cadenas, atestigua
-con actas de dolor- tu irreprimible
salida hacia un futuro sin espasmos,
acuña con tus dientes las monedas
del cobre con señal de sublevado.
Que rueden por los pueblos que en ti sufren,
metal de la volcánica burbuja.
Desde el dorsal cobrizo hasta el salitre,
desde Tarapacá hasta el Magallanes,
la crónica del miedo, la noticia
cruel es ese pájaro con dientes
hurgando en la inmundicia del dictado,
que enfrenta a los chilenos en refriegas
y saldos funerarios.
Pero quiero
decir –para contar de mi vergüenza-
que quince años después, en el octubre
más triste –o más alegre- que se intuye,
tal vez resuelva en Chile la protesta,
la revulsión civil y disuasoria,
la recurrencia al coro frente al déspota.
Contra el infausto Augusto pretoriano.

José Payá Nicolau
(Del libro “De la degradación y otras caídas”, 1993)


Pajarillo
———89
¿Serás del viento un hijo o criatura
del mundo cereal, oh pajarillo
que llegas al balcón por ese brillo
del agua que le pongo a tu aventura?

¿Vendrás del herbazal o la pastura,
del sol del oro en rama, o del castillo
solemne de la nube al más sencillo
baluarte del geranio a poca altura?

¿Qué ves o qué te asombra en las mañanas,
volando soñoliento en las corrientes
del aire, arriba, abajo, a los salientes
de ornato en los aleros que engalanas?

Con ese piopío en las ventanas,
despiertan los relojes renuentes.

José Payá Nicolau (1995)


El ángel anunciador

Alas de lirio radiante, frío
como después del rocío,
tiene el ángel bajo el
de la noche. Su semblante,

más que perla, diamante,
se asemeja a escalofrío
de relámpago bravío
que transcurre en un instante.

Más veloz que el pensamiento,
visitando a los pastores,
convoca a siete colores

bajo la nieve y el viento.
Después, sin pausa, su aliento
se aleja sembrando flores.

José Payá Nicolau (1968)


La llegada de los Magos
———————

Por la arena del desierto,
desde lugares lejanos,
la mirada en una estrella,
vienen los tres reyes magos.

Sobre colinas de corcho,
bajo palmeras, y astros
de papel de plata y oro,
se detienen sus caballos.

Los caminos van y vienen,
se cruzan con los atajos
y ven pasar por el monte
pastores con sus rebaños.

El río cae del risco,
camino del valle, a saltos,
cabritillo de agua fresca
que se duerme en un remanso.

Bajo estrellas de esa noche,
un labrador peina el campo.
Las mujeren lavan ropa
en el arroyo, y los patos
ocultan entre los juncos
y las adelfas su blanco.

Sobre la colina estudian
los Reyes, preocupados,
la dispar topografía
de sendas, montes y prados.
Su mirada, acostumbrada
de siempre a leer los astros,
se queda fija en la duda
de un lejano y viejo establo.

Más arriba de sus hombros,
como llamas de un topacio,
vibra un astro de amarillo,
queriendo decirles algo.
Luego se apaga en el cielo,
termina su itinerario.
De la colina hasta el valle
descienden los Reyes Magos.

José Payá Nicolau (1968)



ALBAHACA PARA EL NIÑO
———————–
(A todos los que, sobrepasando el “árbol”,
se enternecen contemplando el BELÉN…)

Del tiesto de la ventana
la mano corta un poquito,
y el aroma inunda el valle,
despertando los suspiros.

Albahaca
para el Niño.

En el portal, los pastores,
llenos de asombro, sencillos,
huelen a oveja y a leche,
y a sudor de los caminos.

La Virgen está invadida
por arroyos más que tibios
en la doble aurora blanca
de sus pechos sorprendidos.

Albahaca
para el Niño.

San José, junto a María,
lejano, está pensativo.
Entran y salen pastores,
pastoras y pastorcicos,
y con uno de ellos llega
como un aliento distinto.
La albahaca, entre las manos
del zagal, ha florecido.

Albahaca
para el Niño.

José Payá Nicolau (1968)


La noche
———

La noche no tiene prisa.
Lleva sandalias de estrelllas,
y van dejando sus huellas
restos de luz y sonrisa.

La noche diluye en risa
los rencores y querelllas,
y se derraman botellas
de un vino que sabe a brisa.

A la altura de los vasos,
el corazón, hecho, abrazos,
puertas abre de amistad.

La Nochebuena en sus brazos,
la aurora anuncia en sus pasos
que llegó la Navidad.

José Payá Nicolau (1968)


Figura del belén
(Sonetillo)

Desde el suelo hasta la altura,
de la hierba al firmamento,
la gracia, sin movimiento,
va de figura en figura.

Su gesto es arquitectura
de barro que tiene aliento,
penetrante sentimiento
debajo de la pintura.

La mano que lo ha compuesto
de la arcilla más modesta,
lejos de vino y de fiesta,

mientras nieva, está en su puesto
con la humildad de ese gesto
de frío junto a la cesta.

José Payá Nicolau (1968)

NOTA: Conocí a una mujer de esas que, como dicen los ingleses, tenía pelos en el corazón.     Este poema NO se lo dedico a ella, sino a todos los demás lectores de corazón afectivo.


La huida a Egipto
—————–

Dicen en todas las rutas
los mercaderes judíos
que ya ha nacido en Belén
el Mesías prometido.

Herodes no tiene sueño
porque sabe que hay un Niño
que nacerá de Judá,
según un profeta dijo.

Sus soldados ya recorren,
noche y día, los caminos
de Judea en sus caballos,
y se repiten lo mismo:
-¡Muerte a todos los varones
de los dos años cumplidos!

En el portal de Belén,
María, José y el Niño,
avisados por un ángel,
salen de noche hacia Egipto.

Tras un rastro de pañales
cual un sendero de lirios,
revuelven todas las cunas
los soldados asesinos,
pero, al entrar en Belén,
el establo hallan vacío.

Lejos ya de las espadas
María, José y el Niño,
por un desierto de arena
llegan a orillas del Nilo.
Sangre inocente ha logrado
que Herodes duerma tranquilo.

José Payá Nicolau (1963


Un ángel
——–

Un ángel, luminoso de azucena,
glorioso entre la luna y el sendero,
sorprende a los pastores el primero
y olvida sus pisadas en la arena.

Un ángel se lo ha dicho al mesonero,
que siente un pececito en cada vena,
que sale hasta el camino, donde suena,
la flauta milagrosa. Hay un lucero

que brilla su palabra en las alturas.
Se mueve la palmera, el agua trina
de estrellas repetidas y figuras.

María ha dado a luz, y en la colina
la aurora se desborda de dulzuras
que en un día sangrarán en Palestina.

José Payá Nicolau (1963)


A una maestra de escuela

(A la memoria de tantos y tantas docentes
que hemos conocido en Villajoyosa)

Tu profesión ha sido una parcela
de niños aprendices en tu trigo,
cosecha de tus siembras y testigo
del mundo de tus años por la escuela.

Te apartas, pues, del texto aunque te duela
después de ser maestra, como digo,
de tantos educandos que, contigo,
peinaron los eriales con la azuela.

Un mapa de desvelo y sacrificio
registra tu trayecto de docencia,
cartilla elemental de convivencia,
lección de claridad y buen juicio.

Por cuanto diera usted de beneficio
le aplauden corazón e inteligencia.

José Payá Nicolau (1994)


Naranjo  urbano  en  Villajoyosa

ORANGE

Naranjo, planetario de tu aroma,
crecientes como lunas tus esferas,
tú implantas tu perfume en las aceras,
de noche mucho más, un punto y coma.

Escancia tus planetas la redoma
del cítrico amargor de tus maneras,
lejano del azúcar que quisieras,
quizás para quienquiera que te coma.

Redondo por la poda y sus maneras,
te eleva el crecimiento y ya declaras
tu adorno más urbano, el de tus caras
del astro repetido así, de veras.

Quizá pensaste en mieles que quisieras,
mas llevas otro sino, el que declaras.

J. Payá Nicolau (9 diciembre, 2015)
_____________________________

PERSISTENTE MIRADA HLF3HLF3

Me quedará en el aire la mirada
como se queda el humo de una hoguera,
sin encontrar destino ni frontera,
definitivamente sin posada.

Me dolerá sin huella mi pisada
por el camino duro de la espera,
y a la profunda sombra de la higuera
me he de dormir con tal de no ver nada.

Nadie vendrá a llorar aquí, conmigo,
la soledad del campo sin espiga
y, aunque después de todo, lo consiga,
no han de volver el pájaro y el trigo.

Ya se me da lo mismo, pero sigo
con la mirada puesta en cada hormiga…

José Payá Nicolau (1969)

(Del poemario “Hablo de aquellas manos”)

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Aquella mano tendida, aquella mano…

(Recuerdo de D. Juan Llorca Agulló)

Estaba con nosotros, siempre estaba,
lo mismo que aquel sol, que el aire mismo.
Venía sonriente aunque al abismo
de puertas sin resquicio y sin aldaba.

Su imperio era escuchar sin poner traba
siquiera al adversario y su egoísmo:
sembraba de sosiego el nerviosismo
del débil acosado, al que se daba.

Aquel fanal, su luz en paroxismo,
rendía a las tinieblas, a la saña
que urdía en su cubil la tanta araña
del pútrido poder y el nepotismo.

Estuvo aquí, pan fácil y heroísmo
de lucha junto al pobre en tal España:
su estancia fue un fulgor, una espadaña,
vibrátil campanada de altruismo.

¡Qué ingrata la orfandad sin su humanismo,
trigal que segó en verde la guadaña!
La sombra del adiós no se restaña,
temblor del eco fiel de aquel seísmo.

J. Payá Nicolau (2008)

_________________________________________________

TURBULENCIA, soneto dedicado al muy vilero MIGUEL DOMENECH

Pleamar del convexo de las velas,
medias lunas de la piratería
son suceso según se entreabre el día
frente a insomnios de fuegos centinelas.

De una torre a la otra, las espuelas
apresuran corceles al vigía
del baluarte que al moro desafía
desde siglos atrás, mas con secuelas.

Proa al borde terral, las carabelas
adelantan alfanjes y arcabuces
contra almenas del lienzo, entre dos luces,
que fulguran de dientes y de muelas.

El ataque pirata deja estelas
del fracaso lunado ante las cruces…

José Payá Nicolau (1994)

_________________________

MI POEMA TRADUCIDO ALLÀ  (1986)

Una tarde del año 1986 se presentaron en el Museo Etnográfico e Histórico de Villajoyosa dos extranjeros que, hablando medio en español y medio inglés, me dijeron que eran periodistas de una revista neerlandesa, “De Twaalf Ambachten”
y que sabían que en nuestro museo había una representación muy fidedigna de una noria. Estuvimos cambiando impresiones casi una hora y, como quiera que la publicación aludida trataba de aperos se labranza, sistemas de riego agrícola y temas referidos a los diversos sistemas de explotación del campo, les entregué un ejemplar de mi libro de poesías “La sed y otros poemas”. Al poco tiempo recibí una carta de aquellos señores y un ejemplar de la revista…Pronto sentí la gran satisfacción de ver mi poema “La respuesta” en versión neerlandesa, y que transcribo…penosamente:

Het antwoord

Voor wie vragen, is geen antwoord
Boer, jif weet dat welvan vroeger,
Zelfs als we de irrigatieklep draaien
blijven scheprad en put koortsig en protesteren niet.

Un de trillende vuist ven her protest
kun je het teken lezen van het voorgevoel:
dezelde dorstdie er altijd weer is
die de wortels slapende haudt.

Het is beter, de spade te laten rusten
en je aan andere dingen te wijden,
want hier moet een graf worden gedolven,

Of hopen als altrijd das de feeën
een wonder regen teweegbrengen.

J. Payá Nicolau (1978)

TRADUCCIÓN:

La respuesta

Para lo que preguntas no hay respuesta,
labriego, y tú lo sabes de memoria,
que hasta girando en vano está la noria
y el pozo tiene fiebre y no contesta.

En puños temblorosos de protesra
se lee la señal, premonitoria:
la misma sed de siempre en esta historia
que tiene sus raíces en la siesta.

Mejor será que dejes las azadas
dormir y te dediques a otra cosa,
que aquí para el ingenio hay una fosa
de lógicas ideas enterradas.

O espera, como siempre, que las hadas
provoquen una lluvia milagrosa.

José Payá Nicolau (1978)

________________________________________

EXERCICI

Em mire el vers eixir per la paraula,
m’arriba contumaç fins als meus llavis
i brolla amb percusió d’una aigua dolça
pugnant per no extingir-se abans de nàixer.
El sento repetir-se amb insistència,
pugnaç, com de la mar. Ses ones trenquen
viatges a la sorra on tanta escuma
té ritme i difusió de bella estrofa.

No deixa que l’oblide, amb mi viatja,
s’agrupa sobre si, perllonga i traça
camins per apropar-se al que ara pense,
oh espurna que desperta a qui vol veure !

I sóc jo qui de síl.labes estrictes
aplegue una estructura que em descansa.
.
Després cal preguntar-se a qui s’adreça
la fi de l‘exercici al qual m’empenta,
vibràtil com soroll d’eixam que cerca
profit entre el fullam de tants poemes.

Josep Payà i Nicolau (2003)
________________________________________

AQUEST CAMÍ

Aquest camí de terra i polseguera
s’endinsa entre argelagues cap al cim
d´antigues bancalades del raïm,
veí de l’espartar, de la toxera.

Yo vull petjar la ruta a la manera
del sec pastor d’ovelles, negre i prim,
que avança fent cordell entre el polcim
mogut pel seu ramat amunt costera.

Oh terra entre el romer i la figuera,
memòria d’un conreu de prodigiosa
constància, quasi eterna i religiosa,
tan sols avui dempeus tanta olivera.
Les mans del llaurador, ¿qui les espera,
de sempre eixa sequera portentosa?

Fugint, creua al migdia la rabosa,
després que lladra el gos sense gossera.
I els ulls d’aquest pastor veuen sencera
la història de sa vida delerosa.

Aquest camí de terra silenciosa
té força d’esbarzer i de quimera.

Josep Payà i Nicolau (2003)

______________________________

Pajarillo

¿Serás del viento un hijo o criatura89
del mundo cereal, oh pajarillo
que llegas al balcón por ese brillo
del agua que le pongo a tu aventura?

¿Vendrás del herbazal o la pastura,
del sol del oro en rama, o del castillo
solemne de la nube al más sencillo
baluarte del geranio a poca altura?

¿Qué ves o qué te asombra en las mañanas,
volando soñoliento en las corrientes
del aire, arriba, abajo, a los salientes
de ornato en los aleros que engalanas?

Con ese piopío en las ventanas,
despiertan los relojes renuentes.

José Payá Nicolau (1995


PAISAJE
Oro bajo del ocaso
sobre el monte −bajo y alto.
¿Quién eres tú y quién soy yo?

Los chopos −altos y bajos−
incendiados del poniente,
con un temblor de agua limpia,
agua de hojas −bajos, altos−
están junto al rio que huye
hacia la mar y los barcos…

¿Quién soy yo y quién eres tú?
El oro azul del ocaso
tiene ahora un vago asomo
de corazón traspasado…

J. Payá Nicolau (1959. Del libro inédito
titulado “Del alma”, versos con influencias
de Juan Ramón Jiménez)


SONETO PARA LA PINTORA FANY, de Muro del Alcoy  FRARE
Si miras a sus ojos, te ilumina
la alegre prsistencia del sonoro
frescor recién nacido, de agua y oro,
que deja algo en los tuyos y germina.

La cálida mirada te confina,
te lleva al paisaje y suena el coro
de todos los colores del tesoro
floral, desde el camino a la colina.

Si escuchas su pintura, esa promesa
que airea, flor a flor, tu pesamiento,
verás un sol que indica el firmamento
de la ingenuidad con que se expresa.

Mañana se abrirá sin ser sorpresa
la plenitud del ala: lo presiento.
J. Payá Nicolau (1985)


SONETO A UN ÁRBOL VIEJO
canso
Desde abajo, en lo oscuro y apretado,
donde tienes origen y sentido,
hasta arriba, en tu cumbre, donde el nido
se calienta de instinto sin pecado;

desde abajo hasta arriba te ha llenado
lentamente un nivel, que te ha subido
como sube un recuerdo del olvido
a pesar de tenerlo ya olvidado..

Desde abajo hasta arriba, sin tardanza,
visitado por Dios, tan luminoso,
te celebra la brisa como el gozo

del arcángel que anuncia una alianza:
te ha nacido en las ramas la esperanza
de dar flor en un gesto milagroso.

J. Payá Nicolau (1968)


SEÑALO                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                  Dedicado a los que nos creen tontos…

Señalo al que, consciente, se levanta,
se aúpa sobre el otro, lo señalo:
lo tacho con la tiza, lo acorralo,
le canto las cuarenta…y se me espanta.

Señalo al que atenaza mi garganta
queriendo que me calle como un palo,
y evito la embestida del escualo
que habita en su actitud de ira tanta.

Señalo al ser ruin, ese que implanta,
sombrío, su aguijón –sutil por malo-,
buscando nutrición como regalo,
y, a expensas de mi carne, y se atraganta.

Señalo, en fin, la rémora que imanta,
retarda y pone cuñas al avance,
proclamo quién se nutre del percance,
quien mancha la bondad y la quebranta.

Señalo, mientras tiro de la manta,
la envidia y mezquindad a todo trance.

J. Payá Nicolau (1987)



COLOR AZUL SEPTIEMBRE

Color azul septiembre, navegado
por cúmulos solemnes y gigantes
nacidos no se sabe, colindantes
al pino más audaz imaginado.

Penúltimo color, color dorado
del pámpano que oculta a caminantes
las uvas olvidadas y distantes
del sino trashumante del ganado.

Allá donde no llegan los aperos,
donde los algarrobos minerales,
resisten las paredes, verticales,
de lo que fue una casa, sin caseros.

Color de los difíciles senderos
muriendo por los puntos cardinales.

José Payá Nicolau (1975)

____________________________________________________________

(De la cartulina que anunciaba una exposición de dibujos y pinturas de MARTIN JOHNSON en el año 1976, a celebrarse en la Casa de Cultura de Villajoyosa del del 16 al 30 de Septiembre). [Los dibujos a plumilla que ilustran mis versos, son de dicho artista y amigo, Martin]


GRANA2

TENAZ ESE GRANADO

Ancestro de sí mismo, ese granado,
ya antiguo en mi niñez, repite en flores,
renuévase en abril, y sin temores
a nieves impensadas de un nublado.

Granada zaharí, yo te he rumiado
mil años hace ya, con los sabores
del tiempo aquel sin pan los perdedores,
pisado el pensamiento o maniatado.

Granado en persistencia y sucedido,
vecino de esa higuera, aquí te espero
los frutos coronados, que así quiero
creerme niño aún o renacido.

De tibios pajarillos fuiste nido,
lo eres y serás por duradero.
Te toca rama a rama el limonero
con agrio amarillento y atrevido.

Hirsuto y tan tenaz, ya vas herido
de tiempo aunque resistes como entero.
Tus flores se coronan en febrero
de reina en cada fruto así invertido.

J. Payá Nicolau (2004)



Responder citando
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SEPTIEMBRE EN EL CAMPO

Con el aliento denso del membrillo,
septiembre invoca lluvia por las eras,
y pasan breves nubes ganaderas,
lejanas, sin pastor ni caramillo.

Arriba tiene el sol el duro brillo
del fuego en el metal de las calderas,
y abajo, el algarrobo y las higueras
resisten mordeduras de cuchillo.

La tierra del maíz, junto al camino,
sonora al mediodía de cigarras,
madura los racimos de las parras,
frondosas sobre el patio campesino.

Y un aire de buen pan y mejor vino
convoca los manteles y las jarras…

José Payá Nicolau, 1968 (Del libro “Hablo de aquellas manos”)

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PERSISTENTE MIRADA

Me quedará en el aire la mirada
como se queda el humo de una hoguera,
sin encontrar destino ni frontera,
definitivamente sin posada.

Me dolerá sin huella mi pisada
por el camino duro de la espera,
y a la profunda sombra de la higuera
me he de dormir con tal de no ver nada.

Nadie vendrá a llorar aquí, conmigo,
la soledad del campo sin espiga
y, aunque después de todo, lo consiga,
no han de volver el pájaro y el trigo.

Ya se me da lo mismo, pero sigo
con la mirada puesta en cada hormiga…

José Payá Nicolau (1969)

__________________

ESTE ES EL REINO2tn_hdam1

Mirad. Este es el reino del que os hablo.
No existe, ya lo sé. Mas, si se mira
desde colinas altas, desde el risco
valiente de la sangre agradecida,
después de mucho andar al sol y al viento
por los caminos duros de la aliaga,
lo encontraréis sumido en su silencio,
dejada atrás la imagen que da el agua,
traspuestos los umbrales de los chopos,
ya en plena soledad de nuestras sierras.

Sudores increíbles lo crearon.
Esfuerzos impensados se acumulan
a nuestro alrededor, en hondonadas
angostas de olivares centenarios,
en medio del romero, altos niveles
de hombría formidable, sed inmensa
de días sin jornal y sin tabaco.
Y el pan y la cebolla. Y tantas cosas
oscuras, como túneles sin alba.
Contados los salarios por reales;
por duros, los aceites más amargos¨
la leña para el horno, por arrobas
y espaldas y escozores; por puñados,
el hambre y tantos hijos sin camisa.

Mirad. Este es el reino del que os hablo.
Vencidos por el tiempo, sólo el tiempo,
sus hombres ya son tierra en esta tierra,
y el agua, turbulenta, cuando llueve,
desgarra las terreras, abre heridas
que nunca cicatrizan. Porque ahora,
dormidos los titanes para siempre,
mirad cómo desmayan los caminos
en el fragor del bosque y de la espina.

Mirad. Este es el reino del que os hablo.
Rendid hacia la tierra vuestra frente
para volver atrás. Este es el reino
de los que ya pasaron, en silencio,
inmensamente grandes de cansancio…

José Payá Nicolau (Del libro de poemas
“Hablo de aquellas manos”, 1968)

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Separata “DE LA DEGRADACIÓN Y OTRAS CAÍDAS” (1993) / J. Payá Nicolau

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PAISAJES SUPLANTADOS

Así que, cuando inclines, cuando vuelvas
del agrio de tu ausencia al norte fijo
-tu anclaje para siempre, tu lujuria
por la bahía estable del abrazo-,
verás todo el amargo que le han puesto,
cretinos, quienes ceden territorio
de almendro a frías torres del mecano
que sangra ahora a todas nuestras frondas
lo escaso que le queda al paisaje
para saberse fruta del que mira.

Verás el mar ya ajeno, entre rendijas,
fulgor tergiversado y sometido
por tantos crecimientos litorales
del diedro desposado, reunidos
en déspota volumen de la altura,
saciado en apariencia ese gusano
que late siempre larva y que proyecta
rendir al propietario de los huertos.

Verás cómo le plañen al difunto
los bobos del sufragio a los jardines,
a la arbolada plaza, a los caminos
que antaño iban al predio de la flora,
para saber ahora, en esa asfixia,
que aquella libertad del caminante
quedó provisional definitiva.

Verás que están repletos los conductos
que dan al mar detritus del exceso,
sin censo en los folletos que han urdido
para afirmar que el agua nos asiste,
que fluye de un proyecto que a los montes
exhaustos les asigna el colectivo
de ilustres ingenieros que depuran
-tan sólo de palabra- los residuales
de toda la extensión que el caos tiene.

Varás el manantial de los nitritos
quemar desde su sal de agotamiento
después que cada dueño tire un día
del no de la cadena de su dosis
y suene ya a lagarto el positivo
del vientre analizado en tornasoles,
espectro en violetas y peligros.

Verás el agregado a dónde alcanza,
qué herida es la que afecta al que no esgrime
más ojo que el que atiende a su ganancia:
verás caer, amigo que ahora vuelves,
al que comete siempre y al que omite,
ya abierta en fetidez y puesta al campo
la puerta. Como al mar, como a los pozos.

Verás la libertad de los senderos
cargada de cadenas y ladridos,
y no podrás saberte los atajos
por donde tú accedías a la anchura.
Verás haber perdido, tú y los otros,
aquello que de todos fuera entonces,
ahora en el incendio y sus postales
de cuyas humaredas ya los ojos
señales dan del nudo en tu garganta.

José Payá Nicolau


De “EL DESAFÍO Y LA CULPA” / J. Payá Nicolau (1968)
D E S O L A C I Ó N

El desafío y la culpa
EL DESAFÍO Y LA CULPA

ESTAS breñas sonoras y el sendero,
que se pierde y se encuentra en la montaña,
este sol de pastores, sin pestaña,
que castiga la roca con su acero…

ESTE pino tan solo y tan ligero,
donde vive un gusano y una araña,
se mantiene de brisa y se acompaña
con el trino del aire y el jilguero.

ESTA casa, sin puertas ni sonidos,
derruida hace tiempo, abandonada,
tiene un pozo ya seco, sin latidos.

Esta tierra sin lluvia y sin azada
tiene el gesto que tienen esos nidos
que la mano aplastó de una pedrada.

José Payá Nicolau

————————————————–

UNA TARDE PERDIDA ENTRE EL HUMO

No sé por qué he venido, aunque quería
saber un poco más de estos humanos,
que se intercambian naipes con las manos
alrededor de un vaso todo el día.

No sé por qué he venido, si sabía
que así pierden su tiempo mis hermanos,
mientras están los montes tan cercanos
que estar aquí me sabe a tontería.
ESPTRELLA
No sé por qué he cruzado esa cortina
de niebla irrespirable y de querella,
si sobre cada espiga hay una estrella
y un ángel esperándome en la esquina.

Me voy. No quiero ver cómo termina
la copa derrotando a la botella.

José Payá Nicolau



De “LA SED Y OTROS POEMAS” / J. Payá Nicolau (1978)

LA SED

Dedicado a José Carlos Gil
Así que ésta es la sed,
la mordedura
que fija aquí reptiles y peligros
por los alrededores cardinales..
Que imparte las caídas, los desmayos.
Que instruye diligencias
y que incoa
los duros expedientes a los ríos.
La sequía.
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La sed está sentada en esta plaza
del pueblo, autoritaria,
y está pidiendo todas las monedas
y el grano, y las naranjas no nacidas,
aquello que es del labio y la garganta.
lo que se necesita.

La sed es implacable y, uno a uno,
da muerte a caminantes,
los reduce,
los va cayendo a un lado del cansancio,
rendidos a la espera de una nube
que han visto los pastores, delirantes.

Ya el fuego ha dispersado las apuestas
a lluvias, contestadas por el rojo
calor del horizonte, sofocante…

La sed lo quiere todo, y no se sabe
decir -todo es confuso- si es concepto
de llama, transitiva, o si es de estado,
acaso si es ausencia; pero ataca:
detiene el mismo canto de los pájaros
con sólo estar aquí, aquí sentada.

La sed todo lo quiere y todo es suyo,
ya preso el territorio del incendio
que asciende a las montañas y envilece,
después de haber quemado, cuanto queda.

Así que ésta es la sed,
la mordedura.

José Payá Nicolau

————————-

CANSANCIO FINAL

Abandonadas eras del estío…
Debajo de un olivo centenario
descansa el trillo antiguo, innecesario,
ya piedra solamente, hierro frío.

No lejos, duerme al sol el caserío
la siesta en sus penumbras, solitario;
las horas da el reloj de un campanario
que asoma entre tejados, junto a un río.

La tarde es una casa sin ventanas
con eras sin sudor y sin canciones
por donde pasan meses y estaciones
sin un rumor de espiga en las besanas.

Desmayo del esfuerzo y de las ganas,
final del pan nombrado en oraciones.

José Payá Nicolau
——————————-

CRÓNICA DE UNAS MANOS CAMPESINAS  (1978)

Dedicado a Llorenç Pisà, que las pintó

Son las manos del hombre en primer plano,
reducidas, ya casi, a barro o leña,
doble grito sin eco, el santo y seña
de la muerte vivida en el secano.

Son millones de manos de aldeano
que no tienen semblante ni reseña,
simplemente la crónica pequeña,
la ceniza final de un leño humano.

Que alguien juzgue estas manos si es valiente,
o si ignora la tierra que han escrito.
Que las juzgue, si puede, el señorito,
propietario del campo y la simiente.

Nobles manos antiguas de un ausente,
cicatriz de algo inmenso, ya prescrito.

José Payà Nicolau

_______________________-

EMBALSE VACÍO  (1978)

Comprendo la dolencia que levanta
del ardoroso lecho tu lamento,
que sabe, más que a ausencia, a sufrimiento
del agua que te queda en la garganta.

Verano tras verano, te quebranta
la no llegada lluvia, a la que un viento
dispérsale el rigor y el vano intento
de darte la entidad, que fuera tanta.

Comprendo la tristeza que te embarga,
ya sólo reducido a charca, a cieno,
sin peces, sin adelfas, bajo el pleno
fulgor de una candente sed amarga.

Qué lástima mirarte en esta larga
tortura de no verte, embalse, lleno…[/b]

José Payá Nicolau (Del libro “La sed y otros poemas”, 1978)

NOTA: He dejado los ENDECALLUVIAS para más adelante e inserto hoy este soneto, esta tristeza, al tiempo que se pregunta uno, como tantos otros vileros, cómo va siendo posible que nuestro pantano ya haya sufrido unas cuantas veces la presente y dolorosa imagen de quedarse sin agua. Pero está claro que solemos olvidarnos de las cíclicas sequías que afectan a nuestra comarca. Pues eso.

__________________________________________________

Tengo mis dudas

(En este poema, del libro “Así como en la lluvia” (1984), el poeta “tutea” a parte del arbolado frutal campesino de La Vila, solicitando hechos consumados. Cuando se publicó por primera vez (en “FORMA ABIERTA” del Instituto de Estudios Alicantinos, número 15, año 1983, y con una excelente crítica del diario “Información”), vio la luz con una dedicatoria al amigo del autor, Alfredo Escrivá, de la Agencia de Extensión Agraria de Villajoyosa).

TENGO MIS DUDAS

Aún no sé si almendras o aceitunas,
si espinas o manzanas lo que tocas,
si existe una rendija entre tus rocas
por donde entrar raíces oportunas.

Quisiera echar mis cuentas, porque algunas
semillas se han negado y unas pocas,
mordidas por el sol, abren las bocas
igual que un pez sin río entre las dunas.

Por eso en ti buscando voy respuesta,
pregunto, numeral, y asumo el resto
de lo que no se sabe, y no protesto
si auguras que está el agua en una cesta.

¿Tendré que aventurar, como en la apuesta,
la perdición de todo lo que he puesto?
Si almendras o no almendras, me he propuesto
soñarlo en el insomnio de la siesta.

José Payá Nicolau (1983)


tn_duda

EL DÍA QUE NEIL ARMSTRONG

El día que NEIL ARMSTRONG
puso el pie sobre la Luna,
vestido -extraño insecto-
de aluminio,
para sentir la edad de tantas cosas,
se dice que en la Tierra,
los poetas
volviéronse de espaldas y lloraron.
Mas yo diré -y es cierto-
que ese día no todos los poetas se apagaron.
Algunos dirigieron su mirada,
despierta, a las profundas regiones del abismo
para pensar de nuevo el Universo.

Muy lejos, allá abajo,
un poco más al sur de Casiopea
-la inmensa hidromedusa gaseosa-,
la nebulosa Andrómeda pulsaba
con un fulgor antiguo y proceloso.
Los dos millones de años del suceso
vibraban en la luz de aquella imagen.

Poetas de alta mente pensativa
llegaron, por el pulso, a la distancia
del cósmico poema, a los ovarios
del plasma turbulento del origen.

El día que NEIL ARMSTRONG
puso el pie sobre la Luna,
no todos los poetas se apagaron,
que allí estuvieron todos
-sólo algunos-, sin palabra,
pensando, silenciosos, entreabiertos,
la danza de los soles,
la reyerta de las galaxias locas,
el terrible y magnífico estertor de las cefeidas,
candentes corazones
a millones de grados absolutos.

Y entonces, ese día, los poetas,
el día de NEIL ARMSTRONG,
los poetas,
algunos ese día,
el día de NEIL ARMSTRONG,
los poetas…
sintieron que empezaba el gran poema.
J.Payá Nicolau (De “Poemas desde la duda”, 1973)
[ En el aniversario de los pasos más célebres de la humanidad… ]
__________________________________________________________________________

Una carta desde el despacho de Stephen Hawking

El 12 de enero de 1996 recibí, entusiasmado, una carta de la secretaria de mister Stephen Hawking, Ms Sue Masey, cuyo texto transcribo a continuación:

UNIVERSITY OF CAMBRIDGE
Departament of Applied Mathematics and Teoretical Physics
Silver Street, Cambridge, England CR3 9EW
Telephone, etc.

Ms S M Masey
Personal Assistant and Secretary
to S W Hawking CH CBE FRS
Lucanan Profesor of Mathematics

Mr J P Nicolau
Calle Colon, 65, 2D
Villajoyosa
(Alicante)
Spain

Dear Mr Nicolau

Thank you for your letter dated 12 December 1995 and the copy of your book Poemas desde la Duda.

Professor Hawking thanks you very much and has asked me to tell you how much he appreciates your gesture. He hopes that you will understand he is unable to write to you personally.

Yours sincerely
Sue Masey

NOTA: Como es natural, la respuesta fue lo que en estos casos no era más que un gesto de cortesía, aunque, claro, a mí me entusiasmó la “procedencia” de la respuesta a mi envío. Yo quería que al menos mi libro “Poemas dese la duda” (Alicante : Caja de Ahorros Provincial de la Excma. Diputación de Alicante, 1973) entrara en la biblioteca de admirado sabio.
Yo ya había leído “Historia del tiempo: Del big bang a los agujeros negros” (Eitorial Crítica, 1988) y además la biografía que de Hawking escribieron Michael White y John Gribbing, publicada en inglés en el año 1992. (Con mi inglés y cierta intuición, peleé lo mío para quedarme con su contenido, desde luego, pero mi lógico entusiasmo por el teórico de los “agujeros negros” creció infinitamente. Ahora me quedo con las ganas ―soy prudente, aunque a veces no lo parezca― de que nuestro admirado profesor leyera “Displicente oscuridad”, que es el poemario que escribí hace unos pocos años sobre el Universo, En fin…

J. Payá Nicolau



El espacio  

A quienes se preguntan sobre
el misterio del Universo

Aquello ya intuido ahora aumenta:
más largo, más profundo, más extenso,
creciente y no finito y menos denso,
lugar que es sólo el tiempo que lo cuenta.

Su ser es el transcurso. Se alimenta
del flujo de sí mismo, al que es propenso
con todo poblador, trivial o intenso,
que advierte la corriente en que se asienta.

Transcurre y presta estancia a los sucesos,
que afectan una edad por diferencia
de aquello que ayer fueron en esencia,
y en cuerpo, más su sombra, en los procesos.

Aumentan y prescriben todos esos
viajeros del principio en contingencia.

José Payá Nicolau (2009)

(Apéndice de mi libro inédito
“Displicente oscuridad”)



tn_lluvia

YA ME CALLO  (Del libro “Así como en la lluvia”)

Ya sé que tanta lluvia en la quimera,
la nube en entredicho y el ensueño
de ver la tierra arada es un empeño
que puebla mi poesía en vana espera.

No sé salir aún de esta quimera
que alega mi vigilia contra el sueño
y esconde un ansia en pie de verme dueño
de un pozo de agua amiga y duradera.

Estoy contando a cientos las hormigas,
que cambian de lugar y de granero,
y aguardo, así anunciado, el aguacero
que incline, verticales, las espigas.

Ya paso de nublados y fatigas.
Será lo que Dios quiera, así lo espero.

José Payá Nicolau (1984)


“OLIVERA GROSSA”

OLIVGROSSA

Mil años de aceituna y de molino,

de sangre, están presentes en tu dura
corteza, confundida por tu anchura
con todo el roquedal que da al camino.

Indago alrededor y no adivino,
siquiera, a dónde llega la segura
raíz que te sostiene la postura
durante tanto agosto levantino.

La mano que sembró tu nacimiento
quizás se ha reducido ya a esta tierra
que abriga el radical con que se aferra
tu edad a tan antiguo enterramiento.

No existe, no ha nacido aún el viento
ni el hacha ni los dientes de la sierra
que puedan profanarte cuanto encierra
tu tronco, singular y violento.
Notario de tu humilde testamento,
levanto, y doy yo fe como testigo,
mejor que un acta, un verso, en el que digo
quién es el heredero más contento:
tu aceite es para el pan, que está en aumento,
firmado y rubricado con el trigo.

Mil años más de historia te predigo,
suceso perdurable, en rendimiento.

José Payá Nicolau (1982)

NOTA: Este poema, incluido en mi libro “Así como en la lluvia” (1984), apareció dedicado a mi querido amigo Jacinto Lloret Orozco, y unos cuantos años después también entregué una copia a mano a don Francisco Mas, copia que le dediqué. J.P.N.


ENDECALLUVIAS

Estamos condenados a trescientos
banquetes de radiante cielo claro
con brisas olorosas, al amparo
de un sol subtropical y escasos vientos.

Estamos condenados a sedientos
veranos apacibles, con un caro
balance manantial en desamparo,
pendientes de profundos yacimientos.

Estamos condenados a esa cosa
común del territorio, a la sequía
doliente, que alza dudas y que enfría
proyectos hortelanos, rosa a rosa.

Estamos esperando una lluviosa
licencia que termine en amnistía.

J. Payá Nicolau (1984)

NOTA: Éste es uno de los ocho sonetos que iniciaba mi libro de poemas “Así como en la lluvia”, que publicó el “Instituto de Estudios Alicantinos y que pocos meses después reeditó el Ayuntamiento de Villajoyosa bajo la presidencia del socialista José Francisco Riquelme. La dedicatoria del librito decia así : “A la memoria de Felipe Ramis, que tanto esperó este libro”. (La composición, que titulé “Endecalluvias” consiste en composiciones con endecasílabos, versos de once sílabas, y es una reproche a la tardanza de la lluvia. En el quinto soneto se advierte al tiempo climatológico “que le toca a Villajoyosa” lo siguiente:

“Así que ya lo sabes: se te espera
bajar del norte gris a la semilla
latente, luminosa y amarilla
que repartió la mano en sementera. (…)

______________________________________________________________
ENDECALLUVIAS  (II).  TUTEANDO A LAS NUBES

Tú eliges el momento, tú elaboras
un mapa sinuoso, que comprende
la ruta del racimo del que pende
la altura de las aves voladoras.

Tú pones condiciones, sitios, horas
regímenes del viento -aquí o allende-,
por eso no se sabe ni se entiende
si tienes intenciones llovedoras.

Y, estando así las cosas, sin pareja,
se espera y desespera hasta la mano
que encierra, ya caliente, el poco grano,
que alcanzará dos palmos si se deja.

Tú tienes la señal y la madeja
que la isobara cursa hacia el secano.
No llueves, y lo sabe de antemano
la tierra alrededor, por honda y vieja.
Lo sabe aquel pastor y más su oveja
que ha de morir de sed cuando el verano.

Tú sabes cuándo y cómo, y el anciano
comparte tu secreto y no se queja…

J. Payá Nicolau (De “Así como en la lluvia”, 1984)

______________________________________________________

ENDECALLUVIAS III   (Búsqueda del agua)

Endecalluvias   (Pozo)

He de buscar tu oculta parentela
con la quietud de agosto, entre las rocas,
aunque me cueste el sueño y no muy pocas
de mis monedas de ansia y de cautela.

Te he de encontrar a pico, aunque te duela,
para llevarte al labio de las bocas
y que se vea, amiga, cómo trocas
la sequedad en surco y en parcela.

He de gozar tu nervio de gacela,
tu laboral visita a cada rosa,
cuando del fondo subas, presurosa,
desde un nivel al otro y sin espuela.

He de forzar la puerta que encarcela
tu reclusión civil e infructuosa.

José Payá Nicolau (De “Así como en la lluvia”, 1984)

_______________________________________

Aceite

IMAGEN87
(En recuerdo de las almazaras manuales)

Desde el callado aceite del olivo,
con vecindad de pan y de alacena,
revivirá muy pronto aquella escena
de la almazara abierta y con motivo

Todo el certamen de ajos, decisivo
para el arroz que aroma la faena,
convocará, con vino, a una docena
de labradores de aire sustantivo.

Y rodarán las piedras, noche y día,
como la bota llena va a las manos
con la canción de siempre en los secanos,
del campanario antiguo a la masía.

Donde el aceite nuevo se vacía
encenderán lucernas los romanos…

José Payá Nicolau (Del libro “Así como en la lluvia”, 1984)
_________________________________________


El viento, anoche

Después que estuvo anoche en las higueras
con loco movimiento de cuchillos,
han vuelto a madurar con los membrillos
la red esas arañas hilanderas.

Después de haber revuelto las palmeras
(dejaron de trinar hasta los grillos),
ya suenan las estrellas con los brillos
lejanos de otros mundos y quimeras.

Las aguas, ondulando cabelleras,
prosiguen su murmullo, y los pestillos
de puertas, de ventanas y portillos
descansan de las agrias ventoleras

Ahora hay que mirar si están enteras
las casas, de colores amarillos,
contar, uno por uno, los ladrillos
tan pronto como el sol brille en las eras,
barridas esta noche las primeras,
cambiados de lugar hasta los trillos…

José Payá Nicolau (Del poemario “Así como en la lluvia”, 1984)

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